Daniel Montero Alejandro Requeijo

Mauricia, la mujer de 64 años que dio a luz a mellizos tras un tratamiento de fertilidad en Estados Unidos, perdió la custodia de los niños tras negarse a tratar el trastorno paranoide que tiene diagnosticado. Entre otras razones, el dictamen de la Comisión de Valoración de Protección a la Infancia de la Junta de Castilla y León, menciona su negativa a presentarse en el Servicio de Salud Mental del hospital donde alumbró a los pequeños para ser evaluada, además de faltar a una cita fijada para el 5 de abril, un día después de que uno de los mellizos se golpeara tras caerse de una cama y 24 antes de que los Servicios Sociales le retiraran la custodia de ambos menores.

Noticias relacionadas

"Según consta en la información judicial, D. Mauricia es diagnosticada de trastorno paranoide de la personalidad y manifiesta una nula conciencia de la enfermedad", explican los asistentes sociales en sus informes. "Se valora como algo prioritario que la madre acuda al Servicio de Salud Mental para que pueda ser valorada y en el caso de que los especialistas lo consideren, seguir el tratamiento y pautas que desde dicho servicio se pauten", prosiguen los Servicios Sociales. "Dentro de los compromisos firmados en el Acuerdo de Intervención Familiar se incluye que la madre acuda al Servicio de Salud Mental, teniendo conocimiento de que tras mucha insistencia en el cumplimiento de este objetivo, Mauricia tiene cita para el día 5 de abril, no acude a la misma y no ha solicitado una nueva cita", refleja su expediente.

Los especialistas en protección al menor siguen el caso de Mauricia desde que en 2014 le retiraron de forma cautelar la custodia de su primera hija, que tras pasar un tiempo en un centro de Mensajeros de la Paz fue entregada a una de las sobrinas de la mujer, que ahora reside en Canadá. En ese procedimiento, Mauricia mostró peritajes de varios médicos acreditando que su salud mental era correcta. Sin embargo, los peritajes de parte no han sido suficientes para Servicios Sociales, que en el acuerdo de intervención firmado tras el alumbramiento de los menores marcaba como condición indispensable que Mauricia fuera analizada por el servicio de psiquiatría del Hospital Recoletas de Burgos. Algo que nunca sucedió.

Problemas con la lactancia

Sin embargo, ese no fue el único argumento que pesó en la decisión de retirarle la custodia de los dos menores, que Mauricia enmarca en una manía persecutoria en su contra en el que participan tanto los funcionarios como los jueces que han dictado decisiones legales en su contra.

En un primer momento y según los informes de la Administración, los funcionarios de Servicios Sociales detectaron "dificultades" de Mauricia "para dar la lactancia artificial", observándose, como nota positiva "interés por mejorar y aprender de nuevo". Así mismo "se advierte la necesidad de repetir a la madre algunas pautas de cuidado respecto de sus hijos. Ha precisado ayuda del hospital para la compra de ropa y material diverso para los niños". Es por este motivo que la Junta de Castilla y León obliga a Mauricia a tener ayuda doméstica en casa las 24 hora del día.

Todavía en el hospital, los funcionarios se reunieron con la mujer en dos ocasiones, el 17 de febrero y el 2 de marzo, para realizar evaluaciones de seguimiento, "negándose (la madre) a prestar la colaboración necesaria para la implementación del apoyo a la familia". Algo que se solventa pocos días más tarde, cuando se inscribe a los dos menores en el Programa de Intervención Familiar del Ayuntamiento de Burgos.

Dos semanas después, el 25 de marzo, la madre y los dos menores dejan el hospital burgalés donde estaban ingresados para llegar a casa, acompañados por la asistente de hogar contratada por Mauricia. Solo estuvo en casa hasta el 4 de abril, fecha en la que uno de los dos pequeños se cae al suelo desde una cama.

Un problema crónico

Mauricia y la cuidadora de los menores se han lanzado acusaciones cruzadas sobre lo que sucedió aquella noche. La mujer acusa a su empleada de ser la responsable del accidente, mientras que la versión de la asistente es completamente opuesta. En cualquier caso, a la mañana siguiente y en otra entrevista con los Servicios Sociales, Mauricia se negó a contratar de nuevo a alguien para que la ayudara. "La madre manifiesta que no es necesario, que ella puede cuidar a los menores y alude al coste económico que supone", explican los funcionarios tras la visita.

En sus conclusiones, los especialistas de la Junta de Castilla y León mantienen que la situación por la que Mauricia perdió a su primera hija se mantiene en esta segunda ocasión: "No ha cambiado de forma evidente, es decir, siguen existiendo dificultades importantes en la madre para asumir el cuidado de los menores, se aprecia la necesidad de recibir apoyo e insistir en las pautas de cuidado. El hecho de no haber observado ningún tipo de mejoría en la situación familiar, personal y de salud mental de la progenitora durante el período en que esta entidad ha tenido asumida la tutela de su hija B. parece indicar que no es capaz o no está dispuesta a recibir los apoyos necesarios para satisfacer las necesidades de sus hijos", concluyen los funcionarios.

"Por parte de la Gerencia Territorial se han ofrecido insistentemente a la madre distintas formas de colaboración y o bien las acepta con muchas reticencias y sin un compromiso serio con garantías de adecuado cuidado de sus hijos o bien se niega a aceptar, lo que añade un componente de cronicidad en la situación que abunda en la gravedad del daño que los menores puedan sufrir", explica la Gerencia Territorial de Servicios Sociales, que con estos argumentos decidió retirarle a Mauricia la custodia de forma cautelar.