Hay cambios que no se perciben de inmediato, pero que terminan redefiniendo por completo la forma en la que vivimos. La movilidad es uno de ellos, porque ahora elegir cómo nos movemos empieza a ser también una decisión con impacto.
En este contexto, la forma en la que accedemos al vehículo también está evolucionando. De tal manera que el concepto de propiedad del vehículo está cambiando hacia términos más relacionados con el alquiler, como ya ha pasado en otros ámbitos de consumo.
Así, en el primer trimestre de 2026, las matriculaciones de vehículos de renting en España alcanzaron las 96.223 unidades, con un crecimiento superior al 16%, según datos de la Asociación Española de Renting (AER). Más allá de la cifra, la tendencia apunta a una evolución desde la propiedad hacia modelos de acceso más eficientes y previsibles.
Esta transformación no es solo una cuestión de modelo, sino también de impacto. La movilidad se ha convertido en uno de los ámbitos con mayor capacidad de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en términos de reducción de emisiones, eficiencia energética y consumo responsable.
En este sentido, la electrificación está ganando peso de forma significativa. Hasta marzo de 2026, se han matriculado en renting más de 15.000 vehículos electrificados, con un crecimiento superior al 50% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este crecimiento posiblemente se deba a que el renting es un servicio que permite un acceso más sencillo a los últimos modelos de vehículos eléctricos, que contribuyen a la reducción de emisiones CO2, reducen costes operativos y poseen beneficios y ventajas fiscales.
Desde Athlon España estamos observando cómo el renting se está consolidando como una opción, que permite optimizar costes y adaptarse con mayor agilidad a un entorno marcado por nuevas regulaciones y exigencias en materia de sostenibilidad.
En el ámbito empresarial, donde el renting representa el 46% del canal, este modelo se posiciona cada vez más como una herramienta que permite avanzar en sostenibilidad de forma tangible, integrando la movilidad dentro de estrategias más amplias de eficiencia y responsabilidad corporativa.
La adopción de vehículos electrificados y de energías alternativas no solo reduce las emisiones de CO₂, sino que también mejora la eficiencia energética y contribuye a un uso más racional de los recursos, en línea con los principios que definen la Agenda 2030.
Sin embargo, el reto no es únicamente tecnológico. La transición hacia un modelo de movilidad más eficiente pasa también por replantear la relación con el vehículo, entendiendo el valor de poder acceder a la mejor solución en cada contexto.
Las compañías de renting pueden ayudar tanto a empresas como usuarios a avanzar hacia un modelo más sostenible, porque esto no depende solo de grandes compromisos, sino de cómo trasladamos esos principios a la práctica. Y pocas decisiones tienen un impacto tan directo y cotidiano como la forma en la que elegimos movernos.
En Athlon nos centramos en aquellos ODS en los que creemos que podemos marcar la diferencia, asegurándonos de que nuestros esfuerzos tienen un impacto real. Por eso, entre otras metas, para nosotros es clave lograr reducir nuestra propia huella de carbono y empoderar a nuestros clientes para que hagan lo mismo.
Nuestro objetivo es reducir nuestras emisiones de Alcance 1 en un 90% y nuestras emisiones de Alcance 2 en un 80% en 2030 en comparación con nuestro año base 2022.
*** Fernando Rumoroso es CEO Interim de Athlon Iberia y director comercial de Athlon España.