El secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Mariano Jabonero, ha dicho en varias ocasiones que "Iberoamérica tiene talento, diversidad y capital humano para construir su propio modelo educativo".
Seguro que sí. Lo que hay que añadir es que a ese viaje ha contribuido —y mucho— la labor que la organización, desde 1949 el organismo decano de la cooperación iberoamericana, que él lidera desde 2018.
Durante más de siete décadas no solo es que la educación haya sido un auténtico leitmotiv. Ha sido herramienta cómplice de los diferentes gobiernos para la construcción de sus políticas educativas. Y, además, la fórmula mágica para crear una Iberoamérica más fuerte y, hoy, prácticamente alfabetizada.
Su labor ha sido absolutamente alquimista. La fórmula de su pócima, revelable: acción directa, apoyo técnico y saber estratégico.
Siempre con la consideración de que la gasolina podía llegar de la organización, pero el motor eran los propios países, un motor llamado a ser autónomo.
Su trabajo destinado a generar conocimiento ha sido de luces largas. Y ha tratado la educación como eje vertebrador de ciudadanía, cohesión social, desarrollo económico y democracia, factor este en el que la OEI, y desde luego su secretario general, han volcado muchas de sus energías en los últimos tiempos.
Fruto de su visión y misión, la educación como concepto global está en evolución permanente a nivel teórico y de acción.
De alfabetización a derecho
En 1992, fue un hito la creación del Programa de Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA). Se conmemoraba el quinto centenario del descubrimiento de América, y millones de personas adultas estaban fuera del sistema educativo. Gracias a su acción, 2,5 millones salieron del analfabetismo en distintos países de la región.
Se trataba además de entender que la alfabetización no consistía solo en leer y escribir, sino en acceder a la vida social, política y económica en condiciones dignas.
El secretario general se lamenta de que el nivel de comprensión lectora es bajo. "Además, el 42% de los jóvenes de la región o no lee o lee muy poco", se lamenta. Lectores habituales hay un 25%, de acuerdo con las más recientes cifras de un estudio realizado por la OEI junto con CERLALC.
Hombre participando del programa 'Bolivia lee', que apoya la OEI.
El enfoque de PAEBA evolucionó hacia otro concepto mayor, el de educación permanente, concretándose en el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Aprendizaje a lo Largo de la Vida (PIALV), alineado con la meta 4.6 del ODS 4 (educación de calidad).
La OEI defiende que el aprendizaje ha de acompañar a las personas a lo largo de su ciclo vital. Y eso es especialmente decisivo en contextos de desigualdad, transformación tecnológica y cambios en el mercado laboral.
Gracias a esa experiencia, la organización llegó a una constatación clave: no hay derecho a la educación sin condiciones materiales mínimas. De esa convicción nació Luces para aprender, un modelo de cooperación técnica aprobado en 2011 por los ministros de Educación iberoamericanos e implementado entre 2012 y 2017 en 13 países de América Latina y el Caribe.
El concepto de luz no era metafórico. La necesidad era clara: las escuelas rurales y las comunidades mejoraban con electrificación y conectividad.
Y se hizo la luz a través de sistemas solares fotovoltaicos. El programa fue mucho más que electrificación escolar para beneficio de poblaciones indígenas, afrodescendientes y especialmente vulnerables. Fue un desarrollo global.
Se adaptó a la realidad de cada país, y no solo a la educativa, sino a la social e incluso a la legal. Integró cinco componentes estructurales: formación docente, fortalecimiento comunitario y sostenibilidad, además de los ya nombrados de electricidad y conectividad.
Se beneficiaron 556 escuelas rurales, 25.934 estudiantes y 1.197 docentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Panamá.
Los impactos fueron directos para toda la comunidad educativa. El 88% del profesorado encuestado (de un total de 1000 docentes) afirmó que el proyecto incrementó la motivación del alumnado; el 83% observó una mejora en la asistencia escolar, y el 76% destacó un clima de aula sensiblemente mejor.
Pero también indirectos: reducción de riesgos para la salud visual, mejora de la seguridad alimentaria y mayor implicación de las familias en la educación.
