El paraninfo de la Universidad de Deusto, situado en Bilbao, España, ha acogido este jueves un diálogo de alto nivel. El objetivo principal de la cita consistió en analizar y reflexionar sobre la situación actual de los derechos humanos en toda la región iberoamericana y su necesaria promoción.
Bajo el título oficial de 'Derechos Humanos y convivencia democrática: educar para la transformación social en Iberoamérica', esta iniciativa fue impulsada directamente por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Para su desarrollo, la entidad contó con el apoyo del Gobierno Vasco y de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Este foro internacional sirvió como el colofón definitivo de unas extensas jornadas sobre educación en derechos humanos celebradas en Vizcaya. La cita reunió a representantes de los veinte países participantes , siendo impulsada por el Programa Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos, Democracia e Igualdad de la OEI.
Durante el acto de recibimiento, Juan José Etxeberria Sagastume, rector de la Universidad de Deusto, calificó la realización de estos premios como "oportuna y necesaria". Asimismo, el representante institucional insistió en que la dignidad humana se defiende siempre desde el compromiso de las instituciones y las prácticas cotidianas.
Por su parte, Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, celebró la elección de Bilbao por sus profundos vínculos con Iberoamérica. Destacó, además, el compromiso histórico de su organización con los derechos humanos y su constante mediación en procesos de paz en naciones como El Salvador o Colombia.
Jabonero remarcó que la entidad funciona como un sinónimo de consenso dentro de la gran diversidad de la región. Bajo esa línea de acción institucional, el secretario general recordó de forma contundente que trabajan activamente por conseguir una ciudadanía iberoamericana "libre y democrática en el territorio".
En esa misma línea, Santiago Roura Gómez, subsecretario de Educación, Formación Profesional y Deportes del Gobierno de España, defendió la trascendencia del sistema educativo. Para el político, la educación resulta insustituible para promover sociedades más justas, requiriendo "ciudadanos convencidos y comprometidos con la defensa de la dignidad ajena".
Por otro lado, María Jesús San José López, consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, vinculó la educación con las bases culturales y éticas que facilitan la convivencia. La consejera remarcó con firmeza que la paz exige memoria, reconocimiento y un claro compromiso con los valores democráticos.
Moderado por Irune Aguirrezábal, el panel incluyó a Olinda Salguero, Javier Cortés, Pablo Ulloa y Sébastien Vauzelle. Durante el diálogo, los expertos coincidieron en que la educación para la transformación social es el motor principal de la convivencia democrática y de la cohesión social en Iberoamérica.
El panel subrayó la necesidad de escalar los proyectos territoriales de educación en derechos humanos y cultura de paz. Asimismo, propusieron construir alianzas desde la corresponsabilidad; movilizar la indignación; activar estrategias de resistencia ante discursos de odio y movimientos autoritarios, y educar siempre desde la memoria.
La clausura estuvo a cargo de Ángel Gabilondo, Defensor del Pueblo de España, con su ponencia sobre la concordia en riesgo. Gabilondo advirtió sobre los desafíos actuales de las democracias y sentenció contundentemente que los derechos humanos constituyen la base ineludible de la justicia, la verdad y la paz.
Previamente al desarrollo del diálogo, se entregó el VI Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Óscar Arnulfo Romero. Esta vez se galardonó al proyecto de Guatemala "Ix Balam", de la ONG Perbiperse, que ofrece una alternativa resiliente frente a la violencia y exclusión social.
El galardón, que desde el año 2015 pone en valor las experiencias educativas más innovadoras de la región , distinguió igualmente a otras iniciativas destacadas. Entre ellas sobresalieron los proyectos presentados por la Fundación As de Argentina junto a la Asociación Hospitalidad y Solidaridad originaria de México.
Fundada en 1949, la OEI cuenta con 23 Estados miembros y centraliza su labor en Madrid. Galardonada con el Premio Princesa de Asturias en 2024, la organización lidera seiscientos proyectos anuales que han reducido el analfabetismo, alcanzando seis millones de beneficiarios directos en la última época.
