El crédito de Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio del Interior está agotado tres años después de su llegada al cargo, en el verano de 2018. El desgaste político y las múltiples polémicas que ha protagonizado -fue salvado de ser reprobado en el Congreso gracias a los votos de Bildu y de ERC- le convertían en candidato claro a salir del Gobierno.

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De forma sorprendente, en la remodelación acometida este sábado, Pedro Sánchez ha preferido desprenderse de otros ministros aparentemente más asentados y mantener a Marlaska en el cargo.

Uno. La destitución del coronel Manuel Sánchez Corbí al frente de la Unidad Central Operativa (UCO).

Dos. La destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos por no filtrarle información de la investigación del 8-M (y el varapalo posterior de la sentencia que le obliga a restituirle en su cargo).

Tres. Los continuos traslados de etarras a prisiones vascas, algunos de ellos con informes contrarios de las juntas de tratamiento de las prisiones, poniendo fin a la política de dispersión a cambio de los apoyos de EH Bildu. Las escasas reuniones con las víctimas de ETA.

Cuatro. La paupérrima gestión de la crisis migratoria del pasado invierno en Canarias.

Cinco. Las desavenencias con la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Seis. La falta de recursos para los agentes en la frontera de Ceuta durante la crisis migratoria del pasado mes de mayo.

Siete. La fallida y aireada investigación sobre las amenazas con balas a distintos representantes políticos del Gobierno, él entre ellos.

Ocho. La falta de protección para los agentes durante el pasado 2020 en los momentos más duros de la crisis de la Covid-19.

Por ese mambo completo, la decisión de Sánchez de mantener en su puesto al ministro del Interior no ha sido bien recibida en amplios sectores de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

"Ha desatado la mayores crisis en la Guardia Civil desde las últimas décadas". Así de claro se expresa Pedro Carmona, portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).

Entre algunas cuestiones que todavía tiene pendientes el ministro, después de meses de espera, está el cumplimiento íntegro del acuerdo de equiparación salarial. Desde AUGC explican que lo único que piden es que "los agentes disfruten de una jornada laboral para que puedan conciliar su vida profesional y familiar y un mejor reparto de la productividad, donde los servicios nocturnos o festivos sean remunerados como merecen".

Esta asociación, mayoritaria en el seno del Instituto Armado, convocó el pasado 5 de junio una gran concentración en la Puerta del Sol de Madrid en la que reclamaban al ministro "diálogo para poner sobre la mesa nuestras demandas". La respuesta fue el silencio. AUGC ya ha convocado otra manifestación similar para el próximo 18 de septiembre, esta vez a las puertas de la sede de Interior.

"El peor ministro"

El Sindicato Unificado de la Policía (SUP), por su parte, opina que los policías se encuentran en un total "desamparo institucional".

"Nuestras demandas no son escuchadas. En el tiempo que lleva Marlaska de ministro, ni siquiera nos ha recibido. Ni a nosotros ni a ningún otro sindicato. Seguimos exigiendo que Cataluña y el Campo de Gibraltar sean declaradas zonas de especial singularidad", señalan.

Desde la Unión Federal de Policía (UFP), su portavoz José María Benito asegura que se trata de "el peor ministro" del Interior "de la Democracia". Este sindicato le reprocha no haberse "ocupado de los policías en los momentos más complicados como la pandemia".

Pero si hay una queja que es un clamor esa es la de su apoyo a los indultos de los líderes independentistas. "Ha abandonado a su suerte a los policías que lucharon y pelearon por mantener la democracia en Cataluña. Y así tenemos agentes que han sido jubilados sin reconocimiento por las lesiones causadas aquellos días, y policías procesados por aquellas acciones del 1-O y los días siguientes".

"No ha hecho nada por nosotros. Es lamentable que aporte dinero para Marruecos y, en cambio, nosotros seguimos sin medios para defender nuestras fronteras ni material como chalecos antibalas. Muchos de nuestros coches, deteriorados. Por lo visto es más importante el acercamiento de los asesinos de ETA a las cárceles vascas", aseguran desde Independientes por la Guardia Civil (IGC).

Estas y otras asociaciones coinciden en apuntar que el nombramiento de Marlaska hace tres veranos les pareció "muy esperanzador". Había sido juez en la Audiencia Nacional y había trabajado codo con codo con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, luchando férreamente contra el terrorismo.

Pero esa sensación ha indo transformándose en desencanto con el paso de los meses, y muchos ven ahora a un político quemado que no atiende a sus inquietudes y reclamaciones, que no debate y que politiza su labor.