Luces para aprender se convirtió en un referente internacional de cooperación educativa. Ganó el Premio WISE de Educación 2017 y un galardón de la Fundación COTEC. Y en 2015, el director de cine Javier Fesser lo convirtió en la emotiva película Bienvenidos, muy a su manera, plena de amor y humor.
La evolución de esta experiencia tornó en 2021 en el Programa Iberoamericano de Transformación Digital Educativa, asentado sobre una premisa clara: no hay digitalización posible sin infraestructuras básicas, formación docente y equidad territorial.
Por otro lado, como destaca el secretario general de la OEI, "si los jóvenes no tienen competencias digitales, su capacidad de empleabilidad es muy baja. En ese caso, sus posibilidades son trabajo irregular, emigración irregular o engrosar las cifras de narcotráfico y violencia".
Primer paso: edad temprana
Los primeros años de vida son aquellos donde se configuran las bases del aprendizaje, la salud emocional y la igualdad de oportunidades.
Es la razón por la que la OEI ha consolidado su trabajo en primera infancia. Durante más de 20 años, ha demostrado que invertir en esta etapa no es una opción coyuntural, sino una apuesta estructural.
En 2018, auspició la Red Iberoamericana de Administraciones Públicas para la Primera Infancia, que reúne a los 22 países de la región a través de responsables designados por sus respectivos ministerios.
Se trata de un espacio permanente de cooperación técnica y política, que ha celebrado más de 30 encuentros y ha producido una quincena de documentos que sirven para evaluar el avance real de las políticas públicas en este ámbito.
Su papel fue especialmente clave durante el confinamiento debido a la pandemia de la Covid-19. En sus momentos más críticos, dichos escritos orientaron sobre aspectos educativos teóricos y prácticos.
Sobre la reapertura de centros educativos, por ejemplo, o el acompañamiento socioemocional del alumnado, el uso adecuado de las tecnologías en edades tempranas. Fue una guía para gobiernos, profesionales y familias.
Mariano Jabonero destaca que, en efecto, en educación primaria y básica la escolarización es de casi el 100%. "Los datos cualitativos no son tan buenos. Porque hay un 50% de abandono escolar. En concreto, en secundaria afecta a 2 de cada 3. Y la realidad es que no son ellos quienes desertan; el sistema los expulsa", dice.
Por eso, asegura, "hay que seguir trabajando en la formación de los docentes para mejorar las actividades en las aulas. Aunque tengo que decir que hemos formado a 160.000 docentes. Para alcanzar la calidad, hay que continuar invirtiendo en primera infancia, en transformación educativa digital e inteligencia artificial, así como en liderazgo y gobernanza".
El tema del liderazgo es crucial. En abril de 2025 la OEI publicó el informe Liderar para la democracia, realizado con UNESCO, que demuestra que es uno de los factores que más afecta al desarrollo y calidad de la educación. Como dice el sociólogo Mariano Fernández Enguita, "más colegio y menos aula".
Universidad Iberoamérica 2030
La alfabetización fue el gran reto del siglo XX. El conocimiento, la apuesta estratégica del XXI. Por y para ello, en 2021, la OEI lanzó la estrategia Universidad Iberoamérica 2030, para consolidar un espacio común de integración universitaria, intercambio académico y cooperación científica.
Su objetivo mayor es, cómo no, ambicioso: lograr un espacio común de intercambio e investigación regional.
Está claro que la región cuenta con universidades reseñables. También con gran talento. ¿Qué falta? El engranaje que facilite movilidad, estándares compartidos y masa crítica de investigación.
Es una de las razones de la creación del sello de calidad KalosVirtual Iberoamérica, desarrollado junto a RIACES, adaptado a la realidad de la educación superior a distancia.
Mariano Jabonero, durante su intervención en la reunión de líderes de la cumbre del clima.
Ya ha certificado universidades de referencia como la UNED, la UNAD o la UNAM. Además, para reforzar la formación doctoral ha creado las becas Paulo Freire Plus, porque es ese rango docente el que presenta más déficit en la región.
