Mercedes Rivera Laura M. Mateo

Las cifras hablan por sí solas. Los contagios de coronavirus entre la población más joven están disparados pero la situación de esta posible nueva ola es muy diferente a las anteriores: este grupo suele pasar la enfermedad de forma leve, la vacunación está disparada y la mayor parte de los más vulnerables, inmunizados. Aun así, el descontrol afronta un obstáculo conocido: la dificultad de las labores de rastreo.

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"No saben quién les ha contagiado ni a quien han podido contagiar", explica Vicente Matas, del sindicato médico CESM y especialista en Medicina de Familia, en conversación con EL ESPAÑOL. Esta realidad complica el trabajo de los rastreadores, que encuentran serias dificultades para seguir la cadena de transmisión de los brotes.

Esta, sin embargo, es una labor crucial para lograr contener la transmisión de la Covid-19. Y más ahora, que en los últimos días se han registrado numerosas aglomeraciones que han disparado, otra vez, la incidencia del coronavirus en España.

Varios jóvenes sentados en una terraza en la La Latina, zona típica de tapas y copas de Madrid.

Según el último informe publicado por el Ministerio de Sanidad el pasado viernes, la incidencia acumulada entre los más jóvenes (el grupo de 20-29 años) se sitúa en 449,8 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, una cifra que triplica la media nacional (152 casos por 100.000 habitantes) y que se dispara por encima de los 1.000 casos en algunas comunidades autónomas como Cataluña y Cantabria.

Ante esta situación, las regiones ya se plantean revisar sus protocolos. Es el caso, por ejemplo, de Extremadura o Galicia. De hecho, en Cantabria ya han tomado medidas ante este repunte. Desde este sábado, mantiene cerrados al público los establecimientos de ocio nocturno en 16 municipios.

Sobrecarga de la Atención Primaria

Una de las diferencias de este incremento de los contagios con las anteriores olas es que se da, principalmente, entre la población más joven, que generalmente no presenta dificultades para superar el virus y que, por lo tanto, no pondrá en jaque los hospitales.

El foco de tensión, sin embargo, se despalza a los centros de salud: son los médicos de familia los que se encargan de hacer las pruebas de diagnóstico, por lo que los centros sanitarios se están llenando otra vez de pacientes. El repunte ya está saturando la Atención Primaria

Así lo advierte Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. "Volvemos a tener una Atención Primaria sobrecargada", subraya. Esta nueva sobrecarga de trabajo llega, además, en un momento en el que los profesionales sanitarios "están agotados", según Ortí. "Podríamos haber tenido el verano para descansar, pero no será así porque los políticos no son responsables", incide. 

Nueva ola "silenciosa"

Las aglomeraciones, el alcohol y la falta de medidas de seguridad son una constante en los barrios del centro de Madrid cuando cae el sol, y lo ha sido más aún durante la semana pasada con motivo del Orgullo. Con las ganas de celebración acumuladas durante el último año, y la necesidad de dar rienda suelta al eslogan de Madrid de "libertad" tras la eliminación de la obligatoriedad de llevar la mascarilla en exteriores, los contagios vuelven a estar al alza en España en una ola que puede ser "silenciosa".

En los últimos días el nivel de transmisión ha aumentado de la mano de la inquietud y las dudas de si era o no el momento adecuado para flexibilizar las restricciones. El foco está especialmente puesto en los jóvenes, el grupo en el que la incidencia ha subido con mayor intensidad y que todavía no ha sido inmunizado frente al virus.

La concentración de tantas personas en fiestas y botellones con la llegada del buen tiempo, así como las celebraciones del Orgullo LGTBI, pueden tener como consecuencia un incremento aún mayor de la incidencia de la Covid en la Comunidad de Madrid y en otros puntos del territorio nacional.

"Ya hemos visto en otras ocasiones que las aglomeraciones generan nuevos contagios", insiste Rafael Ortí en declaraciones a este periódico.

Y no sólo por la concentración de gente. También hay que tener en cuenta que desde el pasado 26 de junio el uso de la mascarilla en exteriores ya no es obligatorio. "No todo el mundo va con mascarillas y en una manifestación es más difícil que se guarde la distancia de seguridad necesaria para evitar los contagios", añade Ortí.

Margarita del Val alerta de que entramos "en una nueva etapa con una transmisión más silenciosa"

Por su parte, el epidemiólogo Lluis Serra cree que las manifestaciones no tienen por qué ser un foco de contagio si se "respetan las medidas de seguridad", y sitúa en los botellones y fiestas en domicilios el epicentro del problema. Ya que son espacios en los que existe mayor tendencia a quitarse la mascarilla y no guardar la distancia.

