Los movimientos territorio ucraniano, las injerencias en el espacio aéreo de los países bálticos o los bombardeos sobre Siria en las inmediaciones de Turquía: Europa asiste a un incómodo movimiento de las tropas rusas en su frontera este; acciones que tensan las relaciones diplomáticas y que han provocado la respuesta de la UE y la OTAN.

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El discurso de Vladimir Putin es el de la autodefensa: “Debemos aplicar contramedidas, apuntar con nuestros misiles a los objetivos que comienzan a amenazarnos”. Implícitamente, señala a Europa y a la OTAN. Y así justifica el aumento de sus fuerzas militares en Kaliningrado -territorio ruso comprendido entre Polonia y Lituania- y Siria.

De un modo directo o indirecto, la tensión se traslada también a España. Las Fuerzas Armadas mantienen un vínculo estrecho con sus aliados de la Unión y de la Alianza Atlántica, e integradas en ambas prestan músculo militar ante esta amenaza.

Injerencias aéreas y una fuerza de despliegue rápido

El 28 de marzo de 2016, dos Eurofighter del Ejército del Aire español interceptaron tres aviones rusos que sobrevolaban sin permiso el espacio aéreo de los países bálticos: un avión de transporte Tu-154 y dos cazas de combate Su-27. En el primero de ellos viajaba el ministro de Defensa del Kremlin, Serguei Shoigu.

Desde Estonia se ha denunciado en numerosas ocasiones este tipo de acciones. Los rusos vuelan desde Kaliningrado hasta territorio ruso y, a menudo, transgreden un espacio aéreo que no les corresponde.

El Ejército del Aire colabora de forma intermitente en estas labores de vigilancia y control, siempre que la OTAN lo requiera. El 1 de mayo enviará, según adelantó ABC, cuatro cazas F-18 que se instalarán en la base aérea de Ämari (Estonia), acompañados de un centenar de efectivos que ofrecerán sostenimiento a las aeronaves y a la misión. El espacio que cubrirán los cazas será el correspondiente a Estonia, Letonia y Lituania.

Mapa del despliegue de las tropas españolas que controlan los movimientos de Rusia.

Pero el territorio además está reforzado por un contingente internacional terrestre, cuyo mandato corresponde este año a Canadá. Las tropas están ubicadas en Riga, capital letona, y su principal cualidad es que representan una fuerza de acción rápida, capaz de desplegarse en pocas horas ante cualquier amenaza directa.

En total, 1.200 efectivos de diferentes nacionalidades cubrirán este frente. El Ejército español aportará tropas, aunque aún no han trascendido cifras oficiales del número de soldados que participarán en la misión.

La frontera sureste de Europa

La batería antiaérea de misiles Patriot desplegada en Turquía protege al aliado de la Unión Europea de las amenazas externas, fundamentalmente de las que proceden desde Siria. La misión está gestionada por la OTAN y España participa con el despliegue de 149 soldados.

La presencia militar de la OTAN en Turquía también es un modo de arropar al país otomano frente a las tentativas rusas de aislarlo de la Alianza Atlántica. Del mismo modo, se pretende crear una frontera fuerte –en el plano militar- al sureste de Europa, en cuyas inmediaciones Putin mueve a sus tropas de forma habitual.

Militares españoles participan en la misión Active Fence en Turquía con una batería antiaérea. Defensa

Los controles también se intensifican sobre el mar. La contribución española a la misión SNMG-2 de la OTAN varía en función de las peticiones de la Alianza Atlántica. Ahora está desplegada la fragata Almirante Juan de Borbón, que navega en aguas del Mediterráneo y del Mar Negro.

La tripulación está compuesta por unos 200 efectivos, distribuidos por especialidades: artillería, armas submarinas, misiles, y dirección de tiro, entre otros. 

De los países bálticos al Mediterráneo: las Fuerzas Armadas afrontarán un esfuerzo militar sin precedentes para contribuir en la vigilancia de la frontera este de Europa ante las "injerencias extranjeras". O, en otras palabras, a los movimientos de Putin que amenazan con desestabilizar la región.