Hace mucho que los satélites se utilizan más allá de garantizar la comunicación en la Tierra o como herramientas de investigación. Una de las últimas aplicaciones es la de iluminar zonas de nuestro planeta por la noche reflejando la luz del Sol.
Al menos, es lo que promete la empresa Reflect Orbital con su modelo Eärendil-1 recientemente aprobado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EEUU. La compañía defiende que puede servir para producir energía en paneles solares reflejando la luz del Sol hacia ellos aunque sea de noche.
También que puede ofrecer iluminación ante rescates o catástrofes donde los servicios de emergencia necesiten retrasar la puesta de sol unas horas más. Sin embargo, han surgido voces críticas al respecto preocupadas por el impacto que puede tener eliminar o acortar la noche.
Salud humana
Esa falta de contraste entre el día y la noche dificulta la puesta en hora del reloj biológico, de los ritmos circadianos, como advierte Ángeles Rol, investigadora del Grupo de Cronolab, el Grupo de Cronobiología de la Universidad de Murcia.
La también científica del Centro de Investigación Biomédica en Red Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) señala que el sistema circadiano es el encargado de organizar todos los procesos del organismo, desde la secreción de hormonas hasta la presión arterial.
Entre ellos, favorece la liberación de melatonina y la organización temporal del sueño, la temperatura corporal, el metabolismo y numerosas funciones inmunitarias, agrega María José Martínez, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño (SES)
Sin un ciclo de día y noche claro, las personas que vivan en estas zonas iluminadas podrían ver "descolocado" su organismo, advierte Rol.
Asimismo, la experta de la SES, destaca que dependerá de cómo se utilice este satélite. Una iluminación "breve y excepcional" no supondría lo mismo que tener repetidamente una luz intensa durante su noche biológica, expone.
En el segundo caso, esa señal del organismo puede debilitarse y producir retrasos del reloj biológico, supresión o modificación de la melatonina y un sueño más corto o fragmentado.
Lo que se sabe hasta ahora de cronobiología, relaciona la exposición nocturna a luz y la cronodisrupción mantenida con alteraciones metabólicas, mayor riesgo de obesidad y diabetes, problemas cardiovasculares y peor salud mental, destaca la portavoz de la SES
Martínez señala, además, que se trata de un proyecto experimental, por lo que todavía no hay evidencia científica que se pueda estudiar.
Gran parte del conocimiento actual procede del trabajo nocturno, de la iluminación urbana o de estudios experimentales, no de satélites reflectantes, subraya.
Por otro lado, Rol, del CIBERFES, destaca que los efectos no se producen por una exposición, sino por algo continuo. "Es como un mal hábito. No te pasa nada por un día, sino por efectos acumulados".
Martínez cuenta que el riesgo de exposición no depende únicamente de que haya o no luz y de su intensidad. También hay que tener en cuenta el espectro (más cálida o más fría), la intensidad medida a la altura del ojo, la duración de la iluminación y la sensibilidad individual.
Por ejemplo, cuanto más azulada sea, más perjudicial porque inhibirá la fabricación de melatonina a un nivel mayor que una luz más roja o cálida, añade Rol.
Asimismo, es importante el momento. La luz en la primera parte de la noche suele retrasar el reloj biológico, mientras que cerca del final de la noche puede adelantarlo, apunta la portavoz de la SES. Además, una misma iluminación puede tener poco impacto durante segundos y un efecto apreciable si se mantiene durante horas.
Impacto en la biodiversidad
Más allá de la salud humana, la fauna y la flora sufren las consecuencias directas de una noche interrumpida en sus propios relojes internos. Como recuerda Airam Rodríguez, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la mayoría de los seres vivos han evolucionado durante millones de años bajo un régimen predecible de luz y oscuridad.
Este patrón ha permitido que sincronicen las variaciones de la duración del día y la noche para llevar a cabo sus tareas vitales, como la reproducción, las migraciones, la fotosíntesis o los periodos de actividad.
Diseño de la constelación de satélites Eärendil-1
Si se alteran esos ritmos, se acabará por provocar "una cronodisrupción en la naturaleza". Es decir, llevará a las especies a realizar sus funciones biológicas cuando no toca.
Una de las afirmaciones de Reflect Orbital es que su satélite proyectará una luz de baja intensidad. Sin embargo, Alejandro Sánchez de Miguel, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), advierte de que ese concepto de "poco"puede ser excesivo para la naturaleza.
Hay que tener en cuenta que los animales están adaptados a una oscuridad mucho mayor que el ser humano, ejemplifica. Una característica que les ayuda a moverse por la noche, cazar entre las sombras de los bosques o huir de un depredador.
