Hace cuatro décadas, la acuicultura en España era todavía una actividad emergente que buscaba complementar la pesca extractiva en un país con una profunda tradición marinera. Hoy, esa promesa se ha convertido en una realidad estratégica para nuestra alimentación, nuestra economía y el desarrollo sostenible de muchos territorios.
España es actualmente el principal productor de acuicultura de la Unión Europea en volumen. Sin embargo, más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es la consolidación de un modelo productivo capaz de garantizar alimentos saludables, generar empleo estable y fortalecer la soberanía alimentaria en un contexto internacional cada vez más incierto.
Nuestra evolución durante estos cuarenta años no ha sido lineal. El sector ha sabido adaptarse a los nuevos desafíos integrando innovación, conocimiento científico y tecnología avanzada en todos los procesos productivos.
La digitalización, la biotecnología y los sistemas de monitorización han transformado profundamente una actividad que sigue manteniendo, al mismo tiempo, un fuerte componente artesanal.
Celebramos ahora el 40 aniversario de APROMAR en un momento de reflexión colectiva sobre cómo producir alimentos de manera responsable. La sociedad demanda sistemas alimentarios transparentes, sostenibles y respetuosos con el bienestar animal, y la acuicultura española lleva años trabajando precisamente en esa dirección.
En la reciente Conferencia Empresarial de Acuicultura celebrada en Madrid pudimos comprobar que el sector no solo participa en estos debates, sino que también los impulsa. El diálogo permanente con instituciones, científicos y organizaciones vinculadas al bienestar animal forma ya parte esencial de nuestra manera de entender el crecimiento.
Hablar hoy de acuicultura es también hablar de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Nuestra actividad contribuye directamente a garantizar proteína saludable y accesible de alta calidad biológica, al tiempo que protege los ecosistemas donde se desarrolla y genera oportunidades laborales en zonas rurales y costeras especialmente vulnerables a la despoblación.
Además, representa una de las formas más eficientes y con menor huella ambiental de producir proteína animal. Las instalaciones acuícolas ocupan poco espacio en comparación con otras actividades primarias, no consumen agua dulce, no producen humos, ruidos ni olores, y se integran de manera natural en el entorno.
Esa capacidad de combinar rentabilidad económica y sostenibilidad ambiental convierte a la acuicultura en una actividad especialmente valiosa para el futuro. En muchas comarcas costeras y rurales, el sector no solo crea empleo estable y cualificado, sino que también ayuda a fijar población y a mantener vivas economías locales.
Uno de los retos más importantes en los que seguimos avanzando es el bienestar animal. En España trabajamos para desarrollar estándares que incluso superan los requisitos normativos actuales. Entendemos que garantizar las mejores condiciones posibles para los peces no solo responde a una exigencia ética, sino también a un compromiso con la calidad.
La colaboración con expertos y entidades especializadas nos permite avanzar en transparencia, ciencia y tecnología. Esa cooperación resulta imprescindible para fortalecer la confianza de los consumidores y para demostrar que la innovación y la sostenibilidad deben caminar siempre de la mano.
Mirando hacia el futuro, el lema de nuestro aniversario, "APROMAR, una sola red", cobra más sentido que nunca. La acuicultura española conecta a investigadores, empresas tecnológicas, productores, proveedores y trabajadores que comparten un mismo objetivo: desarrollar una alimentación más sostenible y resiliente.
Es también una red que se extiende hasta el consumidor, cada vez más consciente del valor de los productos locales, del origen de los alimentos y del impacto medioambiental asociado a su producción. La acuicultura española responde a esa demanda ofreciendo alimentos seguros, saludables y producidos bajo estándares cada vez más exigentes.
Sin embargo, para que esta red siga creciendo, necesitamos un marco administrativo más ágil y coordinado. La complejidad burocrática y la falta de armonización entre administraciones continúan ralentizando inversiones y dificultando el desarrollo de proyectos con enorme potencial económico y social.
España necesita avanzar hacia una visión estratégica compartida sobre el futuro de la alimentación y la sostenibilidad. La acuicultura debe entenderse como una actividad prioritaria dentro de la economía azul europea y como una herramienta eficaz para afrontar retos como la seguridad alimentaria, el cambio climático y la despoblación.
Estos cuarenta años representan solo el comienzo de todo lo que la acuicultura española puede aportar. Somos un sector orgulloso de sus raíces, consciente de su responsabilidad ambiental y comprometido con seguir innovando para cuidar de nuestros mares, nuestros ríos y las generaciones futuras.
Iniciamos una nueva década con la responsabilidad de seguir liderando una producción alimentaria saludable, sostenible y alineada con los grandes desafíos globales. El futuro de nuestra alimentación será azul, o no será posible.
***Javier Ojeda, gerente de APROMAR.