Silencio en el hemiciclo. El Parlamento Vasco ha sido protagonista este jueves de un hecho insólito: dos grupos parlamentarios, PNV y EH Bildu, han anunciado que no participarán durante toda la legislatura en los debates que lleve al pleno la única diputada de Vox.

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Amaya Martínez defendía este jueves su primera iniciativa en el pleno. Proponía crear un protocolo para que la Ertzaintza investigue los homenajes a los presos de ETA en el País Vasco. Cuando fijó su postura, todavía no sabía que su voz iba a ser prácticamente la única que se oiría en el Parlamento.

El PSE y Podemos se unieron al boicot y optaron también por dejar correr su turno de palabra. A partir de ahora, estos dos grupos decidirán "día a día" qué hacer: si utilizan la réplica o ni siquiera toman postura ante cualquier iniciativa que presente el partido que lidera Santiago Abascal.

Para justificar el sabotaje al debate parlamentario propuesto por Vox, los grupos que lo alimentaron alegan que hubo un debate similar en el Parlamento hace menos de un año. El único grupo que al final tomó la palabra para fijar su posición fue el de PP+Cs, que votó a favor de la iniciativa contra las bienvenidas a los etarras. La propuesta fue tumbada con el voto en contra del resto de partidos: PNV, Bildu, PSE y Podemos.

Fuentes del partido de Abascal en el País Vasco aseguran a este diario que Amaya Martínez seguirá cumpliendo con todas sus funciones, entre las que se incluye presentar iniciativas legislativas para su debate en pleno y en comisión.

"Cordón sanitario"

La afectada manifestó su queja después del incidente: "La única realidad que se ha vivido es que el PSOE ha votado con Bildu y el PNV para evitar que se erradiquen los homenajes a terroristas". El Partido Popular vasco se mostró perplejo ante lo ocurrido y mostró su solidaridad a la parlamentaria de Vox.

El portavoz del PP en la Cámara vasca, Carmelo Barrio, optó también por centrarse en la actuación del Partido Socialista de Euskadi (PSE): "Han claudicado. Han preferido no participar en el debate y ser un nudo más del cordón sanitario promovido por PNV y Bildu".  

Este boicot hacia un partido político es un "hecho inédito" en la historia del parlamentarismo español. Los expertos constitucionalistas consultados dudan de que el bloqueo a Vox se pueda recurrir a un tribunal: los reglamentos de las Cámaras no regulan un precepto que el legislador daba por por hecho, que "al Parlamento se va a debatir".

Discriminación

Ante la constatación de que ignorar las propuestas de Vox se convertirá en la tónica habitual de la Cámara vasca, expertos en Derecho ponen en duda que los diputados estén cumpliendo con su deber de asistencia si se sustraen sistemáticamente de participar en los debates que propone un partido político que ha sido elegido democráticamente en las urnas. 

"¿No es una discriminación ideológica, que prohíbe la Constitución española? Y de cortesía parlamentaria, ni hablamos", reflexiona el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada Agustín Ruiz Robledo, que en el pasado defendió los derechos de Bildu en el Congreso de los Diputados.

Ruiz Robledo plantea que los diputados que no respondan a Vox podrían vulnerar el artículo 18 del Reglamento de la Cámara vasca, que establece que los parlamentarios "están obligados" a "respetar el orden, la cortesía y la disciplina parlamentaria". "¿Adecúa su conducta al Reglamento un grupo que se niega a discutir sistemáticamente un punto que ha sido incluido por la Mesa?", se pregunta el catedrático.

Descortesía

El catedrático de Derecho Constitucional de la UNED Antonio Torres del Moral señala por su parte: "Es difícil decir que estemos ante algo antirreglamentario: es una descortesía parlamentaria".

La advertencia de que el boicot se prolongará durante toda la legislatura enciende las alarmas de este experto, que propone solicitar a la Cámara una modificación del Reglamento para regular este tipo de situaciones. 

"Un parlamentario no puede no responder en una sesión. Hay que responder, aunque sea decir: no estoy de acuerdo". Torres del Moral advierte a todos los diputados, sean del partido político que sean, que "cada uno de ellos representa a ciudadanos que han depositado su confianza en él. Ese silencio significa también un desprecio hacia el electorado. Eso no tiene cabida en democracia".