Sevilla

Teresa lleva un año que parece un mal sueño. En agosto de 2019 estaba embarazada de cuatro meses. Todo iba bien hasta que consumió carne mechada de la marcaLa Mechá,contaminada por la bacteria de la listeria y elaborada por Magrudis. Abortó a las pocas semanas. Posteriormente ha tenido dos abortos más, uno de ellos en pleno confinamiento decretado por la Covid-19.

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Hace un año la Junta de Andalucía decretó la alerta sanitaria por el mayor brote de listeriosis de España, que se saldó con cuatro fallecidos, siete abortos y más de 200 afectados.

Ahí empezó una pesadilla para Teresa, que un año después, sigue latente. Espera con miedo y respeto el momento del juicio para que se diriman las responsabilidades, pero tiene clara una cuestión: "El daño tanto físico como psicológico no está pagado con nada".

No obstante, tanto ella como su pareja, José Tomás, van a ir a por todas. "Después de lo que llevamos pasado y de enterarnos cómo ha actuado la empresa [Magrudis], desde hace mucho tiempo, lo tenemos muy claro: queremos que nos indemnicen de la forma que sea, más tarde o más temprano. Yo podría tener ahora mi bebé, que era una niña, y por su culpa no lo tengo", explica a EL ESPAÑOL.

Carne 'La Mechá' que provocó el brote de listeriosis.

Ayuda psicológica

Durante este año, en el que ha necesitado ayuda psicológica y psiquiátrica, esta vecina de Villanueva del Ariscal (Sevilla) reconoce que, aunque psicológicamente está fuerte, ha tenido muchos momentos de bajón anímico. Ha sufrido dos abortos más, uno diferido y otro que tuvo que interrumpir por malformaciones el pasado mes de abril. Además, previamente a la pérdida de su bebé por la listeria, había tenido otros tres abortos. No obstante, no pierde la esperanza.

"Los médicos me lo dicen: he tenido muy mala suerte", asegura Teresa. El bebé que perdió al consumir esa carne mechada venía bien. "En un principio, la ginecóloga me dijo que me iban a hacer un estudio porque podría ser que algo no funcionara pero, tras detectar la listeria, me dijo que me olvidara, que había sido por eso".

Su bebé fue el primero de esta crisis con el que se cebó la listeria. A seis mujeres más les ocurrió lo mismo, algunas en un estado de gestación más avanzado. A Teresa se le humedecen los ojos cuando recuerda aquellos días. 

Todo comenzó cuando comió la carne mechada en casa de un familiar, en Villanueva, el 22 de junio. La había comprado en un pequeño supermercado del pueblo, en el que muchos vecinos también tuvieron los síntomas propios de la bacteria.

El 12 de julio empezó a sentirse mal pero la fiebre remitió al recomendarle una ginecóloga antiinflamatorios. Sin embargo, a finales de mes empezaron dolores fuertes de cabeza, vómitos, fiebres. Cuando llegó al hospital, la fiebre era incontrolable y la dejaron ingresada. 

Pruebas, cultivos, analíticas... los médicos no sabían qué le ocurría. Hasta que dio positivo en listeriosis. "Me dijeron que podía ser una listeria y actuaron rápido dándome un antibiótico", relata. Pero ya era tarde.

Al poco tiempo del diagnóstico, empezó a sangrar, y cuando le hicieron la ecografía, el feto ya no tenía latido. "Empecé a tener contracciones, unos dolores muy fuertes y finalmente expulsé a la niña en el aseo. Fue un momento horrible".

Ahí no acabó su pesadilla, tuvo que estar ocho días más ingresada porque la infección también estaba en la sangre. Y después continuar con el tratamiento en casa otros ocho días, hasta que le dieron el alta el 16 de agosto. Precisamente unas horas después de que la Junta de Andalucía decretara la alerta sanitaria.

Su informe

Su informe médico es uno de los más contundentes. El portavoz del gabinete técnico sobre el brote creado por la Consejería de Salud y Familias, el doctor José Miguel Cisneros, se lo dijo personalmente: "En tu caso está clarísimo".

En su informe se puede leer: "El resultado del estudio molecular, realizado por el laboratorio del Centro Nacional de Microbiología mediante cgMLST, del aislado de listeria en el hemocultivo de esta paciente el día 1 de agosto de 2019, establece que pertenece al mismo clon causante del brote de listeriosis causado por la contaminación de la carne mechada de la marca La Mechá de la empresa Magrudis".

A pesar de todo, Teresa no pierde la esperanza de ser madre: "Hasta que un especialista no me diga que deje de intentarlo porque sería perjudicial para mi salud, seguiré adelante".