Serra explica que el virus está circulando a "gran velocidad", especialmente por culpa de la variante Delta, y alerta del riesgo de que los jóvenes no vacunados confíen en que los adultos de su entorno que ya han recibido alguna dosis estén protegidos. En realidad "existe un riesgo del 10% de que contagien a sus familias". En ese sentido, también recuerda que hay mayores que aún no han recibido la pauta completa de AstraZeneca y, por lo tanto, no están inmunizados al 100%.

Por eso el epidemiólogo considera que el carácter de la pandemia ha cambiado y el problema "no es hospitalario", sino que se ha trasladado a la alta contagiosidad. 

En la misma línea se expresaba este domingo Margarita del Val, viróloga e inmunóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quien aseguró que la mascarilla debería seguir usándose en "aglomeraciones y zonas peatonales o comerciales" porque "la distancia de seguridad no se va a guardar".

"La mascarilla evita las gotas a corta distancia, además, si la llevas puesta en exterior, la seguirás llevando en el interior, y evita que te toques la nariz y la boca", apuntaba en una entrevista en el programa Liarla Pardo de laSexta.

Del Val coincidía así con los epidemiólogos consultados por este periódico al considerar probable "que estemos en la quinta ola" o, al menos, "en una nueva etapa con una transmisión más silenciosa", y alertaba de que "los vacunados no son seguros".

"Los vacunados no son seguros, cuando nos infectamos la carga viral sigue siendo parecida a la de alguien no vacunado. No nos contagiamos tanto, pero si lo hacemos podemos transmitir el virus, por lo tanto, es una transmisión más silenciosa, y los brotes pueden ser mucho más grandes", explicó. 

Pese a todo, aún habrá que esperar unos días para conocer el impacto real que los botellones de la semana del Orgullo LGTBI tendrán en la evolución de la pandemia en la Comunidad de Madrid.

Vecinos de Chueca "hartos"

Quienes más enfadados se han mostrado estos días con las aglomeraciones han sido los vecinos del barrio de Chueca que están "hartos" de los botellones por el ruido y la suciedad, y también por la posibilidad de que conviertan la zona en un foco de contagio, después de varias noches de fiesta en las que la distancia de seguridad y las mascarillas han brillado por su ausencia. 

"Si anoche hubiese tirado un alfiler desde mi ventana no hubiese caído al suelo de la cantidad de gente amontonada y apretujada que había, todos sin mascarilla y besándose, con la música a todo volumen... Estoy harta", comentaba hace unos días Ángeles, una mujer de 70 años que vive en la misma plaza de Pedro Zerolo.

Celebración del Orgullo LGTBI en Chueca. Efe

Desde la Asociación de Vecinos de Chueca hablan de "un turismo de borrachera, droga y sexo a raudales" que "cuenta con el beneplácito del Ayuntamiento, porque ellos también recaudan muchísimo dinero con esta fiesta". "Hace 15 años esto comenzó como un concierto y un par de eventos nocturnos y ha degenerado en los actuales macrobotellones, que sólo buscan sacar dinero a los veinteañeros", asegura una vecina de la agrupación.

En la madrugada del sábado, la Policía tuvo que desalojar una de esas plazas por un botellón masivo con aglomeraciones de personas sin usar mascarilla, una intervención que acabó con un detenido por un delito de atentado a la autoridad después de que lanzara botellas contra los propios agentes. Días antes, cerca del metro de Chueca, en la calle Libertad, un joven de 19 años resultó herido grave tras ser apuñalado en tres partes del cuerpo.

El Ayuntamiento, satisfecho

No obstante, según el balance del intendente de la Policía Municipal, Jesús María Cortijo, este sábado "todo ha trascurrido con normalidad". De las 25.000 personas que participaron en la marcha del Orgullo, que contaba con aforo limitado de 25.000 personas y prescindió de las tradicionales carrozas, únicamente unas 5.000 se desplazaron después a las calles del centro, que en todo momento contaron con "control de aforo y de entradas y salidas". "Sin novedad destacable", aseguró.

En la misma línea, el consejero de Administración Local y Digitalización, Carlos Izquierdo, se mostró "satisfecho" de cómo se ha desarrollado la celebración. "La gran mayoría yo creo que ha actuado de forma absolutamente correcta. Siempre se produce algún brote o incorrección, pero yo creo que estamos satisfechos de cómo se ha desarrollado todo", dijo.

Vacunación

Mientras tanto, la campaña de vacunación va avanzando en España. Hasta el pasado viernes, eran más de 18,4 millones las personas que contaban con la pauta completa. Además, el 54,7% de la población cuenta con al menos una dosis.

Por el momento, la inmunización en el grupo de edad de 20 a 29 años (el que está copando la mayor parte de los contagios) apenas ha comenzado en España. Solo un 10,3% de personas de esta franja cuentan con la pauta completa.

Y es que, las comunidades están comenzando ahora a vacunar al grupo de 30 a 39 años. En este caso, un 27,5% de esta población cuenta con al menos una dosis.