Vox acudirá a las elecciones generales del 10 de noviembre por todas las circunscripciones para el Congreso de los Diputados, sin embargo para el Senado se presentará en todas las provincias pero con un único candidato para concentrar el voto en la derecha.

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Así lo ha anunciado este miércoles su líder, Santiago Abascal, que busca arrebatar la mayoría absoluta que logró el PSOE en las anteriores elecciones. De esta manera, Vox quiere que el voto se condense en la derecha y "tener el máximo número de representantes dispuestos a aplicar sin miedo y de manera inmediata el 155".

Con esta estrategia el mapa del Senado podría cambiar por completo. En la papeleta al Senado se pueden votar hasta tres candidatos por lo que si Vox solo presenta uno, sus votantes pueden elegir los otros dos entre los candidatos de otros partidos previsiblemente del PP, aunque también de Ciudadanos. 

Vista del Senado Efe

El PP recuperaría (mucho) terreno

De esta forma, el PP podría recuperaría peso en el Senado después del vuelco de las elecciones generales del pasado mes de abril cuando el PSOE arrebató la mayoría absoluta a los 'populares', que perdieron más de la mitad de los escaños y la posibilidad de controlar la Cámara Alta como forma de presión a los partidos soberanistas con la activación del artículo 155. 

Esta decisión, aprobada en el Comité Ejecutivo Nacional de Vox, permite "que todos los españoles puedan elegir una alternativa a la dictadura progre y se sienten representados en el Congreso". Abascal destaca que en el caso del Senado su aspiración en lograr al menos un escaño, que no obtuvo en los anteriores comicios, y reforzar el bloque de la derecha para alcanzar una mayoría que permita aplicar el 155 si así es necesario.

Unas listas sin Malena Contestí

Por el momento se desconoce quiénes estarán en las listas de Vox, aunque no se prevén apenas cambios respecto a las anteriores elecciones. Donde sí habrán será en la lista al Congreso por Baleares después de que la diputada Malena Contestí rompiera con el partido asegurando que "no sabía dónde me metía".

Contestí ha tachado al partido de Santiago Abascal de "movimiento extremista antisistema" y le acusó de ser un agitador de postulados racistas, homófobos y de practicar "proselitismo totalitario". "No sé dónde me metía", ha reconocido.