El Gobierno español denegará a Turquía nuevas licencias de exportación de material militar susceptible de ser utilizado en Siria. La decisión ha sido adoptada tras la ofensiva que el país dirigido por Recep Tayyip Erdogan está dirigiendo en el norte de la región. 

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Siria está viviendo su enésima escalada de violencia en los últimos años después de que Estados Unidos anunciase -y efectuase- la retirada de sus tropas del territorio, considerando que su principal enemigo, el Estado Islámico, ya había sido derrotado en la región.

Tras esta retirada, Turquía puso en marcha su maquinaria militar para llevar una ofensiva sobre el territorio, con consecuencias directas para el pueblo kurdo. Una maniobra que, según el Gobierno español, "está teniendo desastrosas consecuencias humanitarias, que se añaden al profundo y largo sufrimiento del pueblo sirio".

Desde Moncloa advierten en un comunicado que la operación militar turca "pone en peligro la estabilidad y la seguridad de la región: "Aumenta el número ya considerable de refugiados y desplazados, al tiempo que entorpece la ayuda humanitaria".

Según afirma el Gobierno español, los movimientos que se están viviendo al norte del país dan "nueva vida" al Estado Islámico y ponen "en riesgo" los avances que la Coalición Internacional contra el Daesh -de la que forma parte España- está logrando en la región.

Por eso, el Gobierno solicita a sus homólogos turcos que cesen sus operaciones militares en suelo sirio. Hasta entonces, y "en coordinación" con los socios de la Unión Europea, España no comercializará más armamento con Ankara.