Una imagen vale más que mil palabras. Las distribuidas este martes por el PSOE y EH Bildu, tras su reunión en el Congreso de los Diputados, mostraban a Adriana Lastra y Rafael Simancas, los dos socialistas, muy compungidos, con una cara que les llegaba al suelo, entre la animadversión y la manifiesta incomodidad. 

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El PSOE no dejó que los cámaras y fotógrafos de los medios de comunicación captasen el momento, algo que provocó la queja de la Asociación de los Periodistas Parlamentarios (APP) sino que optó por distribuir cuatro instantáneas, con distintos ángulos, y en todas ellas Lastra y Simancas mantenían unos semblantes muy serios. Con idéntica actitud, EH Bildu difundió otras tres, también distintas para que los medios pudieran elegir. Lo mismo. Un funeral para los socialistas pero no así para los abertzales, con gestos relajados y hasta sonrisas.

Pero hay optimismo en las filas del PSOE, que podría tener atada ya la abstención de ERC, que no anunciarían hasta después de día 21 (fecha en la que los republicanos celebran su Congreso Nacional), así como la de los independentistas vascos. De ser así, Sánchez podría ser presidente antes de Año Nuevo. El calendario que manejan los socialistas sitúan el día clave en el lunes 30 de diciembre.

Fuentes socialistas explicaron después que la reunión era un trago para el partido, que hasta ahora ha rechazado no sólo negociar sino siquiera mantener una interlocución formal con la formación abertzale. Al frente de ella está Arnaldo Otegi, un condenado por terrorismo, y heredera de la izquierda que justificó asesinatos, secuestros y extorsiones. "¿Tú sabes a cuántos funerales hemos tenido que ir al País Vasco?", explicaban fuentes socialistas cercanas a la negociación.

Y, sin embargo, mil palabras describen una reunión provechosa entre ambos partidos y mucho más agradable de lo que las fotos oficiales intentan transmitir. Es comprensible si se tiene en cuenta que era el propio PSOE el que acudía con la mejor de las intenciones ya que, a pesar de su circunspección corporal, era quien la había convocado. El encuentro no era de cortesía parlamentaria o para tratar asuntos menores sino en el contexto de las negociaciones para hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno fue el encargado de anunciar el miércoles pasado que se celebraría, dando fin al veto a la formación política y añadiendo una contradicción más a su propia hemeroteca.

"Con Bildu no se acuerda nada",había dicho Sánchez tan solo seis meses antes, cuando María Chivite necesitaba la abstención de EH Bildu para ser presidenta de Navarra. "Nosotros no vamos a pactar con Bildu", insistió en Moncloa, justo después de ser nombrado candidato a la investidura por el Rey tras las elecciones de abril.

El PSOE tampoco dio una rueda de prensa después de su encuentro con Bildu, el último de tres encuentros sobre la investidura con Más País y ERC. Pero la sensación era de satisfacción. "Están en hacerlo posible, no como PP y Ciudadanos", explicaban. EH Bildu advirtió en la reunión específicamente que aunque hablan con ERC, el partido decisivo, no tienen por qué votar lo mismo y recordó que en julio la formación abertzale se abstuvo en las dos votaciones mientras que ERC sólo lo hizo en la segunda. "Pero sí nos vinieron a decir que no van a obstaculizar la investidura. Si es por ellos, habrá investidura", explican fuentes socialistas. De confirmarse como posición política en la investidura, puede ser trascendental. 

EH Bildu vuelve al foco

Hasta ahora, EH Bildu había estado fuera de foco. Todas las atenciones se han centrado en ERC, partido sin cuya abstención no saldrá en ningún caso la investidura de Sánchez salvo que cuente con Ciudadanos o el PP. Además, contra EH Bildu había un cordón sanitario que llevaba a hacer las cuentas sin pensar en él. La aritmética era muy ajustada: 169 votos a favor de PSOE, Unidas Podemos, Más País, PNV, Coalición Canaria-Nueva Canarias, BNG, Teruel Existe y PRC frente a 168 PP, Vox, Ciudadanos, Junts per Catalunya, EH Bildu, CUP y Navarra Suma. Sánchez sería presidente por la mínima, pero sería presidente sin contar con la izquierda abertzale, aún bajo el cordón sanitario. 

Pero, ¿y si tan solo uno de los "síes" falla? Incluso contando con la abstención de ERC, Sánchez mordería el polvo. En caso de empate, el candidato no supera el debate de investidura. En estos momentos, el escaño que más posibilidades tiene de no apoyar a Sánchez entre los que se daban por seguros es el de Coalición Canaria, muy beligerante contra Unidas Podemos, que en la anterior legislatura dijo que jamás participaría en una operación como la que ahora se presenta y que fue expulsada del Gobierno de Canarias precisamente por una coalición de PSOE y Podemos, entre otros. 

Un potencial socio de legislatura

En ese caso, EH Bildu sí sería capital para la investidura y su deseo de "no obstaculizarla" actúa, en realidad, como un seguro en caso de que alguno de los minoritarios falle. 

La rehabilitación de EH Bildu va mucho más allá, según explican fuentes socialistas. "Tenemos que reconocer que tienen cinco diputados" y que por primera vez disponen de grupo propio, algo que les da derecho a estar representados "con silla permanente" en la Junta de Portavoces donde se deciden los asuntos que se tratan, en todas las comisiones y en todos los plenos.

En el PSOE ya están pensando más allá de la investidura, en la que está por ver si acabarán siendo clave, para hacerlo en los Presupuestos y las leyes. "Hasta ahora, nos han apoyado casi todos los decretos, salvo el de la República Digital", explicaban las mismas fuentes. Por eso, en la reunión se habló de transición ecológica, igualdad o de la conocida como ley mordaza. "Si vamos a ir a una investidura, mejor que no sea para que esto dure 40 días", explican en el PSOE. 

La versión de EH Bildu quedó plasmada en un comunicado. "El encuentro que ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados se ha desarrollado en un clima cordial, constructivo, respetuoso y sincero. Es un paso en la buena dirección, que no hace otra cosa que restablecer la lógica democrática y el sentido común". Ni rastro de las caras largas.