Felipe VI retoma esta semana su oficio de Jefe del Estado tras diez meses de interinidad política con una misión política y económicamente delicada: su primer viaje a Arabia Saudí como monarca para desatascar el mayor contrato de la historia de los astilleros españoles en un momento en el que la monarquía absoluta de los Saud está inmersa en dos guerras- Yemen y Siria-. El Gobierno saudí exige la presencia del Rey en Riad para dar el visto bueno a un acuerdo cerrado y firmado por Navantia de 2.000 millones de euros para construir cinco fragatas. Esto dará trabajo al menos a 3.000 personas en Ferrol (A Coruña) y Puerto Real (Cádiz) durante cinco años, según fuentes conocedoras del contrato.

Podemos ha criticado la visita este lunes poco antes de que Exteriores anunciara oficialmente un viaje en el que Zarzuela trabaja con discreción tras la polémica del pasado enero, cuando el primer intento de visitar Riad fue cancelado tras la ejecución de 47 personas y las protestas del partido de Pablo Iglesias. “Nos desconcierta que el Rey- que se supone, nos representa a todos- vaya a sacarse fotos con dictadores sanguinarios”, han señalado a EL ESPAÑOL fuentes oficiales del partido morado. “No sabemos a qué va y para qué, deberían de ofrecer información. Si el primer gesto del nuevo Gobierno en política exterior ha sido aceptar los recortes de Bruselas y autorizar el viaje a una teocracia autoritaria nos encontrarán haciendo una oposición frontal a su política exterior”.

El primer intento estaba previsto para mediados de febrero. La decapitación el 4 de enero de esas 47 personas, entre ellas un conocido defensor de los derechos humanos, el clérigo chíi Nimr al Baqr al Nimr, provocó el repudio internacional. La presencia de Felipe VI y la reina Letizia pocas semanas después de las ejecuciones no parecía muy recomendable. Este fin de semana- del 12 al 14 de noviembre- el rey viajará sin la reina Letizia y con los nuevos ministros de Exteriores (Alfonso Dastis) y Fomento (Iñigo de la Serna).

CORUÑA Y CÁDIZ

Varias ONGs como Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam Intermón criticaron también en enero la firma del contrato de Navantia porque consideran que Riad va a utilizar las fragatas para el bloqueo naval al que tiene sometido a Yemen. Los alcaldes de Cádiz (José María González, Kichi, de Podemos) y de Ferrol (Jorge Suárez, de En Marea) se encuentran en una tesitura complicada: el rechazo ideológico al país se enfrenta a imposibilidad de criticar un acuerdo que va a dar trabajo directo a 2.000 personas e indirecto a más de 3.000, según fuentes conocedoras del contrato.

El plan se empezó a fraguar en mayo de 2014 durante el último viaje oficial de Juan Carlos I a Arabia Saudí, un país donde el rey emérito comparte con George Bush padre los mejores contactos del mundo tras cuatro décadas de estrechas relaciones con tres reyes- Fahd, Abdulah y Salman. Para Felipe VI, éste es un viaje de iniciación con respecto a los Al Saud: tendrá que mantener esa buenas relaciones con el octogenario rey Salman y forjar unas nuevas y especiales con el hombre fuerte del régimen, el hijo favorito del rey, Mohammed bin Salman, de 31 años.

El príncipe heredero sustituto acumula títulos y poder: es ministro de Defensa, jefe del Gabinete Real y presidente del Consejo para Asuntos de Economía y Desarrollo. El joven príncipe Mohammed está considerado como el cerebro del plan de modernización económica en el que está inmerso Arabia Saudí, según fuentes diplomáticas. La economía del país se ha resentido por la bajada del precio del petróleo y el coste de las dos guerras.

FOTO EN EL AVE

Otro objetivo de Felipe VI es apaciguar los ánimos de los saudíes tras los problemas habidos en la construcción del AVE a la Meca. Ese contrato, de 6.700 millones de euros, se suma al del metro de Riad por 6.000 millones. La arena, el enemigo natural que los ingenieros españoles ahora conocen muy bien porque desgasta la catenaria, ha provocado retrasos y dolores de cabeza en el mayor proyecto empresarial de Marca España. Felipe VI podrá hacer algo que su padre, Juan Carlos I, no pudo hacer en mayo de 2014: visitar la vía en construcción e incluso subirse en algún tren que ya opera en pruebas. La imagen del Rey con los ingenieros españoles sobre el terreno mandaría un poderoso mensaje a las autoridades saudíes.

El pasado enero, Podemos pidió a los reyes que suspendieran el viaje con el siguiente argumento: "No pensamos que sea razonable que una institución como la monarquía, supuestamente neutral, realice una visita a un país en el que las mujeres sufren una discriminación sistemática y donde los defensores de los derechos humanos sufren una represión continua”. Pablo Iglesias felicitó en Twitter a su “futuro ministro” de Exteriores Pablo Bustinduy y a todo el equipo internacional por la suspensión del viaje. Bustinduyescribió entonces: “Hay cosas que ya no son como antes, también en nuestra política exterior”.

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