"Es la hora de la verdad", consideran los radicales catalanes. Las movilizaciones y los enfrentamientos que se han vivido en Cataluña hasta ahora no son otra cosa que el preludio de lo que está por llegar. Al menos, a eso aspiran desde ciertas esferas independentistas, que anuncian una nueva estrategia para implantar la república catalana. "Somos más de 3.000 personas", advierten. Dan instrucciones a los suyos sobre cómo deben vestirse -pasamontañas o algo que les cubra el rostro- y anuncian que tomarán el Parlament de Cataluña y el Palau de la Generalitat. Detrás dejan su discurso: "No vengáis con la tontería de que somos gente de paz, eso no sirve de nada".

"El próximo día 21 de diciembre comenzaremos un paro de país con la determinación de hacer lo que los políticos no hacen". Con ese mensaje arranca el comunicado difundido por un colectivo conocido como Bandera Negra a través de sus redes sociales y sistemas de mensajería. Fuentes de seguridad la definen como una organización transversal, que no excluye a miembros de grupos como Arran o los Comités de Defensa de la República (CDR). De hecho, comparten la mayoría de sus objetivos. Se les considera dentro del ala más radical del independentismo.

Según anuncian, comenzarán con sus "acciones" a partir del día 21 de diciembre, fecha en la que se cumple el primer aniversario de las elecciones autonómicas que se celebraron en Cataluña tras la aplicación del 155. Ese día, además, Pedro Sánchez reunirá en Barcelona a su Consejo de Ministros. Las movilizaciones "pueden durar un día, tres o un mes": "Las personas que participen con nosotros lo tienen que tener claro, sabemos cuándo empezaremos, pero no cuándo acabaremos".

Deben tenerlo claro, afirman desde Bandera Negra, por que sus movilizaciones serán totales. Al menos, a eso aspiran. Para ello se inspiran en el Black Bloc, una suerte de manual de guerrilla urbana adoptado por grupos antisistema de diferentes rincones del mundo. "Venid con ropa y calzado cómodo, no llevéis ninguna identificación encima, llevad pasamontañas o alguna prenda en la cabeza para que no se os pueda identificar; cada grupo tendrá un coordinador", apunta el mensaje difundido entre los radicales.

Divididos en tres grupos

Afirman que son "unas 3.000 personas", a las que habría que sumar las que se sumen a partir de esta convocatoria. Los radicales se dividirán en tres grupos, cada uno de ellos con un objetivo diferente. El primero tiene previsto tomar la plaza Sant Jaume de Barcelona; el segundo, rondará el Parlamento catalán; el tercero "hará disturbios por todo el centro" de la Ciudad Condal.

Éste último grupo representará un ritmo más frenético de actividad. A él se le ha asignado la misión de "ocupar el Parlamento y la Generalitat hasta que se haga efectiva la república": "Tanto el Palau como el Parlamento estarán protegidos por los Mossos, romperemos el cordón si hace falta y llegaremos dentro por la fuerza". Consideran que serán "superiores en número" a los Mossos d'Esquadra y que estarán "bien equipados" para "pasar por encima" de ellos.

Detrás queda el discurso de erigirse como "gente de paz", que ya han esgrimido otros grupos independentistas. Según consideran, "eso no sirve de nada", puesto que "todas las revoluciones se han hecho desde la calle": "No buscamos la comprensión de la gente, hacemos lo que creemos que tenemos que hacer, sabemos que habrá gente a favor y gente en contra, como todo en la vida".

La advertencia coincide con el mensaje que Quim Torra lanzó este viernes, pidiendo a su conseller de Interior Miquel Buch que depure responsabilidades dentro de los Mossos por sus últimas cargas a los CDR. En esas, los radicales lanzan su órdago definitivo: "Libertad o muerte".