Bajo la pancarta "No al G-7, construyendo otro mundo", miles personas se manifestaron este sábado en Biarritz en la contracumbre que protestaba contra "el modelo neoliberal" que promueve el Grupo de los Siete. La marcha fue multitudinaria y, en consecuencia, aglutinó un abanico de reivindicaciones y personalidades de lo más variopinto.

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Un total de 68 personas fueron detenidas, anunció la Prefectura del departamento de los Pirineos Atlánticos. De todos esos arrestados, 38 quedaron bajo custodia en comisaría. Se les acusa de haber participado en concentraciones organizadas con fines violentos, estar en posesión de objetos susceptibles de ser utilizados como armas, ocultarse el rostro para no poder ser identificados y lanzar proyectiles contra las fuerzas del orden.

La manifestación auspiciada por Podemos y Bildu, en oposición a la cena de líderes mundiales en la que este sábado participa Pedro Sánchez, transcurrió con consignas en favor de los "presos políticos" y de aquellos pueblos "que luchan por el derecho a la autodeterminación". También se pudieron oír cánticos en francés que decían que "todo el mundo odia a la policía".

La "contracumbre", contó con la participación de destacados dirigentes políticos como Arnaldo Otegi (Bildu) y los diputados de Unidas Podemos Juantxo López Uralde, Pilar Garrido, Roberto Uriarte y Miren Gorrotxategi, además de Marta Rovira (ERC), está última -prófuga de la justicia- a través de una videoconferencia. También estuvieron presentes Egoitz Urrutikoetxea, hijo del etarra Josu Ternera, y David Pla -último líder de la banda terrorista-, según informó ABC.

Manifestantes de la contracumbre. EFE

Más allá de personalidades políticas, la marcha fue de lo más heterogénea. Entre los manifestantes se encontraban chalecos amarillos, grupos antisistema, anticapitalistas, Stop Deshaucios o Intermon Oxfam.

Las banderas también eran un buen reflejo de la diversidad ahí reflejada. Los manifestantes portaban ikurriñas, banderas feministas, republicanas, navarras, esteladas, así como carteles contra el cambio climático y en favor de la acogida a refugiados.

Marcha de la contracumbre. EFE

La marcha discurrió sobre un trayecto de 3.5 kilómetros -desde el puerto deportivo de Hendaya hasta el centro ferial Ficoba de Irún- y duró apenas dos horas. 

Las autoridades españolas y francesas tenían puesta su atención desde días atrás en la celebración de esta marcha por la posibilidad de que violentos antisistema se infiltraran en ella con la intención de provocar incidentea. Esto finalmente no sucedió, en parte gracias a las 17 detenciones que se realizaron en la noche del viernes. Los altercados se registraron en la localidad vascofrancesa de Urrugne, en torno al campamento de la contracumbre del G7.

Para la celebración del G7, la Ertzaintza y la Policía Nacional de Francia han realizado un espectacular despliegue, que consta de 20.000 efectivos que blindan la ciudad de Biarritz. Para la marcha, movilizaron dos helicópteros, drones y decenas de agentes para prevenir posibles incidentes. Afortunadamente, no ha sido necesaria su intervención y simplemente han permanecido como una parte más de la marcha.

Enfrentamientos en Bayona

En Bayona, también se produjo otra marcha contra la cumbre que en este caso sí ha terminado con incidentes y enfrentamientos entre manifestantes y policía. Cientos de personas desfilaron este sábado por la tarde por el centro de Bayona y se enfrentaron a las fuerzas del orden, que se habían desplegado en gran número.

Los choques en esta manifestación se produjeron sobre todo a partir de las 19.00 locales (17.00 GMT) en los alrededores del puente del Saint Esprit y en lo que se conoce como el Petit Bayonne.

Algunos de los participantes lanzaron proyectiles contra la policía, que respondió primero con gases lacrimógenos y con cañones de agua, explicó una portavoz de la delegación del Gobierno.

Policías franceses intentan evitar el paso de los manifestantes. Efe

También hubo cargas policiales. La Delegación no tenía intención de comunicar datos sobre detenciones o posibles heridos hasta que hubiera terminado la protesta, que continuaba a las 20.30 locales (18.30 GMT). Entre los asistentes había miembros de algunos colectivos implicados en la "contracumbre", así como algunos "chalecos amarillos".

Cientos de agentes se habían desplegados en Bayona para intentar evitar los incidentes y hacer frente a posibles altercados. En total, el dispositivo de seguridad francés para la cumbre del G7 de Biarritz está formado por 13.200 policías y gendarmes, a los que hay que añadir los movilizados en España, al otro lado de la frontera, del Cuerpo Nacional de Policía y de las policías autonómicas vasca y navarra.