En la prisión de Valdemoro, en Madrid, se están viviendo momentos de incertidumbre. Todos los internos del módulo 1 de la cárcel han sido puestos en cuarentena tras detectarse un positivo por coronavirus entre los presos de la cárcel. La segunda medida que se ha tomado, después de decretar el aislamiento del centro penitenciario, es la de suspender los vis a vis para todos los internos.

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El caso, según ha podido conocer EL ESPAÑOL a través de fuentes penitenciarias, se detectó este pasado martes. En cuanto conocieron la noticia, y vieron los síntomas del preso, le hicieron la prueba. Al dar positivo en la Covid-19, la dirección del centro decidió confinar a todos los internos del módulo en el que estaba alojado en la prisión.

La preocupación de los funcionarios y los dirigentes de la cárcel es máxima en estos momentos. Los movimientos dentro de la cárcel que el recluso realizó desde su llegada, la semana pasada, hacen sospechar que podría haber más de un contagiado ya en el centro. Accedió al presidio el pasado día 17 de agosto. Llegaba procedente de la prisión de Alcalá Meco (Madrid II). Allí, tres días después de que lo trasladasen, se decretó la cuarentena del módulo 3 de ese centro penitenciario.

El día 18 al interno lo movieron del módulo de ingresos al módulo uno, una práctica habitual según las órdenes de dirección de Instituciones Penitenciarias. En ese módulo compartió celda con su hermano, también recluido en Valdemoro. Durante tres días, el preso realiza una vida absolutamente normal, pero el 21 de agosto es ingresado en la enfermería de la cárcel con síntomas compatibles con la Covid-19.

Tardan tres días más, hasta este lunes, en confirmar que se trata de un caso positivo. El pánico comienza a extenderse en los módulos, entre los funcionarios y entre una población tan vulnerable como la carcelaria. Al mismo tiempo, el hermano y compañero de celda del contagiado presenta los primeros síntomas y es ingresado igualmente en la enfermería. Está a la espera de que se le realicen más pruebas.

Según fuentes penitenciarias, la sospecha de los dirigentes de Valdemoro y de los funcionarios es que el interno ya llegó a la cárcel con el virus. "Esto demuestra que los traslados entre prisiones son una vía de contagio. Se hace necesario un período de cuarentena", dicen las secciones sindicales de Acaip-UGT, APFP, CCOO Y Csif.

Módulo clausurado

El resto de internos del módulo 1, según el protocolo establecido por la dirección, no podrán salir de allí. Por el momento, se les permitirá bajar al patio pero únicamente en grupos reducidos. En una circular interna se conmina a los presos a guardar la distancia de seguridad y utilizar las mascarillas que les han facilitado este martes. Hasta ahora, allí los presos no tenían la obligación de llevarlas.

Igualmente se ha cerrado la imprenta de la prisión, dado que todos los internos que trabajan en ese taller están alojados en el módulo 1.

A fecha de este miércoles, los trabajadores continúan esperando los test PCR o los estudios serológicos de la Comunidad de Madrid. Mientras tanto la dirección del centro está llamando a algunos trabajadores que tuvieron contacto estrecho con el interno.

"Entre las soluciones que ofrece la dirección del centro a los empleados públicos", dicen los sindicatos a través de un comunicado al que ha tenido acceso este periódico, "es acudir a su médico de familia para que determine los pasos a seguir, entre los que se baraja que sean los propios funcionarios los que se costeen el precio de la prueba correspondiente".

La preocupación entre los funcionarios resulta, en sus propias palabras "terrorífica": " Las posibilidades que dicha enfermedad se extienda a otros módulos es muy alta". Esto es así por una razón muy sencilla: cuando el interno infectado accedió al módulo de ingresos de la prisión de Valdemoro, estuvo allí en contacto con otros presos. Ellos, a su vez, fueron repartidos a los módulos 9, 8, 6,5, 2 y 1.

Por eso los funcionarios ya temen que toda la prisión pueda estar infectada.

"La inquietud de los trabajadores es triple, por un lado el miedo a ser contagiados, por otro el miedo a que se puedan producir altercados graves como ha sucedido en otros países", dicen los representantes sindicales. "Nos encontramos solos para resolver los problemas del día a día. Se echa en falta el apoyo de la dirección del centro. No se nos facilitan mascarillas FFP2 para evitar el contagio, la dirección sigue permitiendo que los trabajadores fichen mediante huella dactilar".