Cuanto más se conoce sobre ciencia, más se valoran sus resultados. Parece de perogrullo, pero hay que sostenerlo con datos. Un 66,9% de los españoles apoya financiar la ciencia básica aunque no dé un retorno inmediato y un 79,4% que los resultados de la misma sean públicos si la financiación también lo es.
Un 20,3% ha firmado o apoyado en cualquier formato peticiones vinculadas a cuestiones científicas o tecnológicas como la protección del medio ambiente o la biotecnología. Un 10,3% ha participado en debates públicos.
Son algunos de los resultados de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología de 2024, el último año del que hay datos disponibles dado que la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) realiza este estudio bianualmente desde 2002.
En el mismo, entre otras cosas, se certifica que el interés y el conocimiento de la ciencia sigue creciendo pese al bache registrado en 2020, el año de la pandemia.
A mayor nivel educativo y cultural, mayor interés y mayor defensa de la susodicha financiación. Las mujeres de entre 25 y 34 destacan por su participación en campañas concretas, los hombres de la misma franja se implican más en debates o reuniones públicas.
Iñigo Bretos, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) y divulgador, se ha encontrado habitualmente con que algunos de sus colegas lo miraban mal, o con condescendencia: "Se entiende que la divulgación científica es es una tarea menor o que no forma parte de las tareas del personal investigador".
Lo cierto es que desde 2022 la Ley de Ciencia consagra el fomento de la cultura científica como uno de sus objetivos. Aunque para Bretos, que lleva 16 años dedicado a la divulgación, cree que solo ha puesto en relieve algo que ya existía.
Como investigador del CSIC cree que "va en el sueldo, como una responsabilidad social" acerca su trabajo a la ciudadanía, ya que "somos personal funcionario, nuestros proyectos se financian la mayor parte con fondos públicos, y la sociedad tiene derecho a saber qué estamos haciendo".
Iñigo Bretos, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC).
Por otra parte, cree que el fomento de ese conocimiento "aumenta la calidad democrática de la sociedad. Que pueda recibir un consejo científico para tomar una determinada decisión hace que esté mejor tomada y menos manipulada. Igual que firmas el consentimiento informado cuando te van a operar, algo parecido es saber la diferencia entre si aplicamos una tecnología u otra a nivel social", explica.
En su experiencia, la divulgación ha cambiado mucho en la última década. "Cuando empecé teníamos como objetivo al público general pero sobre todo al infantil. Luego empezamos a centrarnos en promover el papel de la mujer en la ciencia, que nuestro personal investigador femenino también tuviese protagonismo…".
Desde hace un lustro "hemos ampliado a toda la sociedad: centros penitenciarios, tercera edad, hospitales…".
Más allá de las encuestas —aunque celebra que "siempre salimos arriba, junto a sanitarios y docentes, como los mejores valorados"—, se muestra optimista sobre el aprecio del público general a la ciencia. "Me preocupan ciertas narrativas negacionistas por la energía que gastan", aclara. "Para desmentir una frase, necesitas un párrafo; para desmentir un tuit, varias páginas, y así, va escalando".
Compromiso con la investigación
Las personas que confían más en la ciencia tienen la percepción de recibir información científica más detallada y comprensible, alrededor del 50%. El 47,3% considera que la que se recibe, aún así, es insuficiente, de lo que los expertos del FECYT deducen que hay demanda de divulgación.
En España, en general hay una fuerte demanda hacia todos los actores para que haya una mayor inversión en ciencia y tecnología. El 81,8% de las personas encuestadas por el FECYT exige más inversión por parte del Gobierno de España. El 77,6% reclama mayor implicación del Gobierno autonómico y la misma proporción de las Empresas privadas (77,6%), habiendo aumentado en ambos casos con respecto a 2022.
