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Juan Dual (Valencia, 41 años) lleva pedaleando 14 horas diarias desde el pasado 22 de agosto y todavía le quedan dos días más hasta completar la Transibérica. Se trata de una carrera de ultraciclismo en la que se recorren los 3.000 kilómetros que separan Oudenarde, en Bélgica, de Bilbao.

"He hecho muchas salvajadas, pero como esta, ninguna", dice en conversación telefónica con ENCLAVE durante una de sus paradas para descansar. Esta "animalada", como él la define, que le ha llevado a recorrer unos 200 kilómetros al día, es por una buena causa: recaudar fondos contra el cáncer infantil.

Esta no es la primera actividad solidaria que realiza Dual. Su historia comenzó cuando tenía 13 años y le diagnosticaron poliposis familiar múltiple. Una patología que le llevó a la extirpación del estómago, el colon, el recto y la vesícula biliar ante el riesgo de desarrollar cáncer en estos órganos.

Sin embargo, eso no ha limitado su vida ni tampoco le ha separado del deporte. De hecho, la bicicleta es su medio de transporte porque no tiene carnet de conducir. Precisamente la condición de enfermo crónico es la que le ha llevado a asumir retos como este.

"Si puedo moverme lo más mínimo y puedo apoyar a quien lo necesita, no me voy a quedar quieto", dice tajante. Prueba de ello es lo que está haciendo ahora.

Además, debido a su patología, ha pasado mucho tiempo bajo los cuidados de su familia, parejas, amigos y sanitarios. Por eso, ahora que puede hacerlo, quiere dedicar su tiempo a ayudar a los demás. "En la medida de lo posible, quiero intentar devolverle a la sociedad todo el cariño con el que me han tratado".

La Transibérica

Dual llevaba años pensando en participar en la Transibérica y, cuando se decidió a hacerlo en esta edición, quiso que su recorrido sirviera para algo más que para su propia superación. Por eso decidió proponerle a la Asociación de Madres y Padres de Niñas y Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana (ASPANION) recaudar fondos para ellos.

El valenciano conoce a la entidad desde hace mucho tiempo y fue él quien les propuso aprovechar este reto para realizar un crowdfunding. "Ya que iba a pedalear, quería darle un mayor sentido, hacerlo por una buena causa".

Por eso se puso el objetivo de llegar a 3.000 euros de recaudación. No quería una meta imposible, por eso pensó que pedir un euro por kilómetro estaba bien", cuenta a este medio.

A fecha de redacción de este artículo, lleva 2.015 euros, pero no pierde la esperanza de alcanzar la cantidad propuesta. "Creo en la bondad de la gente", apunta optimista el valenciano.

No ha concretado con ASPANION a qué destinarán el dinero recaudado, tampoco lo necesita. "Tienen miles de necesidades", señala. Por eso, para él es suficiente con saber que les vendrá bien para cubrir todo tipo de gastos, como campamentos u otras actividades para los niños con cáncer que acuden a ellos.

8 meses de preparación

Para poder participar en la Transibérica, Dual ha tenido que prepararse fondo y entrenar prácticamente todos los días de la semana. Para ello ha estado desde enero haciendo tres días de bicicleta, dos de ejercicios de fuerza y uno de actividad suave.

Sin embargo, la última jornada, dedicada al descanso, tampoco permanecía inactivo. Para él descansar es pedalear durante unos 50 kilómetros. Acostumbrado al entrenamiento de alta intensidad, eso es "un ritmo suave" en su rutina, describe.

El físico no es lo único que se ha estado preparando. El valenciano también reconoce que ha hecho una suerte de entrenamiento o preparación mental ante la magnitud del reto que está enfrentando.

No es algo que deba pasarse por alto al planificar una carrera como esta en la que ha tenido que enfrentarse a puertos con subidas que duran hasta cuatro horas. De hecho, hasta el pasado lunes ya se habían enfrentado a un desnivel equivalente a subir tres veces el monte Everest.

Su truco, explica, es "hacerle trampas a la cabeza". Debido a su enfermedad, ha tenido que pasar temporadas largas en el hospital y enfrentar recuperaciones muy complicadas tras sus operaciones. "He pasado meses empujando un gotero y he estado a punto de morir tres veces".

Esas experiencias y haberlas superado es, precisamente, lo que le da las fuerzas en los momentos más duros de la carrera. Cuando enfrenta tramos de 30 kilómetros en cuesta arriba, está muy cansado y piensa en bajar de su bicicleta, son esos momentos los que recuerda para motivarse.

"Me recuerdo que estoy ahí porque quiero y esto siempre va a ser mejor que estar empujando un palo de gotero", destaca.

Eso no significa que evite las quejas, pero sí que duran poco tiempo y después continúa porque es consciente de que puede seguir pedaleando, algo que hace unos años era inviable porque ni siquiera podía moverse.

La experiencia, aunque gratificante, no está resultado sencilla. Son muchos días sobre la bicicleta y acaban por notarse las molestias físicas propias de la postura y el esfuerzo, como heridas y rozaduras.

Él empezó la carrera solo, pero no le duró mucho tiempo. Comenzaron este reto 170 personas –contándole a él–, por lo que no tardó mucho en encontrar un par de compañeros. Con ellos pasa las etapas charlando y apoyándose. "Te vas acompañando porque si no esto puede hacerse muy difícil", explica.

Duerme dos noches al raso, únicamente tapado con un saco de vivac (una cubierta impermeable para protegerse de las inclemencias del tiempo), y una en hoteles u otros alojamientos. Ahí es cuando aprovecha para cargar sus dispositivos, lavar ropa y darse una ducha.

Incluso, ha tenido noches en las que le ha despertado la lluvia y ha tenido que guarecerse bajo un árbol, como cuenta a ENCLAVE.

Todos los gastos del viaje los cubre Dual de su propio bolsillo. Cuenta con patrocinadores que le proporcionan el material, pero no recibe ningún tipo de ayuda económica. Intenta pedir apoyo para sus aventuras, pero no es sencillo, lamenta. "Si no tienes 200.000 seguidores [en redes sociales] es muy difícil".

Para él, esta es ya una batalla perdida, aunque eso no hará que siga enfrentando retos como el que ha asumido con esta carrera. "Creo firmemente en que lo que hago es necesario", apunta. Por eso, en vez de pensar en el retorno de campañas como esta, prefiere centrarse en la huella que deja con ello.

Por el momento, se conforma con llegar a Bilbao y sentarse en un restaurante a "comer tranquilamente algo que no sea una hamburguesa". Quizá, dice, una crema de verduras. Lo que tiene claro es que pasará algún tiempo antes de que vuelva a enfrentarse a otra aventura como esta.

Esta carrera es tan exigente, que el valenciano necesita parar y pasar una temporada en casa descansando para recuperarse. "El reto es terminar hoy y mañana más", concluye.