Mario Díaz Daniel Montero

Desde el pasado miércoles, Iñaki Urdangarin disponía de un plazo de cinco días para formalizar su ingreso en prisión. Era el margen legal que la Audiencia Provincial de Palma le concedía tras hacerle entrega de la sentencia del Tribunal Supremo por el que se mantenía el dictamen original del tribunal autonómico con una leve rebaja de cinco meses en su condena. Sin embargo, el exduque de Palma no ha apurado al límite los plazos y en la mañana del lunes ha ingresado en la prisión de Brieva, en Ávila.

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De los tres condenados por el 'caso Noos' -Diego Torres, Jaume Matas y el propio Urdangarin-, el marido de Cristina de Borbón fue el último en personarse en la Audiencia de Palma para recoger la sentencia por la que se le condena a 5 años y 10 meses de prisión, una sentencia que rebajaba la pena original impuesta por la Audiencia de Palma en apenas cinco meses. Una vez cumplido el trámite, Urdangarin disponía hasta las 18.00 horas del lunes para personarse en el centro penitenciario que considerase para cumplir su pena.

Eligió hacerlo en Brieva, en Ávila, a las 8.13 horas de la mañana. Se trata de una cárcel de mujeres pero, como ya ocurrió en el caso de Luis Roldán, Instituciones Penitenciarias hará una excepción y permitirá su ingreso. 

El establecimiento fue remodelado hace un año, con una inversión de casi dos millones de euros, cuando se instaló calefacción y agua caliente que permite hacer frente de manera más adecuada a los inviernos de Ávila. La elección del exduque de Palma tiene que ver con la posibilidad de disfrutar de más privacidad cuando la infanta Cristina decida visitarle, al estar separado del resto de reclusas, en un módulo a parte.

La cárcel fue construida en 1989 y se encuentra a 10 kilómetros de Ávila. Dispone de 162 celdas y 18 complementarias y alberga a unas 200 reclusas. Ahora mismo, el pequeño módulo de hombres se encentra vacío. 

Urdagarin y sus abogados optaron por no pedir el indulto -lo que hubiera permitido solicitar la suspensión de la ejecución de la pena- ni presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Supremo, ya que ninguna de las dos vías ofrecía garantías al tratarse de una sentencia firme y con una privación de libertad de envergadura e impuesta a una persona que reside en el extranjero. Así, las esperanzas de Urdangarin de abandonar la prisión en breves permisos de libertad se depositan en Fernando Grande Marlaska, el nuevo ministro del interior, quien tendría en su mano, a través de la calificación como interno de Urdangarin en la Junta de Internamiento, asegurar esos permisos después de apenas dos meses de su ingreso.

Ahora será fundamental el comportamiento de Urdangarin dentro de la prisión para su clasificación. Expertos penitenciarios consideran que lo normal es que sea clasificado en segundo grado, lo que le permitiría acceder a permisos ordinarios de salida de la cárcel una vez cumplida la cuarta parte de la pena, es decir, al año y medio de haber ingresado en prisión.

El segundo grado permite disfrutar de 36 días de permisos ordinarios al año. Las salidas pueden ser de siete días seguidos como máximo. En circunstancias excepcionales (el fallecimiento de familiares, por ejemplo) también se pueden obtener permisos extraordinarios.

Sin embargo, fuentes consultadas por EL ESPAÑOL, explican que en el caso de Urdangarin no habría ningún obstáculo legal para que sea clasificado desde el inicio en tercer grado o régimen abierto, aunque lo consideran improbable. El tercer grado permite al interno salir del centro penitenciario a trabajar todos los días y los fines de semana, además de disfrutar de 48 días de permisos al año.