Mpathy es un proyecto de la antropóloga y divulgadora Candela Antón, que pese a su millón de seguidores en Instagram como @candeliousfang, buscaba la forma de mantener su trabajo ya que la red no paga por visualizaciones ni seguidores, si acaso se gana dinero con publicidad que no es tan sencillo conseguir cuando uno tiene su especialidad.
"Tenía la necesidad de generar un medio para mantener mi trabajo y además crear contenido más largo, que ayudase a conectar a la gente con la ciencia y además hacerla sentir partícipe de esas investigaciones", explica a ENCLAVE.
La idea cristalizó en una plataforma en la que se siguen tres proyectos al año, de los que la propia Antón crea contenido divulgativo específico, y parte de la suscripción de los seguidores va directamente a que se financien.
Este 2026 es la segunda edición en un proyecto que busca también "humanizar la ciencia, porque normalmente divulgamos muy desde los resultados, no desde el proceso, que es igual de fascinante".
Iñigo Bretos durante una conferencia.
Las líneas generales para elegir los proyectos que divulga es al menos uno que toque el campo de investigación de la propia Antón, la evolución humana; otro deslocalizado fuera de Europa —esta edición el proyecto argentino Global Ecosystem Dynamics sobre economía y sistemas complejos— y otro que esté de actualidad y pertenezca a algún campo especialmente innovador —este año Neuromaternal, que estudia los cambios en el cerebro de las madres, "poco explorado, para sorpresa de nadie"—.
Antón advierte que "nuestra capacidad real de aporte es limitada. En el fondo somos un agente privado muy pequeño, bastante humilde. La idea de la financiación en parte es hacer a la gente sentir que participa y también poner en valor la propia ciencia".
Por otro lado "las grandes instituciones de divulgación científica son en lengua inglesa y del mundo anglosajón, y divulgar en español y de diferentes países de habla hispana también era importante".
La ciencia ocurre
Pampa García Molina, periodista y coordinadora de Science Media Center España, apunta que informar sobre la ciencia es "un deber" más de ponerle o no una intención.
"Hay que informar sobre la ciencia porque la ciencia sucede. Está ocurriendo, forma parte de la actualidad. Es la respuesta a problemas, también trae consigo otros problemas y es un fenómeno cultural humano. Independientemente de si por ello conseguimos que a la ciudadanía le parezca más interesante", asegura a ENCLAVE.
La segunda derivada es "cómo contamos las cosas. Y sí que creo que hacer una buena información científica, o buena divulgación, ayuda a que la gente comprenda mejor cómo funciona el mundo de la ciencia y se interese más por su financiación. No necesariamente que se interese más por la ciencia misma. A lo mejor no te interesa mucho la ciencia. Y eso me parece perfectamente legítimo".
La periodista cree que en España ya podemos ver "un periodismo científico maduro, que informa sobre ciencia pero también sobre las cuestiones controvertidas que pueden suceder dentro del mundo científico". Algo que se corresponde con la curva de interés que muestran las encuestas de percepción social.
"Ese interés es mayor aún si tenemos en cuenta también no solamente la ciencia, sino el que se expresa en el medio ambiente y la salud, que se hacen como preguntas separadas", apunta.
En el caso de la proliferación de divulgadores vía redes sociales "es muy diverso, como la calidad de los contenidos. Es buena noticia que se haga mainstream, que esté de moda, pero eso tiene el contrapunto de que hay más probabilidad de que exista ‘mal producto’ mezclado con el ‘buen producto’".
Finalmente, Candela Antón considera que el éxito de su trabajo en redes se debe a que "las personas estamos interesadas en entender más sobre el mundo en el que vivimos, sobre cómo nos relacionamos entre nosotros, en lo que me toca a mí que hago ciencias sociales".
Ve como "motivo de optimismo" que haya tantos divulgadores en redes "que nos vaya tan bien en el sentido de la atención, de que muchas personas nos sigan. Muchas personas que se dedican a divulgar ciencia están viendo un crecimiento exponencial y eso para mí es motivo de buen rollo".
