Durante décadas, el éxito de una competición deportiva se ha medido por los títulos conquistados, los récords batidos o el crecimiento de las audiencias. Sin embargo, el contexto actual exige ampliar esa mirada. Hoy, el deporte está llamado a rendir cuentas también por el impacto que genera sobre las personas.
Las ciudades que acogen las competiciones y el entorno donde se desarrollan las actividades. El sector deportivo posee una capacidad de influencia extraordinaria. Deportistas, equipos y organizaciones pueden inspirar comportamientos, influir en debates y ejercer liderazgo de una manera que pocas otras industrias igualan.
Esta influencia es una oportunidad, pero también una gran responsabilidad para abordar retos clave como la inclusión y el respeto al medio ambiente. En SailGP entendemos que quienes lideramos grandes competiciones debemos transformar esa capacidad de movilización en una herramienta de cambio social.
Cada vez está más claro que el éxito deportivo no puede desligarse del compromiso con la sostenibilidad y la inclusión. Este es, sin duda, el verdadero reto. Sin embargo, se ha demostrado que la sostenibilidad y el impacto social resultan mucho más efectivos cuando se integran en la competición y no solo como iniciativas paralelas o de Responsabilidad Social Corporativa.
Es esencial recordar que la competición puede ser un potente motor de comportamientos positivos: cuando el impacto forma parte de aquello por lo que se compite, deja de ser un compromiso simbólico para convertirse en un incentivo real que impulsa la mejora continua. En SailGP apostamos por generar un cambio estructural, no solo oportunidades puntuales.
Nuestra Impact League es pionera mundialmente: lejos de evaluar a los equipos solo por su rendimiento deportivo, valora también su compromiso con la acción positiva fuera del agua. Así, al medir y recompensar el impacto ambiental y social, hemos creado una cultura en la que el impacto forma parte del éxito, motivando a los equipos a innovar.
También lo hacemos a través de los 'Ocean Impact Projects', realizados en colaboración con Emirates, con los que hemos impulsado 34 iniciativas en distintas sedes del calendario para mejorar la salud de los océanos. Destacamos, además, nuestro programa 'License to Operate', que consiste en integrar prácticas responsables en toda nuestra operación.
Nos hemos marcado el objetivo de reducir nuestras emisiones un 50% para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2040. La transformación también pasa por construir un deporte más inclusivo. La igualdad no puede limitarse a favorecer una mayor presencia de mujeres en la competición: exige revisar las bases que condicionan su desarrollo profesional.
Este es el espíritu que nos guía en SailGP, uno de los pocos deportes profesionales donde hombres y mujeres compiten juntos en el mismo equipo, con idéntico equipamiento y por el mismo premio, creando un entorno genuinamente meritocrático. Además, la liga ha creado una auténtica vía profesional para las regatistas.
Desde 2021 es obligatorio tener al menos una mujer por equipo; en 2023 celebramos el primer training camp femenino de F50 y en la cuarta temporada alcanzamos otro hito con la primera piloto femenina en una regata mixta de alto rendimiento.
En disciplinas como la vela, profundamente ligadas al entorno natural, la responsabilidad se extiende a las comunidades y ubicaciones anfitrionas. Por eso, queremos que el legado de SailGP vaya mucho más allá de la competición. Aunque las pruebas se celebren en un fin de semana, nuestro enfoque está diseñado para que el impacto se extienda antes, durante y después del evento.
Ello implica desarrollar programas que generen valor social, ambiental y económico antes, durante y después del campeonato. Aspiramos a dejar un impacto positivo y duradero: inspirar a futuras generaciones para que accedan al deporte, apoyar iniciativas locales de sostenibilidad, crear oportunidades de participación comunitaria o fortalecer el vínculo con el océano.
El deporte puede desempeñar un papel fundamental para una sociedad sostenible, porque tiene la capacidad de unir personas e impulsar la acción a escala global.
Y este es el legado que queremos dejar: que las comunidades sientan que han ganado algo que perdura tras acoger el campeonato, no solo el recuerdo de un evento deportivo de primer nivel, sino un cambio positivo tangible y una mayor confianza en el poder transformador del deporte como motor del bien común.
***Iona Neilson es head of impact de SailGP.