La decisión del Rey Juan Carlos de abandonar España ha revolucionado todo el escenario político y la situación ha sido aprovechada por algunos grupos del Parlament para aprobar un texto en el que se declara que "Cataluña es republicana". En un pleno altamente convulso, el presidente del Partido Popular de Cataluña, Alejandro Fernández, trató de llamar a la concordia y realizó un llamamiento a "evitar como sea" que "resuciten los viejos fantasmas del cainismo entre las dos Españas".

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El Parlament ha aprobado este viernes una resolución en la que declara que "Cataluña es republicana y, por lo tanto, no reconoce ni quiere tener ningún rey" a la vez que tacha a la monarquía de "delincuente", y reprueba a Felipe VI y al Gobierno central tras la salida del rey emérito de España. La votación del texto auspiciado por JxCat, ERC y la CUP, fue el punto y final a un pleno extraordinario solicitado por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para abordar la "crisis abierta por la monarquía".

En medio de este calvo de cultivo, el presidente del PPC, Alejandro Fernandez, puso en valor el "abrazo" entre las dos Españas que supuso la Transición y que permitió "superar viejos rencores", con la figura del rey Juan Carlos como jefe del Estado.

Durante su intervención, Fernández alabó el "espíritu y vocación de concordia entre todos los españoles" que representa la monarquía parlamentaria española e hizo un "llamamiento a la concordia y a la convivencia entre todos".

"No me resulta fácil hablar de concordia y convivencia delante de Quim Torra, cuyos escritos me siguen pareciendo deleznables y su manera de gobernar, sectaria. Pero vamos a tener que seguir conviviendo, como españoles, en el seno de esta monarquía parlamentaria, eso sí, siempre bajo el imperio de la ley", recalcaba.

Asimismo, Fernández reprochó a Podemos y los comunes que no tengan "el coraje de realizar el ejercicio de honestidad intelectual que comporta reconocer el esfuerzo titánico de convivencia que realizaron sus antecesores ideológicos del PCE" en la Transición.

Unos antecesores que se erigen, a su juicio, en "auténticos gigantes si los comparamos con el vuelo gallináceo de sus herederos", que "sobreactúan" contra la monarquía. Fernández pidió, así, "no tirar por la borda" el bagaje político y de convivencia que los españoles han construido "en los últimos 40 años".