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Eran sobre las 21.30 de la noche en la calle Villa de Rota. En el bajo del número 7 de esa calle, un piso pequeño, salieron unos ruidos que alarmaron a los vecinos. Un padre de unos 67 años mataba a su hija, de 31. La ahogó, creen fuentes cercanas al caso, con un cinturón o un objeto similar.

La primera certeza de este caso es la muerte de la joven, que además se sabe que padecía autismo y un grado de discapacidad elevado.

La mujer de 31 años vivía con su progenitor desde hacia muy poco tiempo en el pequeño piso donde la Policía cree que la mató su padre. En el tiempo que llevaba en la vivienda no había dado un ruido, señalan los vecinos. Hasta la noche del lunes.

La segunda certeza sobre este caso es sobre el padre: tras los hechos se autolesionó. De hecho, los sanitarios que acudieron a su casa le trasladaron a un centro hospitalario porque se habría clavado un objeto punzante en el estómago.

De esta forma, fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) confirmaban a EL ESPAÑOL que el acusado de matar a su hija el lunes no había pasado aún por la tarde de este martes a disposición judicial.

Hosspitalizado

Seguía ingresado en el hospital Reina Sofía de la capital cordobesa, lo que descarta que las heridas que se autoinfligió fueran leves, señalan personas cercanas al caso. No eran mortales, pero tampoco leves.

La gran duda sobre este caso está en el padre, el presunto homicida. Lo que aún no tiene explicación y los investigadores tratan de esclarecer es el porqué de la muerte. ¿Qué llevó a este hombre a, presuntamente, matar a su hija discapacitada?

La joven, señalan fuentes del caso, vivía alquilada en el piso con su padre, que estab separado de la madre. Hacía pocos meses que habían entrado a  vivir en este piso.

Algunos vecinos apuntaba este martes a que el hombre podía vivir en Huelva antes de los hechos, desde donde se mudó a Córdoba para estar con la joven.

El lunes era uno de esos días. Pero una fuerte discusión precedió al fatal desenlace.

El hombre, confirman desde la Subdelegación del Gobierno en Córdoba, estaba en el sistema VioGen, el registro de quienes han tenido relación con casos de violencia machista.

Sin embargo, los investigadores descartan tanto la violencia machista como vicaria en este caso. Las pesquisas no apuntan a que el hombre matar a su hija para dañar a su expareja.

Según ha podido saber este periódico, la madre de la joven muerta no estaba en el piso cuando ocurrieron los hechos. Según fuentes de la investigación, se presentó cuando ya había ocurrido la muerte y se derrumbó al conocer el episodio violento.

El vecindario, un barrio normal, residencial, que está cerca de la estación de tren y también del centro de Córdoba, estaba sorprendido este martes. Quienes no conocían a la familia y también quienes les habían visto alguna vez.

Eran gente normal, nada hacia suponer este desenlace, explicaban a los medios que se habían acercado a la zona tras conocerse el suceso.