Pedro Sánchez y Pablo Casado no hablan desde hace cien días. La última vez que el presidente del Gobierno descolgó el teléfono de Moncloa para conectar con Génova fue para pedir al líder de la oposición el apoyo del Partido Popular a la cuarta prórroga del estado de alarma. Era el 4 de mayo, España todavía surfeaba la peor ola de la pandemia y el líder de los populares rectificó su voto en contra tras conversar con el presidente del Gobierno. El PP se quedó en la abstención. 

Los conservadores votaron en contra de las dos últimas prórrogas del estado de alarma, pero Sánchez ni siquiera forzó un acercamiento. En el PP se quejan amargamente de que Sánchez ni siquiera se ha comunicado con él para abordar algunos de los asuntos de máximo nivel que han sucedido en España desde entonces. El jefe del Ejecutivo ni siquiera lo hizo por cortesía para informar de la decisión histórica de que el rey Juan Carlos iba a trasladar su residencia fuera de España.

El entorno del líder de los conservadores no oculta el malestar que siente Casado porque el jefe del Ejecutivo no lo tenga en cuenta "para nada", ni siquiera para estar al tanto de asuntos de Estado de gran trascendencia para el país, como la situación tan delicada que atraviesa la Corona con un partido de Gobierno, Unidas Podemos, hablando abiertamente de cambiar el modelo de Estado que recoge la Constitución. El PP compara esta "deslealtad" de Sánchez con Casado con la "cortesía" que siempre tuvo Mariano Rajoy con el PSOE cuando el secretario general era Alfredo Pérez Rubalcaba. Él fue una de las pocas personas a las que el entonces presidente del Gobierno confesó en 2014 que el rey Juan Carlos iba a abdicar en su hijo Felipe. 

En estos cien días de no comunicación, Casado se esfuerza porque los españoles vean la "oposición leal" que ha tenido el Partido Popular con el Gobierno de Sánchez, a pesar del cúmulo de desplantes del presidente del Gobierno. Además de los tres votos a favor del estado de alarma, el PP ha apoyado medidas impulsadas por el Ejecutivo que consideraban mejorables, como el ingreso mínimo vital o el decreto de nueva normalidad. 

CNMC

"Si el presidente del Gobierno no ve adecuado conversar con el líder de la oposición cuando España acumula 40.000 muertos por la Covid y 4 millones de españoles en ERTE, ¿cuándo será el momento?", se quejan en el PP, un partido que tampoco negoció con el Gobierno la renovación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). 

Sánchez ni siquiera consideró conveniente hablar con Casado cuando decidió poner fin el estado de alarma y devolver las competencias de sanidad a las comunidades autónomas. Después, el presidente del Gobierno consiguió en Bruselas, tras una larguísima negociación, 140.000 millones de euros del fondo de recuperación europeo. Una inyección de liquidez de la que el PP todavía desconoce la letra pequeña.  

Lealtad

Con esta hemeroteca a sus espaldas, el equipo de Pablo Casado trabaja para que cale entre la ciudadanía que el "problema de España es Pedro Sánchez, no el Partido Popular". El coronavirus ha provocado una crisis sanitaria, económica y social de dimensiones todavía incalculables y el jefe del Ejecutivo ha optado por situar al líder del Partido Popular en la misma línea que Vox. Ante la indiferencia del presidente del Gobierno, Pablo Casado ha optado por no confrontar y presentarse ante los españoles como el líder de un partido que ha sacado a España de las mayores crisis económicas de los últimos tiempos. 

El coronavirus ha cambiado el paso a todos, también al presidente del PP, que ha decidido orillar los temas ideológicos y centrarse en la gestión, en criticar la "ruina de los gobiernos socialistas" y en poner en valor la "buena gestión de los gobiernos de Mariano Rajoy y José María Aznar". 

En pleno estado de alarma, montó en Génova un equipo de expertos encabezado por la expresidenta del Congreso, Ana Pastor; la expresidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, y el consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López. Casado se reunía puntualmente con su gabinete creado ad hoc para buscar una salida a la crisis del Covid y presentarse como la única alternativa solvente y real al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. También se reunió con los protagonistas de los principales sectores asolados por el covid y se dejaba ver con los líderes emergentes de la crisis, como el alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida.

Activa España

A mediados de mayo, el líder del PP presentó su propio plan de choque para activar España una vez que el Gobierno levantara el estado de alarma. Los conservadores dividieron sus propuestas en tres ejes. En el ámbito sanitario propuso, entre otras medidas, hacer test masivos a la población, un pacto de Estado Cajal por la Sanidad, una huella digital y crear un depósito de material de protección centralizado. 

En el terreno económico, los populares reclamaban exonerar del pago de impuestos a la apertura o reapertura de empresas provocadas por el covid, extender el pago de los ERTE hasta final de año y descartar subidas masivas de impuestos. En el campo judicial, Casado ha propuesto en varias ocasiones cambios legislativos para que las administraciones puedan confinar a determinada población en el caso de que sufran rebrotes sin recurrir al estado de alarma, al única vía legal que tiene el Gobierno hoy en día para obligar a los ciudadanos a no salir de casa. 

Por parte del Gobierno, Casado solo ha recibido indiferencia. Antes del parón veraniego, el líder popular brindó públicamente el apoyo de su grupo parlamentario a los cambios legislativos que se necesitan introducir en las leyes sanitarias para confinar sin necesidad de volver al estado de alarma, en el caso de que fuera necesario. El Ejecutivo en bloque se ha ido de vacaciones sin presentar en el Congreso de los Diputados un proyecto de ley para acometer este vacío legal. Es lo que prometió la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, a las formaciones políticas a cambio de un último apoyo al estado de alarma en el mes de junio. El Gobierno tampoco cumplió su palabra.

Comisión de Reconstrucción

Sánchez ni siquiera consideró oportuno desencallar con el líder de la oposición la aprobación de los cuatro dictámenes de la Comisión de Reconstrucción que se abrió en el Congreso de los Diputados para consensuar las líneas generales para afrontar la crisis económica y social tras superar la parte más dura de la sanitaria. El PP votó a favor de dos de los cuatro bloques, el sanitario y el de Unión Europea, pero Sánchez consideró oportuno que la interlocutora con el principal partido de la oposición fuera su portavoz, Adriana Lastra, que repite cada vez que puede que Casado es lo mismo que Santiago Abascal. 

Para la vuelta de verano, el Gobierno tiene pensado desbloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en funciones desde octubre de 2018, y el renovar también la candidatura del Defensor del Pueblo. Las mayorías abrumadoras con las que debe contar estos cambios en el Parlamento (dos tercios de la Cámara deben aprobarlo) obliga al PSOE a negociar estos cambios con el PP. El entorno de Casado asegura que tampoco ha habido ningún acercamiento para tratar este tema. Sin embargo, otras fuentes aseguran que Sánchez y el líder del PP han mantenido "contactos discretos" para dar luz verde a que sus equipos empiecen la negociación a la vuelta de las vacaciones. 

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