Publicada

La vida actual se basa en la prisa y en una agenda apretada. Llegamos tarde al trabajo porque el metro se retrasa o porque hay atasco en la autovía y, tras la jornada laboral, hay una lista de compromisos sociales y tareas domésticas pendientes que, a veces, casi hacemos con el cronómetro en la mano.

El FOMO (siglas en inglés de 'miedo a perderse algo') se ha convertido en uno de los conceptos de moda porque no soportamos la ausencia de planes y las quedadas con amigos se han convertido en reuniones para ponerse al día.

En algún punto, la sociedad actual entró en una dinámica basada en la rapidez y la productividad. Algo a lo que hay que sumar la enorme atención que se le ha prestado siempre a las expectativas y opiniones de los demás sobre nuestra propia vida.

Una vorágine en la que parecemos haber olvidado la importancia de la introspección, de conocerse a uno mismo y preguntarnos qué queremos en lugar de, simplemente, dejarnos llevar.

"Nos han enseñado a construir una vida, pero no a vivirla", lamenta el escritor Juanjo Fraile (Santander, 53 años) en conversación con ENCLAVE. Para él las personas hace mucho que olvidamos lo más importante: preguntarnos a nosotros mismos qué queremos. Algo que, a su juicio, es lo más revolucionario en un mundo que va cada vez más deprisa.

En su último libro, El viaje: hacia el despertar consciente, habla precisamente de esto y de su filosofía: vivir a lo ancho.

Una obra en la que invita a quien la lea a plantearse si la vida que tiene es la que quiere y manifiesta que la rapidez ha hecho que nos olvidemos de disfrutar del día a día para limitarnos a sobrevivir.

"No nos estamos dedicando tiempo, no está de moda vivir y el verdadero regalo que tenemos, sencillamente, es eso".

Pregunta: ¿Qué es vivir a lo ancho?

Respuesta: Ser consciente de lo que te gustaría vivir y hacerlo. Es una expresión que yo acuño para explicar que existe una una forma práctica de vivir la vida no anticipando, no ansiando, no estresándose, no pretendiendo alcanzar cosas, sino disfrutando de lo que hay aquí y ahora.

Vivimos en una sociedad cansada que sufre una enfermedad extraordinariamente silenciosa que es la desconexión de nuestra propia vida. Nos la estamos perdiendo mientras creemos que la experimentamos plenamente.

Como consecuencia de eso, dedicamos infinitamente más esfuerzo, más energía, más atención y más dedicación a sobrevivir que a vivir. No existe un propósito de vida como tal. El propósito es algo cambiante, tiene que ver con los objetivos, algunos más grandes y otros más pequeños, algunos más urgentes, otros más lentos, que nos planteamos hacer.

Nos perdimos, no nos identificamos, no nos conocemos, no sabemos quiénes somos, no nos detenemos a observar la vida como el regalo que es. Esa es la clave de vivir a lo ancho: aprender a gestionar tu vida antes de que la pierdas y, quizá, convertir lo normal en extraordinario.

P: Si tuviera que desmontar el mayor mito o la gran mentira que nos han vendido sobre lo que significa ser feliz, ¿cuál sería?

R: Para empezar, el significado de la palabra varía en función del idioma. En cada uno expresa una realidad, pero casualmente en todas la felicidad requiere de la valoración de los demás.

Hay que tener claro que ser feliz no es lo mismo para cada uno, por tanto cada cual debe aclarar consigo mismo qué es este concepto para sí. Personalmente, yo prefiero hablar de estar en paz, porque puede ocurrir incluso en una mala situación.

P: En el libro habla de dejar de hacer para ser, pero en un contexto como el actual, en el que vivimos acelerados, perseguidos por crisis económicas que se suceden una tras otra y en la que prácticamente hay que vivir para trabajar ¿es posible o solo es una posibilidad para unos pocos?

R: Yo creo que la vida no va de medirse en comparación con lo que otros hacen o tienen. Este es un error mayúsculo. Haciéndolo nos vamos convenciendo y vamos entrando en una dinámica en la que nos creemos que eso es nuestra vida. La cuestión es, ¿esa es tu vida? ¿Eso es lo que tú conscientemente eliges?

P: Afirma en El viaje que vivimos atrapados en el piloto automático de la mente. Para el lector de ENCLAVE que hoy siente que su vida es una rueda de hámster entre el trabajo y las obligaciones, ¿cuál es el primer paso real para desactivar ese piloto y despertar?

R: Quererte y respetarte. No hay otra cosa, a mi juicio. El viaje se hace hacia dentro y tu manera, consecuentemente, de relacionarte con lo que hay fuera la creas tú. Lo importante es que una vez que estás aquí, una vez que tú observas el mundo, que congelas la imagen de lo que te pasa, como tú lo experimentas es tu decisión.

Es fundamental no regalarse y eso es aplicar compasión sobre sí mismo. Que de repente tu mente diga "me corté el pelo así y me van a criticar" y que la respuesta no sea "me da igual" sino "me quiero y me apetece".

Con eso aplico compasión hacia mí primero y después hacia los demás. Que me critican, está bien. La felicidad o el estado de paz no depende de lo que digan los demás.

El principal problema es que a casi nadie le interesa abandonar su círculo de confort y prácticamente nadie quiere salir de esa rueda de ratón.

P: Fluir es otro de los conceptos clave que aparecen entre sus páginas. En una sociedad de ritmos acelerados, FOMO y agendas repletas de planes ¿nos hemos olvidado de ser flexibles con nosotros mismos y dejarnos llevar?

R: Nos hemos olvidado de nosotros mismos. Fluyes, o crees que lo haces, según el ritmo y la melodía que te genera tu contexto. Según las creencias que has aceptado sin cuestionar cuál es su origen y siguiendo los parámetros que te da la sociedad en base a tu educación o a tus relaciones para tener el éxito de ser aceptado.

Todos hemos nacido para vivir y no para sobrevivir. Sin embargo, estamos haciendo lo segundo en lugar de lo primero.