El Ministerio de Defensa rindió este jueves homenaje a los 27 muertos por la Covid-19 en las Fuerzas Armadas en un acto celebrado en Madrid al que asistieron los familiares de los fallecidos. Una vez allí, fueron depositando uno a uno rosas blancas frente a una corona, la última de ellas la ministra Margarita Robles.

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"Hoy hemos vuelto a llorar", dijo Robles a los familiares tras depositar su rosa. El homenaje, celebrado en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, fue un acto con el que su departamento quiso transmitirle su cariño a los allegados de los caídos: "Cada vez que uno de vosotros llora, lloramos con vosotros".

"Sabéis que todo el Ministerio de Defensa, yo la primera, estamos con vosotros", reiteró la ministra. Les recordó que tienen "otra familia" en el seno de las Fuerzas Armadas. "No podemos tocarnos, pero sabéis que tenéis mi mano y mis lágrimas".

En el acto, el teniente coronel Fernando Enseñat interpretó la canción 'Hallelujah' de Leonard Cohen. Se escucharon también otros himnos como "La muerte no es el final". La ministra transmitió entonces su solidaridad, brindando todo el apoyo posible del Ministerio de Defensa, a la vez que les imploró que sigan "luchando" para defender aquello en lo que creyeron sus familiares, que son "las Fuerzas Armadas y España". 

Hubo tiempo también para recordar y resaltar la labor de los militares para combatir la pandemia. "Se ha escrito una página en la historia de España con mucho dolor y también con mucho orgullo por la labor de las Fuerzas Armadas", reconoció Robles.

Plana mayor de Defensa

Al homenaje acudió toda la plana mayor del Ministerio de Defensa: desde los jefes de los ejércitos hasta la directora del CNI, Paz Esteban pasando por otros representantes castrenses y también la número dos de Robles, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro.

27 militares (dos de ellos en la reserva) y funcionarios de Defensa fallecieron a causa de la pandemia. El último de ellos hace tan solo dos días. Algunos tras pasar semanas luchando por su vida en la UCI de los hospitales de diversos puntos del territorio nacional.

Durante el acto se aprovechó para imponer condecoraciones a 24 militares que participaron en la operación Balmis de lucha contra el virus. Uno de ellos, el capitán de navío José María Martín Dapena, habló en representación de todos.

La operación Balmis, el mayor despliegue militar en territorio nacional en tiempos de paz y en la que los militares desinfectaron, trasladaron material sanitario y también enfermos y fallecidos, dio paso luego a la misión Baluarte, que se desarrolla ahora con rastreos, seguimiento de cepas y gestión de citas para vacunas.

"No dejar a nadie atrás"

El teniente general Francisco Braco, responsable del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, destacó en el acto que desde el inicio de la pandemia el Ejército no ha dicho nunca que no a ninguna petición de ayuda hecha por las administraciones para luchar contra el virus.

"No hemos dejado de atender ni una sola petición de apoyo", dijo el teniente general, para luego incidir en el valor del compañerismo, uno de los "pilares" de las Fuerzas Armadas, algo que trasciende, que va "más allá" del cargo y de la jerarquía en el ejército.

"Compañerismo es no dejar a nadie atrás", indicó el teniente general. Para finalizar, prometió a los familiares de los fallecidos que seguirán "luchando hasta la victoria final para que su pérdida no haya sido en vano".