"El trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas".

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha.

En el Ejército de Tierra dan por buena la reflexión que el universal autor español recogió en su obra cumbre. La alimentación sustenta la moral de las tropas, amén de la necesaria energía que aportan los menús para afrontar las misiones más complejas: de Mali a Líbano, pasando por Irak, Afganistán o Letonia.

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Pero además de alimentar y mantener la moral, la comida debe ser adecuada para los militares a los que va destinada. Ahí entran también en juego las sensibilidades religiosas. En un momento histórico en el que se discute con frecuencia sobre cómo se deben integrar todas las creencias en un mundo globalizado, lo cierto es que el Ejército español lleva casi un cuarto de siglo trabajando en este empeño.

Fue en 1995 -el año próximo se cumplirá un cuarto de siglo- cuando se incorporaron menús con el sello halal a sus raciones individuales de combate. Por partes. ¿Qué es el sello halal? Aplicado a la alimentación, certifica que la comida cumple con los preceptos musulmanes.

"Se confeccionan en base a platos de verduras, pescado, carne de vacuno y pollo", detalla el coronel Luis Alejandro Valdés Fernández, del Cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra (CINET). Los animales de los que se componen los menús, además, han sido sacrificados siguiendo los preceptos que rigen su religión.

Algunos de los platos

¿Y qué son las raciones militares de combate individuales? Cada una de ellas contiene lo necesario para que un efectivo ingiera las calorías necesarias en el desayuno, la comida o en la cena. Se emplean "en la realización de ejercicios y maniobras, aunque también se consumen en el desarrollo de las operaciones en el exterior", explica el coronel Valdés.

La ración de combate musulmana lleva el sello halal. Isabel Roso

Pero no basta con cubrir la nutrición del combatiente y de cumplir con todos los estándares alimentarios. El Ejército pone "mucho empeño" en que además de completa, la ración de combate sea sabrosa. Los militares desplegados en los rincones más complejos del mundo comen canelones de carne, cocido madrileño, estofado de ternera o fabada asturiana, entre otros.

En la comida con sello halal hay atún con tomate, ensalada de alubias con atún, ensalada campera, ensalada de pasta con atún, hamburguesas con tomate, menestra de verduras o salchichas alemanas. El coronel Valdés detalla que "en el caso de las raciones musulmanas existen dos tipos de menú de la clase A (comida) y dos tipos de menú de la clase B (cena)".

Abriendo una ración

En EL ESPAÑOL abrimos las raciones de combate destinadas al personal musulmán. Ponemos como ejemplo el contenido de la ración A, modelo 1. El envoltorio explica que el menú cumple con los requisitos de la creencia musulmana. También lleva un sello halal que asegura que los animales han sido sacrificados según el rito musulmán.

En una ración no sólo hay comida; también hay un hornillo para calentarla, servilletas, pastillas potabilizadoras... Isabel Roso

Este es su contenido:

  1. Un sobre de sopa de pollo instantánea con pasta.
  2. Una lata de judías con tomate.
  3. Una lata de caballa en aceite vegetal.
  4. Una tarrina de crema de manzana.
  5. Dos pastillas depuradoras de agua.
  6. Tres pastillas de combustible sólido.
  7. Cuatro sobres de polvo isotónico defatigante con vitamina C.
  8. Un chicle.
  9. Un estuche con veinte cerillas.
  10. Un hornillo quemador.
  11. Una bolsita con papel celulosa (servilletas).
  12. Una crema dental fluorada.
  13. Un desinfectante instantáneo para manos.
  14. Una nota informativa.

Sí, una nota informativa. Porque siguiendo la descripción del coronel Valdés, las raciones de combate "forman parte también de la instrucción": "El militar debe conocer cómo transportarla, cómo consumirla, y cómo no dejar residuos, evitar la huella logística".

Las instrucciones detallan cómo manipular la plantilla metálica para convertirla en un hornillo quemador y en qué condiciones emplear las pastillas de combustible sólido; de esta forma, la comida siempre estará caliente. También cómo emplear las pastillas depuradoras de agua o las medidas para el polvo isotónico.

Instrucciones en el interior de la ración de combate.

¿Y los celíacos?

Las raciones de sello halal no son las únicas con particularidades en el planeamiento del Ejército de Tierra. En noviembre de 2018, el Ministerio de Defensa anunció que las personas celíacas podrían entrar a partir de entonces en las convocatorias de ingreso a las Fuerzas Armadas; una opción que hasta entonces tenían vetadas. El Ejército trabaja en alternativas que para suplir estos problemas alimentarios con el gluten.

"Se está analizando que proporción de las actuales raciones sería apta para este personal -advierte el coronel Valdés-. Una vez se conozca este dato será necesario optar por preparar unas raciones completas aptas para celiacos, o proporcionar a este personal un paquete suplementario que sustituya los productos de la ración básica que no puede consumir".

Esfuerzos para que todos tengan su encaje en el Ejército de Tierra, para mantener alta la moral entre el personal... y cumplir con la máxima que Cervantes ya adelantó en el siglo XVI con su Quijote.

Contenido de una de las raciones de combate con sello halal. Isabel Roso