Cuando hablamos de sostenibilidad solemos dirigir la mirada hacia los gobiernos, las grandes empresas o los avances tecnológicos. Es lógico, ya que buena parte de las soluciones que necesitamos para afrontar los desafíos ambientales dependen de decisiones estratégicas, inversiones e innovación.
Sin embargo, existe un elemento igual de importante que con frecuencia queda relegado a un segundo plano: la participación de las personas.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no se alcanzarán únicamente mediante normativas o nuevas tecnologías. Su éxito depende también de la implicación de la ciudadanía. Y es que ningún cambio profundo puede consolidarse si permanece alejado de la sociedad a la que pretende beneficiar.
Esta reflexión ha estado muy presente en Forever Green desde su nacimiento en 2020. La iniciativa impulsada por el Real Betis partía de una idea sencilla pero ambiciosa: utilizar la enorme capacidad de influencia del deporte para acercar la sostenibilidad a públicos que habitualmente no participan en este tipo de debates.
En otras palabras, convertir la pasión futbolística en una herramienta de concienciación y movilización.
El deporte posee una ventaja difícil de encontrar en otros ámbitos porque es capaz de reunir a personas de diferentes edades, procedencias e ideologías alrededor de un objetivo común. Genera identidad colectiva, despierta emociones y crea comunidades comprometidas.
Precisamente por ello puede desempeñar un papel relevante en el cumplimiento de los ODS y en la construcción de una cultura ambiental más sólida.
La experiencia acumulada durante estos años demuestra que la sostenibilidad avanza con más fuerza cuando se construye desde la colaboración, ya que ningún sector puede hacer frente por sí solo a desafíos como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad.
Esa visión volvió a ponerse de manifiesto recientemente durante la celebración del Forever Green Day en Málaga. El encuentro reunió a expertos, organizaciones, empresas y representantes de distintas disciplinas deportivas procedentes de varios países para compartir experiencias y analizar soluciones.
Más allá del contenido de las ponencias, el verdadero valor del evento residió en la importancia de generar alianzas capaces de multiplicar el impacto de cada iniciativa.
Las experiencias presentadas demostraron que la sostenibilidad ya está produciendo resultados tangibles. Desde infraestructuras deportivas capaces de generar energía limpia para su entorno hasta proyectos de restauración de ecosistemas marinos o iniciativas destinadas a reforzar la biodiversidad urbana.
Son ejemplos que evidencian que la transición ecológica no pertenece al futuro, sino que forma parte del presente.
Pero quizá la principal conclusión sea que los proyectos que consiguen transformar la realidad son aquellos que logran implicar a las personas. Cuando la ciudadanía participa, aporta ideas y siente que forma parte de una causa común, la sostenibilidad deja de percibirse como una obligación impuesta y pasa a entenderse como una oportunidad compartida.
Por ese motivo, Forever Green ha querido dar un paso más e invitar a la ciudadanía a participar en la creación conceptual de la próxima camiseta especial de nuestra campaña ambiental de la temporada 2026/27.
Más allá de un diseño o una equipación, esta iniciativa representa una forma de entender la sostenibilidad basada en la escucha, la participación y la construcción colectiva.
Nos encontramos en una década decisiva para el cumplimiento de la Agenda 2030. Disponemos de más conocimiento, más herramientas y más capacidad de cooperación que nunca. Sin embargo, el éxito dependerá en gran medida de nuestra capacidad para movilizar a la sociedad.
Porque proteger el planeta no es una tarea reservada a expertos, instituciones o empresas. Es un proyecto colectivo. Y, como ocurre en cualquier equipo que aspira a alcanzar grandes metas, los mejores resultados llegan cuando todos participan.
*** Rafa Muela, gerente de la Fundación Real Betis Balompié.