Las permanentes derrotas militares que ha sufrido el Estado Islámico en Siria e Irak abren un nuevo reto de seguridad: ¿qué hacer con todos aquellos combatientes procedentes de todos los rincones del mundo que se marcharon a zonas de conflicto? En el caso de España, hay más de 200 individuos -hombres y mujeres- que abandonaron nuestro país para combatir bajo banderas yihadistas. Ahora, sin territorio físico en el que moverse, cabe la posibilidad de que regresen a territorio nacional sin que se haya visto reducido su radicalismo.

Según los datos recogidos en el informe anual 2018 publicado recientemente por el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) -órgano de asesoramiento en materia de Defensa y Seguridad de la Moncloa que bebe de los informes de cuerpos policiales, militares y CNI-, en Siria e Irak hay entre 14.000 y 18.000 combatientes del Estado Islámico activos. Un nutrido grupo, hasta 3.000, son combatientes procedentes de países en el extranjero. De éstos, hay aproximadamente 2.000 detenidos.

Los informes del DSN apuntan a que el 30% de estos combatientes extranjeros han regresado a sus países de origen. Para Europa en general y para España en general estos movimientos representan una grave brecha de seguridad: "Se ha producido un movimiento importante de salida de combatientes extranjeros, cuyas cifras en España sobrepasan los doscientos casos". Las continuas derrotas militares del Estado Islámico han ralentizado, no obstante, este flujo de combatientes hacia zonas de conflicto.

La última derrota militar del Estado Islámico en Siria

Se trata de individuos que han nacido dentro de nuestras fronteras o que tenían en España su lugar de residencia. Su posible regreso siempre ha supuesto una amenaza; más aún desde que el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, reapareciese tras los combates Mosul, en el que muchos le habían dado por muerto. En su alocución dejó entrever a sus seguidores que, pese a las derrotas militares, debían seguir combatiendo en cualquier rincón del mundo.

Los retornados

Las fuerzas de lucha antiterrorista españolas centran buena parte de sus esfuerzos en controlar los movimientos de estos retornados. Una cuarentena de ellos ya han regresado a nuestro país; otros lo intentan bajo identidades falsas y a través de diferentes vías, principalmente Turquía. Pese a los estrechos controles, siempre cabe la posibilidad de que algunos pisen suelo español eludiendo todo tipo de seguimiento.

La principal herramienta para frenar cualquier intento de ataque por parte de los retornados pasa por la inteligencia. Los servicios de Policía y Guardia Civil colaboran estrechamente con el CNI en la materia. Su apuesta pasa por la cooperación internacional, habida cuenta de que el terrorismo yihadista es un fenómeno que no entiende de fronteras.

Inteligencia

Cooperación con países europeos, como Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido, pero también con Marruecos, que cuenta con informes detallados sobre movimientos yihadistas en Oriente Medio. Como adelantó EL ESPAÑOL, el CNI, bajo supervisión de los servicios secretos marroquíes, puso en marcha una serie de interrogatorios en el norte de Siria a terroristas en los que se les preguntó sobre sus vínculos con España.

Fuentes de seguridad consultadas por este diario afirman que las derrotas militares de Estado Islámico en Siria e Irak no suponen su extinción. La organización terrorista ha potenciado en los últimos meses otros escenarios; Afganistán, principalmente, en la región; pero también en África, tanto en su costa norte -con Libia como bastión- como en la región subsahariana. Mali, Somalia y Nigeria son algunos de los lugares suyas estructuras principales están gravemente amenazadas por el yihadismo.

Las mismas fuentes señalan, igualmente, que las derrotas militares en Siria e Irak no son suficientes para dar por derrotado al Estado Islámico en estos países. Son territorios que requieren una reconstrucción y la consolidación de sus respectivos gobiernos y fuerzas de seguridad. Aunque durmiente, la amenaza yihadista todavía está presente. Y se extiende hasta nuestro país, con esos 200 combatientes que podrían regresar a España fuertemente radicalizados.

Noticias relacionadas