El Rey Felipe VI ha pedido este lunes en el Congreso el "pleno desenvolvimiento" del "régimen parlamentario" español, cuya esencia es "el acuerdo, como también lo es el ejercicio del control político por la oposición. Pactar y controlar, acordar en unos asuntos y disentir en otros", según ha dicho en la apertura solemne de la XIV legislatura en la Cámara Baja, acto al que han acudido diputados, senadores, el Gobierno y las principales autoridades del Estado. 

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Según el monarca, "a partir de las elecciones de diciembre de 2015 y en las sucesivas", las Cortes "han ampliado su diversidad representativa, fruto de las diferentes opciones políticas que han concurrido a las elecciones". Esa realidad, desde la fecha citada por el jefe del Estado, también se ha traducido en una mayor fragmentación política y la dificultad para llegar a acuerdos, no sólo sobre diferentes leyes sino incluso sobre la investidura, obligando a dos repeticiones de elecciones. 

"España no puede ser de unos contra otros; España debe ser de todos y para todos. Así lo ha querido la sociedad española desde hace más de 40 años. Así lo sigue queriendo y, sobre todo, así lo merece", ha dicho el Rey, quizás en referencia a la creciente polarización y enfrentamiento político, que se ha dejado notar en el Congreso con broncos debates. El último, durante la investidura. 

El monarca ha hecho una reivindicación del texto constitucional, "que nació del diálogo y el acuerdo y también para el diálogo y el acuerdo, proyectándose hacia el futuro como un marco político pactado y compartido", ha dicho. 

Críticas de independentistas

Los diputados y senadores se amontonaban en los escaños. En el banco azul, reservado al Gobierno, Pedro Sánchez y sus 22 ministros. Los cinco de Unidas Podemos, han aplaudido al monarca, aunque con menos entusiasmo que muchos de los socialistas. En cambio, los diputados de Unidas Podemos han permanecido inmóviles, salvo algunas excepciones. El Rey ha sido recibido con un prolongado aplauso y su discurso fue también agradecido con varios minutos de palmas. Cuando abandonaba la presidencia de la Cámara se ha podido escuchar un "viva España", "viva el Rey" y "viva la Constitución". 

A la ceremonia han asistido además de los diputados, encabezados por su presidenta, Meritxell Batet, que también tomó la palabra, senadores, con la presidenta de la Cámara Alta, Pilar Llop, y representantes de las principales instituciones del Estado. 

En su discurso, Batet se ha referido a las críticas a la Corona, que una hora antes de que comenzase el acto se hicieron patentes con el manifiesto "No tenemos rey. Democracia, libertad y repúblicas", leído por los portavoces de ERC, Gabriel Rufián; JxCat, Laura Borràs; CUP, Mireia Vehí; EH Bildu, Oskar Matute; y BNG, Néstor Rego, en castellano, gallego, catalán y euskera. 

"Nuestra monarquía parlamentaria ha sabido mantener, sin excepción, su posición institucional", ha dicho Batet. "No son la crítica ni la discrepancia, expresadas respetuosa y razonadamente, las que debilitan una institución firme y consciente de su legitimidad y posición. Por el contrario, esas críticas contribuyen a su fortaleza, basada ante todo en su condición integradora y de patrimonio común a toda la sociedad y a las fuerzas políticas, contribuyendo así a evitar el peligro de su apropiación partidista y excluyente", según la presidenta de la Cámara Baja, que ha terminado su discurso con un "viva la Constitución y viva el rey".