Valencia

El Consorcio Valencia 2007, la entidad mixta formada por el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento que gestiona la marina de la ciudad, avanza en el proceso para aprobar la concesión de un solar para la creación de la denominada Torre Eólica.

Se trata de un proyecto singular ideado por el despacho de arquitectura del valenciano Fran Silvestre e impulsado por la compañía privada Net de Gerrers. Consiste en levantar una torre de 170 metros de altura provista de un millar de pequeños molinos eólicos de eje vertical distribuidos en 50 plantas, según expone a EL ESPAÑOL Eduard Navarro, CEO de la firma.

La fachada calada de la construcción permitirá la entrada y salida del constante viento del enclave, ubicado en la zona de la Marina de Valencia más adentrada en el mar. La previsión es generar, en suma, un volumen de energía equiparable al de un molino eólico convencional, suficiente para abastecer durante todo el año al recinto marítimo.

Detalle de la fachada de la torre y sus molinos de eje vertical en el interior. EE

Pese a que la energía principal será la eólica, también contará con placas solares fotovoltaicas que complementarán la producción.

La concesión del espacio por un periodo de 30 años ha sido incluida en el orden del día de este miércoles de la comisión delegada del consorcio, tal y como informó este martes Valencia Plaza. La previsión es que sea aprobada. Numerosos dirigentes, incluido el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, se han manifestado a favor de la iniciativa.

Dicha concesión, cuya materialización acumula varios años de retraso, supondrá un ingreso fijo de 80.000 euros para la entidad pública más un variable que no ha trascendido.

El proyecto está valorado en alrededor de 13 millones de euros de coste para la empresa, y aspira a acoger también un centro de interpretación para este tipo de tecnología. Los molinos de eje horizontal, dotados de grandes aspas, son los más utilizados para generar energía eólica por contar con una mayor eficiencia.

La de la torre eólica es del 75% respecto al molino convencional. No obstante, los impulsores del proyecto subrayan ventajas de su propuesta alternativa como la no agresión a la fauna o la reducción de la contaminación acústica. Esto último permite su instalación en entornos urbanos y, en consecuencia, reducir el coste del transporte de la energía y las perdidas asociadas al mismo.

Figuración de la Torre Eólica. EE

En esta línea, la propuesta de Fran Silvestre persigue precisamente convertir el impacto visual de la infraestructura en un atractivo. La torre será el punto más alto de Valencia, toda una referencia visual desde numerosos puntos de la ciudad. Desde el mar se convertirá en una referencia megalómana para las embarcaciones que se dirijan tanto a la marina como al Puerto de Valencia.

El proyecto original fue impulsado en 2009 y recibió fondos Feder en 2012. Entonces llegó incluso a reproducirse a escala real parte del edificio para analizar su producción energética. Recibió una gran aceptación, pero la crisis hizo inviable un desarrollo que ahora podrá retomar el despacho de arquitectura.

La previsión es hacerlo en colaboración con el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y la Universitat Politècnica de València (UPV)

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