Los Mossos d'Esquadra están llevando a cabo una auditoría de seguridad en todas sus comisarías para implantar nuevos elementos de protección frente a ataques externos, como el que se produjo en dependencias policiales de Cornellà de Llobregat (Barcelona) el pasado agosto. Entre otros elementos, estudian instalar bolardos en las puertas y elementos de separación entre agentes y ciudadanos, como mamparas de cristal.

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En los últimos años y frente a la amenaza terrorista, los Mossos d'Esquadra han proyectado una serie de medidas de seguridad para evitar agresiones. Las puertas permanecen cerradas en horario nocturno y cualquier ciudadano que quiera hacer una consulta o trámite debe llamar por el telefonillo para explicar sus motivos y acceder al recinto.

Ese es el procedimiento que siguió el ciudadano de origen argelino Abdelouahab Taib para perpetrar el ataque del pasado 20 de agosto. Siguiendo el relato de la agente a la que agredió, el individuo se aproximó hasta ella gritando una frase sobre Alá. Las cámaras de seguridad registraron cómo sacó un cuchillo de grandes dimensiones y se abalanzó sobre la agente. Ella, al tiempo que pedía ayuda a un compañero, abatió a tiros al agresor.

Aquel episodio provocó la reacción de la policía autonómica, que ha puesto en marcha una auditoría interna sobre el estado de sus comisarías. Según ha sabido EL ESPAÑOL, los Mossos d'Esquadra están analizando, una por una, sus dependencias policiales. Los informes de la auditoría se remitirán a la dirección del cuerpo, que determinará qué medidas adoptar frente a las carencias detectadas.

Fuentes de los Mossos distinguen entre las dependencias policiales más antiguas, adaptadas al uso policial tras la creación del cuerpo autonómico, y las que se erigieron expresamente para este fin. Las primeras, según estas mismas fuentes, son las que están más expuestas a agresiones externas.

Las medidas

Una de las medidas que se estudia implantar en todas las comisarías es la implantación de bolardos a las puertas del recinto para evitar ataques o alunizajes con vehículos. También se analiza la posible dotación de más cámaras de seguridad en estas dependencias.

Toni Castejón, secretario general del Sindicat de Mossos d'Esquadra, señala que con esta auditoría se busca "unificar criterios y medidas de seguridad" en todas las comisarías del cuerpo. Las puertas y los accesos son los puntos más sensibles y los que se analizan con mayor empeño.

"Nosotros pedimos las mismas medidas de seguridad que pueda tener una Consejería -señala Castejón en conversación con EL ESPAÑOL- Un detector de metales, una persona de seguridad dedicada solamente a la gente que accede a las comisarías... Que no sea un sitio donde entrar y actuar libremente: eso se tiene que acabar".

Desde el sindicato policial también se denuncia la falta de personal para atender a los ciudadanos con las correctas disposiciones de seguridad. De acuerdo a las cifras que maneja Castejón, en los últimos años han abandonado el cuerpo cerca de 600 agentes -por jubilaciones, defunciones u otros motivos-, mientras que las incorporaciones han sido nulas: "Para poder ofrecer seguridad a los ciudadanos y a los propios mossos desplegados necesitaríamos 2.000 agentes más".