Mariano Jabonero aclara que, hoy por hoy, el Erasmus iberoamericano "no existe".
Y añade: "Llevamos 20 años hablando de movilidad, que es necesaria. Pero hay que tener en cuenta los miles de millones que costaría. Como cuesta a Europa, donde invierten no solo la propia Unión, sino las instituciones nacionales, las locales, las universidades y también las familias. La realidad es que se trata de una prioridad. Porque la calidad de un sistema educativo superior se mide por la movilidad y la transferencia de conocimiento".
Medir, reconocer, anticipar
Si lo que no se mide no existe, habrá que medir la producción de conocimiento. Por eso se crearon los Informes Miradas 2021, para evaluar el cumplimiento de las metas educativas al final de la segunda década del siglo XXI y su articulación con el ODS 4.
Los informes han abordado cuestiones como la digitalización y la calidad educativa, en un momento en que no era debate social generalizado, las competencias del siglo XXI, la formación docente, la educación de colectivos históricamente invisibilizados y el liderazgo.
Así, la organización situó la cooperación en otro ámbito, pasando de un diagnóstico intuitivo a las decisiones basadas en evidencias.
La OEI completa su ecosistema educativo reconociendo la excelencia a través de premios consolidados. Entre ellos, el Óscar Arnulfo Romero, que destaca la educación en derechos humanos, Vivalectura, el premio iberoamericano Innovación y ODS en los centros educativos y Escuelas Sostenibles, que en conjunto han recibido más de 5.000 candidaturas.
Los reconocimientos también le son otorgados a la organización. Como el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, en 2024, que reconoció su capacidad para hacer realidad que "solo la educación puede transformar sociedades".
O el premio Ricardo Díez Hochleitner, en 2025, por su labor histórica e innovadora. Además, hay otros galardones que no conllevan estatuilla, diploma u honores. Porque son un honor en ellos mismos. Por ejemplo, que Honduras se haya declarado país libre de analfabetismo en 2025, con el apoyo de la OEI.
El secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, junto a su equipo durante la entrega de los Princesa de Asturias.
¿Y en el futuro? Como no podría ser de otra manera, la organización ha puesto el foco en la inteligencia artificial aplicada a la educación.
Las jornadas EstrategIA Iberoamérica, celebradas en 2025 en Madrid, y el informe conjunto elaborado con ProFuturo —programa de innovación educativa con tecnología de Fundación Telefónica y Fundación 'la Caixa'— dejaron claro un gran escollo: la formación del profesorado en competencias digitales.
Además, aún hay poblaciones con restricción en el uso de internet. Concretamente un 28% dispone de conexión móvil, pero no accede por problemas económicos, dispositivos inadecuados o desconocimiento de su uso.
La tecnología, insiste la OEI, no transforma por sí sola; lo hace cuando se integra con pedagogía, equidad y políticas públicas sólidas.
Lo que está claro es que, si no hay inversión en educación, el futuro será mucho más pobre. Económicamente, sí, pero también intelectual, social y democráticamente hablando.
Y ahí las noticias son malas. "La inversión en educación ha caído a un 4,2%, un porcentaje que está por debajo del de los países de la OCDE. De hecho, ha caído un 1,2% a partir de 2019", indica Jabonero.
Y continúa: "Desde la cooperación, intentamos cubrir ese déficit. Porque, además, en este momento de crisis, la cooperación educativa es más importante que nunca. Y va a serlo aún más teniendo en cuenta que, por ejemplo, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dejará de invertir en cooperación a partir de este año, y era el 40%. Nosotros podemos decir que OEI es la organización que más ha crecido".
De eso siente orgullo Jabonero. Se le nota cuando habla. También cuando reconoce que el día que deje su mandato, tras ocho años, llorará de emoción y rabia.
"De emoción, por el regalo de haber estado al frente con un equipo inteligente que me ha apoyado siempre y porque hemos conseguido juntos ser la organización más importante en cooperación. De rabia, por todo lo que queda por hacer en esta región que, como siempre se ha dicho, sigue siendo de futuro", concluye.
