Hace tres años y medio, cuando declaró ante el juez de la Audiencia Nacional, Rosalía Iglesias  aseguró que no sabía que su marido tuviera cuentas en Suiza. Luis Bárcenas, extesorero del PP, no discutía con ella sobre cosas del trabajo. "Afortunadamente tenemos una vida personal llena y no es que no me interese, es que no es un tipo de conversación que tengamos nosotros". Esa era la versión de la esposa de aquel hombre.

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La realidad era otra. Ahora, el Tribunal Supremo ha ratificado la mayor parte de la condena que le impuso la Audiencia Nacional por su participación en la Trama Gürtel y le impone la pena de 12 años y once meses de prisión. Los jueves confirman que la mujer de Bárcenas "tenía pleno control y capacidad de gestión sobre las cuentas bancarias de su titularidad, suizas o españolas, a través de las que el matrimonio ocultó su patrimonio y lo hizo circular”.

Rosalía Iglesias irá a prisión a lo largo de los próximos días, presumiblemente, según fuentes penitenciarias aseguran a EL ESPAÑOL, a Soto del Real, donde se encuentra también su marido. Esto vuelve a poner sobre la mesa un viejo temor que subyacía desde hace años en el seno del Partido Popular. Bárcenas siempre dijo que la entrada de su mujer en la cárcel sería la última línea roja que estaba dispuesto a tolerar. 

El extesorero siempre aseguró que, si llegaba ese punto, acabaría tirando de la manta. Se airea por tanto ahora de nuevo el antiguo fantasma de esa información oculta que Bárcenas podría todavía poseer, y que presumiblemente afectaría de nuevo al PP. Información, en principio, relativa a pagos realizados de un modo presuntamente opaco. 

"Conducta activa"

El procedimiento, a partir de ahora, será el siguiente: el Tribunal Supremo tiene que notificar a la Audiencia Nacional la sentencia, y una vez recibida será ésta quien comunique a los condenados su ingreso en prisión. Por lo general, apuntan fuentes penitenciarias, quienes ingresan en el sistema de prisiones tienen la potestad de escoger la cárcel en la que cumplir su condena, al igual que le ocurrió, por ejemplo, a Iñaki Urdangarin, el yerno del rey, que escogió Ávila.

Presumiblemente, Rosalía Iglesias seleccionará la prisión de Soto del Real, donde permanece desde hace años su marido. Allí podrían verse mucho más a menudo.

En palabras del Supremo, Rosalía Iglesias, desarrolló "una conducta claramente activa en orden a cooperar en esta dinámica de defraudación, ocultación y posterior afloramiento del dinero ilícitamente obtenido por su esposo. Su participación, como hemos visto, no se limitó a plasmar su firma en cierta documentación”. Era lo ella siempre sostuvo, durante la instrucción del caso primero y en declaraciones más tarde ante el juez. 

El extesorero tiene todavía pendiente otro juicio por la caja B del partido, el llamado procedimiento de "Los papeles de Bárcenas". 

A Rosalía Iglesias la Audiencia Nacional la condenó, en 2018, a 15 años y un mes por delitos fiscales, blanqueo, apropiación indebida y falsedad documental. Ahora se le ha absuelto del delito de estafa procesal intentado y se le ha reducido levemente las condenas impuestas en el resto de los delitos probados. 

La sentencia ratifica que desde el llamado grupo Correa y por determinados cargos del Partido Popular se tejió una estructura de colaboración estable, consistente en la prestación de múltiples y continuos servicios relativos a viajes, organización de eventos, congresos, etc., dentro de la normal actividad de dicho partido político, ya se trataran de actos electorales o de otro tipo.

Pero, por otra parte, se creó en paralelo un "auténtico y eficaz sistema de corrupción", a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública, autonómica y local, a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido, que tenían posibilidades de orientar los procedimientos de toma de decisión en la contratación pública en algunas administraciones públicas en las comunidades autónomas de Madrid y Castilla y León.

Será la segunda vez que Rosalía Iglesias entra en prisión. En mayo de 2018, tras la sentencia, ingresó en la cárcel. Logró salir apenas 24 horas después cuando su hijo, el cantante Willy Bárcenas, acudió a su rescate para abonar la fianza de 200.000 euros que le había adjucidado el tribunal que la condenó en primera instancia.

Una vez fuera del recinto penitenciario, a la esposa del extesorero se le retiró el pasaporte, se le prohibió salir de España y se le obligó a comparecer cada 15 días en el juzgado. Esa ha sido su vida desde entonces.

El tribunal ahora concluye que desde el año 2000, Iglesias colaboró en las tareas de enriquecimiento ilícito que emprendió el entonces tesorero, todo ello oculto con un entramado financiero radicado en Suiza.