Un manual demuestra que el desperdicio alimentario se puede reducir más del 70% en los comedores escolares de Murcia.
Así lo refleja el documento: "Manual para la reducción del desperdicio alimentario en la ciudad de Murcia. Caso práctico de los colegios de Educación Primaria'.
El Ayuntamiento de Murcia ha presentado este manual elaborado en el marco del proyecto europeo LIFE GreenMe5 y que está disponible para los ciudadanos y entidades con el objetivo de ofrecer las claves para prevenir el desperdicio alimentario en los comedores escolares.
El documento se fundamenta en las auditorías realizadas en colegios de Educación Primaria del entorno de la conexión sur, en las que participaron cerca de un millar de alumnos usuarios del servicio de comedor.
La metodología ha combinado mediciones cuantitativas del desperdicio alimentario con observaciones directas, entrevistas y cuestionarios dirigidos al alumnado, personal de cocina y monitores, permitiendo analizar toda la cadena del servicio, desde la planificación de los menús hasta la gestión final de los residuos.
"Los resultados del estudio identifican una serie de medidas organizativas, educativas y de gestión que permitirán reducir el desperdicio alimentario más del 70% en los comedores escolares analizados", según un comunicado difundido por el Ayuntamiento de Murcia.
Causas del desperdicio
A partir del diagnóstico realizado en los centros educativos, el manual identifica como principales causas del desperdicio la escasa aceptación de determinados platos, la limitada adaptación de algunas raciones a la edad del alumnado, las diferencias entre el número previsto y el número real de comensales, la ausencia de sistemas de medición continuada y el reducido aprovechamiento del comedor como espacio educativo.
Para dar respuesta a estas situaciones, el documento propone estrategias organizadas en ocho ámbitos de actuación que abarcan la planificación de menús, la compra responsable, la conservación de alimentos, la producción en cocina, la presentación de los platos, el reaprovechamiento de excedentes, la gestión de residuos y la sensibilización de toda la comunidad educativa.
"Se trata de medidas de bajo coste y aplicación inmediata que permiten reducir significativamente el desperdicio sin comprometer la calidad nutricional del servicio", según el Consistorio.
"Además, la experiencia desarrollada ha permitido incorporar herramientas de medición y seguimiento del desperdicio, mejorar la planificación del servicio y adaptar las actuaciones a las necesidades específicas de cada centro educativo". De hecho, este modelo es exportable a otros municipios.
