"Coalición Canaria no va a apoyar en ningún caso un Gobierno de coalición con Podemos ni un acuerdo programático con Podemos". Ana Oramas lo tiene claro. Los dos escaños de su partido no servirán para que Pedro Sánchez gobierne ni siquiera en solitario si para ello tiene que llegar a un pacto con Unidas Podemos. Su formación política, a la que el PSOE podría arrebatar la presidencia de Canarias, ni siquiera está dispuesto a abstenerse ante Sánchez, según ha prometido Oramas, en línea con lo ya anunciado hace semanas.

Los motivos son la distancia que separa a los nacionalistas canarios de las políticas de Pablo Iglesias, los incumplimientos que, según su partido, ha hecho Sánchez de sus compromisos respecto a la región y la situación en Venezuela, que vive una grave crisis política y social, donde ya se han aplicado las recetas "podemitas", ha recordado. Sin embargo, las preguntas sobre la compleja situación en Canarias son obvias. Allí, la pugna entre el PSOE, que ha ganado las elecciones, y Coalición Canaria, que ha gobernado hasta ahora, es irreconciliable. 

Sin el voto a favor o, al menos, la abstención de Coalición Canaria, las posibilidades de ser investido pasan para Pedro Sánchez por una suma de apoyos muy diversos que poco a poco se va aclarando. Sánchez necesita los votos a favor de Unidas Podemos, PNV, Compromís  y PRC.

Navarra Suma, imprescindible

Además, es imprescindible que Navarra Suma (la coalición de Unión del Pueblo Navarra, PP y Ciudadanos), que este miércoles se ha abierto a explorar un pacto. Para Javier Esparza, líder de UPN y candidato a la presidencia de Navarra, lo importante es que los partidos independentistas no sean determinantes ni en Navarra ni en España, en referencia a EH Bildu, ERC y Junts per Catalunya. Y eso es poco menos que reclamar la presidencia regional para sí mismo y para Navarra Suma, que ganó las elecciones del 26 de mayo, y facilitar a cambio la investidura de Sánchez. 

La única alternativa a Esparza es que el PSOE en Navarra (PSN) llegue a un pacto de izquierdas que requeriría la abstención de EH Bildu, algo que defienden los socialistas en la comunidad pero que rechaza la Ejecutiva federal del PSOE. 

En ese sentido, la investidura de Pedro Sánchez depende ahora mismo de UPN. Y la formación regional es un partido ideológicamente antagónico de Unidas Podemos, pero también del PNV, opuesto frontalmente a que Navarra Suma gobierne la región. La suma es compleja. 

Pero Sánchez necesita una cosa más: que los diputados independentistas suspendidos al estar en prisión provisional no dimitan de sus cargos. En este momento, Oriol Junqueras (ERC), Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull (JxCat) no pueden votar en una investidura ni en ningún pleno por estar suspendidos.

Incluso aunque Junqueras renuncie al Congreso para ser eurodiputado, quedarán los otros tres. Si dejan su escaño y corre la lista, la suma de PP, Ciudadanos, Vox, ERC, JxCat, EH Bildu y Coalición Canaria podría tumbar la investidura de Sánchez.