La compañía ha expresado que puede generar una intensidad de luz que va desde la luminosidad del mediodía, hasta el brillo propio de una luna llena brillante, como recogía un artículo reciente de EL ESPAÑOL.
En ese sentido, Sánchez de Miguel recuerda que la luz de la luna llena "ya es suficiente como para cambiar la ecología de todas las especies en la zona", incluidos los humanos. Por ejemplo, en esta fase, muchas especies nocturnas no salen porque son más fácilmente visibles y se pondrían en peligro.
Si la herramienta de Reflect Orbital se usara de manera asidua, acabaría distorsionando el balance entre presas y depredadores. Algo que afectaría a todos los ecosistemas, apunta el experto del IAA-CSIC.
Asimismo, muchas especies migratorias como aves, tortugas o focas, entre otras, se orientan por las estrellas, la luna y el sol. Tener otro cuerpo así de brillante, puede desorientarles en gran medida e interferir en su viaje.
Lo mismo ocurre con los corales, continúa Sánchez de Miguel. Son seres vivos enormemente influidos por el ciclo lunar y la exposición mantenida a esta iluminación nocturna puede, incluso, interferir en su reproducción. Este riesgo no es solo para ellos, sino para más seres vivos.
Las especies más vulnerables a sus efectos si se prolongan en el tiempo son las nocturnas, como polillas e insectos en general, indica el experto del IAA-CSIC.
En cambio, para las especies diurnas el tiempo de actividad se alargará, un desequilibrio que puede provocar graves desajustes en los ecosistemas si se prolonga en el tiempo, añade .
Sánchez de Miguel resalta también que muchos de los Individuos del primer grupo, además, "son la base alimenticia de todos los animales superiores". Por lo tanto, si ellos se ven mermados, sus depredadores también.
También hay plantas que pueden sufrir efectos negativos de la iluminación de la noche. El experto del IAA-CSIC expone que algunas están adaptadas a florecer cuando hay luna llena. Se sabe que, sobre todo algunos tipos de cactus en América, se ven muy afectadas por la contaminación lumínica.
El problema, aparte de las posibles consecuencias mencionadas, es que nunca habíamos tenido una fuente de contaminación lumínica tan global, advierte. Por lo tanto, hasta que no comiencen a usarlo no se podrá saber con certeza cuales son sus efectos y la magnitud de estos.
Obstáculo para la astrofísica
Otro aspecto a tener en cuenta es cómo puede afectar el uso de este dispositivo en la astrofísica y la astronomía.
Si el satélite o su haz de luz atraviesan el campo observado por un telescopio, pueden producir saturación del detector, pérdida de contraste y, en determinados instrumentos muy sensibles, efectos que persistan durante algunas exposiciones posteriores. Así lo explica José María Madiedo, investigador del IAA-CSIC.
Eso sí, el experto matiza que no es lo mismo la presencia de esta única herramienta experimental que si se creara "una futura constelación". Una sola puede ocasionar interferencias puntuales y se podrían establecer protocolos para esquivarla.
El verdadero cambio, insiste Madiedo, "se produciría si la tecnología desembocara en cientos o miles de satélites de este tipo".
El investigador contradice una de las grandes afirmaciones de Reflect Orbital, que sostiene que puede acotarse con gran precisión la zona a iluminar para que no se vean perjudicados otros territorios.
La luz dirigida por el satélite hacia el suelo se dispersará parcialmente en la atmósfera y parte de ella volverá a dispersarse en esta capa de la Tierra tras reflejarse en la superficie. Un fenómeno que provocará el aumento del brillo del cielo en una región bastante mayor que la zona iluminada.
Como consecuencia, la zona de influencia de la luz enviada por el satélite será mucho más extensa, y es plausible que el efecto pueda detectarse a decenas de kilómetros, desgrana Madiedo.
También cuenta que este destello compromete la búsqueda de asteroides potencialmente peligrosos, impidiendo detectar objetos débiles cerca o detrás del haz de luz y reduciendo drásticamente la eficacia de detección.
Al investigador le preocupa que la decisión de la FCC lleve a la normalización de que una empresa pueda modificar deliberadamente las condiciones naturales de la noche "sin una evaluación ambiental y científica internacional previa".
Una vez demostrada la tecnología y realizados grandes despliegues comerciales, corregir sus efectos sería mucho más difícil, apunta.
Martínez, de la SES, insiste en que la oscuridad nocturna es un recurso biológico y ambiental. Por eso, antes de introducir deliberadamente luz solar en la noche habría que demostrar su necesidad, medir la exposición real y realizar una evaluación independiente de sus efectos sobre la salud, los ecosistemas y el cielo nocturno.
La pregunta no debería ser únicamente si somos capaces de iluminar la noche desde el espacio, sino si necesitamos hacerlo, durante cuánto tiempo y bajo qué límites, sentencia.
