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Las claves

La relación entre Italia y España ha entrado en una nueva fase. Después de años de reproches cruzados por las políticas —prácticamente opuestas— de ambos Gobiernos, el choque entre Meloni y Sánchez ha encontrado un punto de no retorno: la crisis migratoria en Ceuta.

El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, ha ejemplificado la posición del Gobierno a través de la orden publicada este domingo en el BOE, que expone el control de la frontera con Italia en puertos y aeropuertos.

En el texto, el ministro ha argumentado los motivos que han llevado al Ejecutivo —según su versión— a realizar controles a las personas que quieran acceder a España desde Italia. Todo un texto que resume, paradójicamente, también los motivos que tiene Italia para hacer lo mismo con los viajeros que lleguen a su país desde España.

"Amenaza", "terrorismo" y "riesgo". En uno de los mayores argumentos de la orden, el ministro ha recogido el hecho de que la agencia europea de control de fronteras, Frontex, detectó que unas 11.600 personas trataron de llegar a Europa de forma irregular a través de la ruta del Mediterráneo central, que afecta sobre todo a Italia.

Por ello, el ministro ha razonado que podrían acceder a España desde Italia "personas vinculadas a amenazas terroristas o consideradas de interés para la seguridad nacional".

Estas personas, según el ministro, podrían aprovechar las rutas, los flujos y los métodos empleados en la migración irregular para entrar o desplazarse por el territorio de la Unión sin ser detectadas.

De la misma forma, Marlaska ha señalado a las "organizaciones criminales" podrían aprovechar esto mismo para "facilitar desplazamientos irregulares, traficar con seres humanos, falsificar o proporcionar documentación fraudulenta y desarrollar otras formas de delincuencia fronteriza".

El dirigente ha identificado todos estos factores como una "amenaza grave, real y actual" para el orden público y la seguridad interior. Algo que obliga a España a protegerse.

Pero, a pesar de las justificaciones del ministro, lo cierto es que el texto ha llegado en un contexto de fuerte tensión entre Italia y España.

Todo comenzó cuando el Gobierno de Giorgia Meloni anunció que iba a cerrar su espacio Schengen con España después de que miles de personas entraran en Ceuta desde Marruecos a través del mar.

La advertencia se materializó en controles fronterizos aleatorios a todos aquellos viajeros no pertenecientes a la UE que trataran de llegar a Italia desde España.

Después de que Roma rechazara el ultimátum que le dio el Gobierno de Pedro Sánchez para que retiraran los controles, Madrid movió ficha e impuso los mismos controles.

La reacción de Italia

La reacción italiana no se hizo esperar. El pasado domingo, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, tachó la medida de Sánchez de "desproporcionada, incomprensible e inaceptable".

En una entrevista en el medio italiano La Stampa, el ministro justificó la decisión de su Gobierno alegando que la llegada masiva de personas desde Marruecos hasta Ceuta el pasado 30 de junio podría suponer una "amenaza yihadista".

Concretamente, el dirigente se refirió de esta forma a las personas de origen subsahariano que habrían podido pasar hasta Ceuta. Según Tajani, estos migrantes suponen una amenaza para su país, puesto que Italia sería su próximo destino al ser el "más expuesto".

Por lo tanto, el ministro recalcó que la situación entre España e Italia no va a cambiar. O al menos, no hasta el 15 de agosto.

En redes sociales lleva circulando varias semanas que ese será el día en el que miles de marroquíes trataran de volver a entrar a Ceuta.

"Existe el riesgo de una nueva ola a mediados de agosto: no levantar nuestra medida es una precaución, pero esperamos hacerlo pronto, en cuanto el riesgo haya desaparecido", afirmó Tajani.

Por otro lado, el dirigente defendió la posición italiana alegando que han actuado "conforme a los tratados de la Unión Europea". Por ello, expresó que la reacción de Sánchez es, ante todo, "desproporcionada".

"Lo que resulta incomprensible y totalmente inaceptable", apostilló, "es la reacción de España", que "no ha sido tan vigilante como debería" en tema fronterizo.

En esta misma línea, el dirigente no desaprovechó la ocasión para cargar con las políticas migratorias de Sánchez, no solo en esta crisis, sino en general.

Para Tajani, transmiten un "mensaje negativo que pone en riesgo la seguridad de todos" ya que, según recalcó en la entrevista, su forma de tratar la migración es una invitación a que estas personas vayan a territorio europeo ya que ven que "todos entran y se regularizan".