Informe médico del doctor Cisneros sobre la listeria. E.E

Situación judicial

Por estos hechos, están siendo investigados el propietario y administrador único de Magrudis e hijo del gerente, Sandro José Marín Rodríguez, y su padre y administrador de hecho, José Antonio Marín Ponce, que han pasado seis meses en prisión provisional. También lo están otro hijo de éste, su mujer, su cuñada, un comercial y un asesor fiscal.

En concreto, tendrán que responder ante la Justicia por un delito contra la salud pública en su modalidad de fraude alimentario, cuatro homicidios por imprudencia, siete delitos de aborto por imprudencia y delitos de lesiones por imprudencia. Sobre éste último el número exacto aún está por determinar.

Padre e hijo detenidos por el brote de listeria. EFE

Fue precisamente otra epidemia, la del coronavirus, la que propició su salida de prisión el pasado mes de marzo al considerar la jueza instructora que no había riesgo de fuga. Eso sí, impuso una fianza de cinco millones de euros a los investigados, con la advertencia de que en caso contrario se procedería al inmediato embargo de sus bienes.

Las partes personadas solicitaron distintas cuantías como fianza que oscilaban entre el millón de euros de la Fiscalía y los 3,4 de la Junta de Andalucía, tras cifrar en esta cantidad el coste sanitario derivado de los hechos investigados.

La póliza de seguro de responsabilidad civil contratada por Magrudis sólo alcanza el importe de 300.000 euros, que ya fueron consignados en la cuenta del juzgado. Por ello, el pasado 7 de julio, se hizo el inventario de bienes en presencia de la jueza, representantes de la acusación particular -Facua y Ateneo Abogados-, y el dueño de la empresa, José Antonio Marín,. 

La instrucción

La instrucción sigue su curso. En estos momentos la jueza está a la espera del informe de las valoraciones económicas de estos bienes. También casi medio centenar de afectados espera respuesta para personarse al no contar con un hemocultivo cuando tuvieron los síntomas, asegura el letrado Germán Grima, de Ateneo Abogados, que defiende a la plataforma de afectados por la listeriosis.

El abogado Germán Grima de Ateneo Abogados. Cedida

El juzgado a su vez se tiene que pronunciar sobre el informe pericial realizado por un perito veterinario de la Junta de Andalucía en el que detalla la mala praxis que llevó a cabo la empresa. El documento, fechado el pasado 15 de junio, es la ampliación de un primer informe y responde a la solicitud de ampliar la pericial. El objetivo era responder a una veintena de preguntas formuladas por las partes personadas.

En el mismo también se refiere a "la nula implantación" del sistema de autocontrol y a los laboratorios que trabajaron con la empresa. Al respecto, asegura que uno de ellos "no obró con ética profesional" y el otro no diseñó bien el citado plan de autocontrol. La jueza tendrá que pronunciarse sobre la acción de estas empresas. 

El perito no pudo identificar, con la documentación disponible, el punto o los puntos de entrada de la listeria, pero sí asegura que los responsables de la fábrica tenían conocimiento de que, al menos desde diciembre, la bacteria estaba en sus instalaciones. Esta información ya la tenía la jueza por los pinchazos telefónicos realizados a los presuntos responsables.

La empresa sevillana Magrudis cerrada tras la crisis alimentaria de la listeria Reuters

Cabe recordar que, en un informe anterior, el experto concluyó que la carne mechada analizada de La Mechá superaba entre "3.700 y 149.900 veces la contaminación máxima tolerable" de esta bacteria que permite la normativa.

En el juzgado han prestado declaración, entre otros, una veterinaria del Ayuntamiento de Sevilla, inspectora del Servicio de Consumo de la Dirección de Economía y Comercio. Ella autorizó el plan de autocontrol de Magrudis y realizó las dos únicas inspecciones a las que se sujetó la empresa. La técnico, en calidad de investigada, trasladó la responsabilidad de las tareas de supervisión a la Junta de Andalucía.

No hubo demora

Sin embargo, el informe de este perito defiende la labor del Gobierno andaluz y asegura que no existió demora en la activación de la alerta sanitaria por parte de las autoridades. Según el perito, la Junta de Andalucía no actuó con retraso en la declaración de la alerta a nivel nacional, que tuvo lugar el 16 de agosto, y lo razona.

El 5 de agosto se declara un brote de toxiinfección alimentaria en una localidad de Sevilla en la que se inmovilizan los alimentos consumidos y se toman muestras para su análisis al día siguiente. Entre el 12 y 14 de agosto se declaran otros brotes, se toman muestras que se analizan en el Laboratorio Municipal, dan positivo en listeria y lo asocian a la citada carne.

Un año después, la víctimas viven estas mismas fechas como un mal sueño. Y lo hacen en una Andalucía inmersa en la actualidad en una pandemia mundial por la Covid-19 y en un brote de meningoencefalitis vírica provocada por el virus del Nilo que afecta ya a una veintena de personas en la provincia de Sevilla.