El líder de la oposición, Pablo Casado, concluía su turno de réplica a Pedro Sánchez en el pleno parlamementario de este miércoles con una propuesta relativa a la campaña de vacunación. En concreto, que ambos acudan juntos a vacunarse, cuando les llegue el turno.

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"Hagamos algo juntos. Vamos a vacunarnos, y a decir que es seguro. Cuando nos toque" afirmaba Casado, quien sin dejar de reiterar sus críticas a lo que considera una errónea planificación del calendario de vacunas, le pedía ese gesto al jefe del Ejecutivo de cara, sobre todo, a los mayores: "Demos un mensaje de tranquilidad a los mayores que lo pasan mal. Vacunarse es seguro. Se deben vacunar, y usted y yo podríamos dar ejemplo de ello". 

El presidente del Gobierno cumplió cuarenta y nueve años el pasado mes de febrero, unas semanas después de que Casado cumpliera cuarenta. El hecho de que compartan tramo de edad (la campaña se está haciendo en tramos de diez en diez años) y de que ninguno tenga patologías, hace que en principio les pudiera tocar vacunarse a la vez. Y que lo hicieran con AstraZeneca, la vacuna que hasta ahora se ha administrado en nuestro país a los menores de sesenta años.

Recientemente, un grupo de sanitarios agrupados en el Consejo General de Médicos pidió que el presidente del Gobierno se vacunase con AstraZeneca, justo hace unas semanas, cuando más se discutía públicamente sobre los posibles efectos secundarios de esa vacuna en concreto. 

A diferencia de en España, en otros países los gobernantes y primeros ministros han sido de los primeros en vacunarse, precisamente con el objetivo de dar ejemplo y llamar a la ciudadanía a participar en la campaña de vacunación, ante las dudas que sobre la misma se siembran desde algunos sectores. 

Sánchez, en su escaño durante el debate. EFE

Problemas de confianza 

La paralización durante una semana de la vacuna de AstraZeneca a causa de la relación con la aparición de trombos y su posterior limitación en los grupos de edad (sólo se usa entre personas de 60 a 69 años) ha causado serios problemas en la confianza de la población.

Pese a que el efecto adverso ha sido considerado como una indicación "muy rara", uno de cada cinco españoles aseguraban en una encuesta que preferían esperar a que le tocara otra dosis que inocularse con el preparado de Ofxord.

La propia ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha reiterado en varias ocasiones que es necesario un trabajo de concienciación de la eficiencia y seguridad de la vacuna. De hecho, y junto con las CCAA, Sanidad prepara una serie de campañas institucionales para trasladar el mensaje tranquilizador.

El aval de las agencias de regulación de medicamentos, como la EMA europea en el caso de AstraZeneca, debería de ser más que suficiente, pero no ha sido así. Por ello, la propuesta de Casado a Sánchez llega en un momento en el que España debe recuperar la confianza en la Ciencia para no volver a vivir situaciones como las acontecidas en los vacunódromos de Madrid este fin de semana: la mitad de los llamados a inmunizarse con AstraZeneca no se presentaron a la cita.