Los traslados de inmigrantes de Loma Colmenar al nuevo campamento instalado en la antigua cárcel en Los Rosales han generado nuevas imágenes de tensión en Ceuta.
En total, se han habilitado 4.300 plazas para los migrantes que asaltaron la ciudad el pasado 30 y 31 de julio, pero este nuevo campamento está acogiendo a 864 personas. Así está al 100% de su capacidad máxima.
Según cuentan a EL ESPAÑOL fuentes de la Policía Nacional que han estado involucradas en este traslado, el dispositivo se ha producido a primera hora de la mañana de este domingo desmantelando así el asentamiento que estaba creado en Loma Colmenar.
Ahí dormían a la intemperie con pequeñas chozas o refugios que se iban construyendo con lo que cogían de las calles. Una zona en la que no hay duchas, y donde los asentamientos estaban en las explanadas de edificios con vecinos.
El operativo, que ha sido calificado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones como "operación humanitaria", ha sido coordinado por la titular de ese departamento, Elma Saiz, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
El desplazamiento de quienes han sido trasladados de forma voluntaria se ha llevado a cabo, gracias a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sin incidencias.
A pesar de ello, ha habido momentos de incertidumbre entre los que esperaban lograr alguna plaza en el interior del emplazamiento situado en esta zona, ya que varios migrantes pensaban que estaban siendo trasladados a Marruecos de nuevo.
A la entrada del campamento en las inmediaciones hay montañas de mantas, enseres y restos de objetos o comida que han ido acumulando a lo largo de estos más de 40 días.
Pero, para poder entrar al interior de estas instalaciones han tenido que depositar todo en la puerta para tratar de mantener condiciones de salubridad en las carpas instaladas sobre esta explanada.
Efecto llamada
El traslado de estas personas ha provocado un efecto llamada y miles de migrantes que se encontraban en las calles del barrio de Los Rosales durmiendo han acudido a las inmediaciones de este campamento porque también querían entrar.
Sin embargo, la capacidad de este campamento está al completo y no pueden albergar a nadie más.
Además, según han trasladado fuentes de Policía Nacional a EL ESPAÑOL las órdenes para este campamento eran claras, llevar a los inmigrantes que estaban en Loma Colmenar y, así, poner fin a ese asentamiento en plena calle.
Conforme han pasado las horas, los migrantes congregados a las puertas del este nuevo campamento no se iban y la UIP ha tenido que intervenir con silbatos para despejar las inmediaciones de este nuevo centro.
En tan solo unos minutos, las calles de subida a este centro han quedado despejadas y en la calle principal se ha disipado al tumulto en ambos lados de la calzada para dejar la carretera libre para la circulación.
Una imagen que ha dejado a la Policía Nacional conteniendo ambas aceras para evitar que volviesen a acercarse a esta antigua prisión y, a la vez, mantener la carretera despejada.
Así, han logrado dispersar a los migrantes y alejarles de la puerta de esta antigua prisión porque está al 100% de su capacidad y no puede entrar nadie más.
100 chozas en Benítez
Mientras tanto, decenas de migrantes llevan días montando su nuevo asentamiento en la playa de Benítez, contigua a la playa del Trampolín que se encuentra completamente abarrotada.
Con palos, cañas, mantas y cartones apañan como pueden las chabolas que han vuelto a levantar en el primer tramo de Benítez.
Aunque algunos se han hecho con tiendas de campaña que son refugios más resistentes. Eso sí, los días van pasando y las condiciones de insalubridad se instalan en los asentamientos.
Son alrededor de 100 chozas las que han conseguido levantar hasta el momento. En ellas se alojan miles de migrantes a la espera de que el Gobierno dé una solución después de más de 40 días desde la invasión.
En esta playa tienen duchas donde poder asearse mínimamente y en las inmediaciones se produce el reparto de comida tanto a medio día como por la tarde-noche por parte de Cruz Roja.
El ESPAÑOL ha hablado con dos de ellos, Mustafa y Haida, que cuentan que "no van a volver a Marruecos" y esperan que les den una solución para "ir a la península".
Su objetivo final, según relatan no es quedarse en Ceuta sino poder cruzar y llegar a otras partes de España.
Ambos relatan que dejaron sus trabajos en Marruecos, en Tánger al ver "por el teléfono móvil que la gente estaba cruzando" y no dudaron en hacer lo mismo.
En sus casos, explican que quieren trabajar en España porque sus familias no tienen dinero.
El Ministerio trabaja también para la acogida, a la mayor brevedad, de más de 300 mujeres con menores en un nuevo espacio situado en la explanada de la mezquita de Sidi Embarek.
Además, según ha informado el departamento, se podrá llegar a las 6.000 plazas temporales en las próximas fechas.
El objetivo del Gobierno es continuar trabajando para garantizar que las personas que permanecen en la calle puedan ser atendidas en dispositivos temporales adecuados.
Asimismo, y según han justificado desde el Ejecutivo, esto va a permitir la tramitación de sus expedientes para dar la respuesta que corresponde en cada caso, siguiendo las pautas legales.
