Muere a los 80 años, Julián García Vargas (Madrid, 19 de octubre de 1945), el que fuera ministro de Defensa (1991-1995) y Sanidad (1986-1991) en las legislaturas del socialista Felipe González.
Economista e inspector de Hacienda, comenzó su andadura política sucediendo a Ernest Lluch en el departamento de Sanidad en plena expansión y consolidación del sistema sanitario público.
Como titular de la cartera de Defensa redujo el tiempo de servicio militar obligatorio de doce a nueve meses, la cual acabaría desapareciendo con el Ejecutivo de José María Aznar. Tomó esta decisión en un momento en el que las quejas por esta obligación entre los hombres españoles se multiplicaban y se reivindicaba la objeción de conciencia.
Llegó a Defensa en sustitución de Narcís Serra durante la guerra de los Balcanes, lo que le hizo convertirse en enviado especial de la Unión Europea para velar por el cumplimiento de los acuerdos de paz de Dayton en la ciudad bosnia de Mostar. Durante la contienda, envió destacamentos militares españoles en misión de paz a una Yugoslavia en descomposición.
El cuerpo militar participó en otros conflictos como la guerra del Golfo y forzó la retirada de tropas norteamericanas de las bases de Torrejón y de Zaragoza.
Su perfil tecnócrata le llevó a realizar una modernización estructural de las Fuerzas Armadas españolas para que se adaptara a los estándares de la OTAN, organización en la que España había ingresado en 1982.
En su segunda etapa como ministro de Defensa, García Vargas puso en marcha la Ley de Plantillas y la del Régimen Disciplinario Militar. Asimismo, impulsó y creó la Fuerza de Acción Rápida, una unidad de élite destinada a intervenir en el menor tiempo posible allí donde se la requiera y participó en el diseño del 'Plan NORTE', de reorganización del Ejército de Tierra.
Presentó su dimisión cuando El Mundo hizo público el escándalo de las escuchas del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Un caso de espionaje ilegal por parte del servicio secreto español. El servicio había registrado conversaciones telefónicas de políticos, periodistas y empresarios durante una década.
El 28 de junio, el presidente Felipe González aceptó su dimisión así como la del vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, también afectado por el caso.
Tras su salida de Moncloa, García Vargas se reincorporó a la Inspección Financiera y Tributaria. Posteriormente, ha seguido ligado al mundo de la industria militar presidiendo la Fundación Feindef y Tedae (Asociación Española de las Empresas Tecnológicas de Defensa). También ocupó el cargo de presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO).
Estaba en posesión de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, que le fue concedida por el Consejo de Ministros el 12 de abril de 1996; y la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco, condecoración que le otorgó el Gobierno el 23 de diciembre de 1999.
García Vargas se introdujo en el mundo de la política junto a Ernest Lluch y Enrique Barón en la Federación de Partidos Socialistas, organización que con el restablecimiento de la democracia se integró en el PSOE.
A partir de las cuatro de la tarde tendrá lugar la capilla ardiente en el tanatorio de San Isidro (Madrid) y mañana la familia organizará una despedida.
