"No se va a romper España ni se va a romper la Constitución". Pedro Sánchez llegó a la tribuna de oradores con ganas y un buen taco de folios, escritos con un generoso tipo de letra para facilitar su lectura. Sabía que el debate de investidura no iba a ser fácil. Justo antes de que él comenzase su discurso, pasadas las 9 de la mañana, la presidenta del Congreso había abierto esta inédita sesión con un "buenos días y feliz año". 

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Pero la temperatura es muy cálida en el invierno de la política española y una muestra de ese cambio climático pudo comprobarse antes de que Sánchez comenzara a hablar. El diputado de Junts per Catalunya, Jaume Alonso Cuevillas, próximo a Carles Puigdemont, prometió su cargo (no estuvo en la sesión constitutiva de las Cortes) "con el permiso de la Junta Electoral Central" y "en defensa del derecho a la libre autodeterminación". Acto seguido, la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, pidió a Batet sin éxito que se leyera el acuerdo entre el PSOE y ERC, a lo que ésta replicó que era público. 

Luego llegó el discurso. En él, Sánchez se empleó a fondo en enviar un mensaje tranquilizador especialmente en el capítulo territorial, enmarcando todo diálogo sobre Cataluña en la ley. "La ley es la condición, el diálogo es el camino", dijo. Más tarde diría que ese diálogo se producirá "dentro de la Constitución", algo que no figura en su acuerdo con ERC.

"Necesitamos recomenzar. Retomar nuestro diálogo político en el momento en que los caminos se separaron y las razones y los argumentos dejaron de escucharse. Retomar el diálogo en el punto en que los agravios comenzaron a acumularse. Retomar la senda de la política, dejando atrás la judicialización del conflicto", según él. Ese conflicto afecta a las "relaciones entre Cataluña y España", según explicó. 

Para Sánchez, la situación actual es, fundamentalmente, culpa del PP y de la "incapacidad política y el abandono de anteriores Gobiernos de la vía política para resolver un conflicto que es político". "Esta es una crisis heredada, de la que ya advirtió el PSOE estando en la oposición" y que el PSOE quiere resolver para "dejar atrás la deriva judicial que tanto dolor y fractura ha causado en buena parte de la ciudadanía catalana y española". 

Hacia el final de su discurso, Sánchez anunció la creación de una mesa de diálogo "bilateral" entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña. Ese es el núcleo de su acuerdo con ERC, cuyos diputados aplaudieron con ganas junto a los de PSOE y Unidas Podemos. 

Reproches a la derecha

Sánchez también reprochó a la derecha que forme parte de una "coalición curiosa, variopinta" que une en contra del potencial Gobierno a la "derecha, la ultraderecha, los antisistema y los nacionalismos más intransigentes de uno u otro signo". 

El candidato cree que "los españoles no han votado bloqueo" y por eso expresó su "pesar" por que la "derecha democrática" no contribuya a la gobernabilidad. "Menos aún se entiende que agiten los peores presagios sobre el porvenir de España", según él. "No pediremos a nadie que renuncien a sus principios. No lo vamos a hacer. Sólo les vamos a pedir que renuncien a su sectarismo", añadió. 

El programa de gobierno

Sánchez desgranó después largamente su programa. Muchas de las propuestas fueron aplaudidas por Unidas Podemos, que ya había recibido en pie al candidato cuando subió a la tribuna de oradores.

Las medidas propuestas figuran en el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos, e incluyen desde medidas contra el machismo, la violencia de género, en favor de los servicios públicos, en materia de memoria histórica, de regulación del mercado del alquiler, en materia laboral, con la derogación de parte de la reforma de 2012, o de salario mínimo. Sánchez también mencionó la exhumación de Franco, con lo que cosechó muchos aplausos. 

"La mentira, la calumnia la falsedad no son fenómenos nuevos", dijo en un momento, reivindicando la lucha contra las fake news con una estrategia contra la desinformación. Y la oposición estalla en aplausos, provocando una de las anécdotas del día. Sánchez replicó que parece que en ese asunto no habrá problemas para el consenso. Y ahí volvió a aplaudir el PSOE.