La exclusión social rara vez aparece de un día para otro. Antes suelen llegar las primeras señales, como la ansiedad, el absentismo, la baja autoestima y los conflictos que, si nadie los detecta a tiempo, pueden terminar condicionando el futuro de un niño o un adolescente.
Con esa idea como punto de partida, Igaxes impulsa en Pontevedra el proyecto 'Escola de Vida', una iniciativa que apuesta por la prevención y el acompañamiento temprano para que ninguna situación de vulnerabilidad se convierta en una barrera para el desarrollo personal y educativo.
Con el apoyo de la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña, el programa trabaja con más de un millar de alumnos de centros educativos de Pontevedra a través de talleres de prevención de todo tipo de violencias, tutorías individualizadas, mediación, apoyo psicológico, intervención familiar y formación al profesorado.
Sin embargo, el objetivo no es únicamente resolver conflictos cuando ya han aparecido. Se centran en fortalecer las capacidades de niños, adolescentes y familias antes de que las dificultades se agraven.
'Escola de Vida' nace como consecuencia de las situaciones de exclusión social, fracaso escolar o malestar emocional que pueden evitarse si se interviene a tiempo.
Desde la entidad observan un aumento de casos relacionado con la ansiedad, los problemas de autoestima, el aislamiento, el absentismo o las dificultades de convivencia, realidades que, subrayan, no pueden entenderse únicamente desde la experiencia individual.
"Estas situaciones están atravesadas también por factores familiares, sociales, emocionales y económicos", explican desde Igaxes.
Además, detectan casos de trauma y problemas de salud mental que requieren atención psicológica especializada, por lo que el proyecto cuenta con equipos multidisciplinares capaces de abordar cada situación de forma personalizada.
Método de trabajo
La escuela se convierte así en un escenario privilegiado para detectar las primeras señales de alerta, como los cambios de comportamiento, la desmotivación, los conflictos entre compañeros o la dificultad para relacionarse.
Sin embargo, la intervención no termina ahí. Igaxes trabaja de forma coordinada con departamentos de orientación, los equipos directivos, los servicios municipales y las familias para construir una red de apoyo que acompañe a cada menor.
Una de las formaciones impartida por Igaxes.
Uno de los ejes del programa es la prevención de las violencias. Desde la entidad recuerdan que estas no comienzan necesariamente con una agresión física, sino que suelen manifestarse antes a través de conductas como la humillación, el aislamiento, el control, el acoso o las relaciones marcadas por la desigualdad y la falta de empatía.
"El objetivo no es etiquetar a nadie, sino ofrecer herramientas para construir relaciones más saludables y entornos más seguros", señalan. Pues, como indican, intervenir desde edades tempranas permite detectar estas dinámicas antes de que desemboquen en situaciones de violencia, exclusión o abandono escolar.
Para lograrlo, 'Escola de Vida' combina actuaciones grupales con intervenciones individualizadas.
Además de talleres preventivos, el programa ofrece tutorías personalizadas, mediación, acompañamiento emocional, terapia psicológica, refuerzo educativo y trabajo específico con las familias, adaptando cada intervención a las necesidades concretas de cada menor.
La entidad defiende que el bienestar emocional y el rendimiento académico están estrechamente relacionados. "Es difícil aprender cuando existen inseguridad, ansiedad, conflictos o falta de apoyo emocional", explican.
Por ello, gran parte del trabajo se centra en desarrollar competencias como la autoestima, la gestión emocional, la empatía, la resolución de conflictos, la comunicación o el autocontrol, habilidades que favorecen a la convivencia escolar y, además, mejoran las oportunidades de inclusión social a largo plazo.
Apoyo total
Las familias constituyen otro de los pilares del proyecto. Muchas afrontan dificultades económicas, desgaste emocional, problemas de conciliación o falta de redes de apoyo que terminan repercutiendo en la crianza y en las relaciones familiares. Frente a ello, Igaxes apuesta por un modelo de acompañamiento alejado del juicio.
"Las familias no necesitan ser señaladas, sino contar con espacios donde compartir dificultades y fortalecer capacidades", defienden.
En ese sentido, los grupos de gestión emocional, las competencias familiares y la terapia sistémica ayudan a mejorar la comunicación, reducir conflictos y reforzar los vínculos protectores dentro del hogar.
El apoyo de Fundación Mutua Madrileña ha permitido consolidar y ampliar todas esas líneas de intervención. Gracias a esta colaboración, la entidad ha reforzado los espacios de prevención, terapia psicológica, acompañamiento emocional e intervención socioeducativa, alcanzando ya a cerca de 800 personas entre menores y familias.
Desde Igaxes insisten en que la prevención requiere tiempo, continuidad y coordinación entre administraciones, centros educativos y entidades sociales. Pues, aunque los resultados, explican, no son siempre inmediatos, sí son determinantes para evitar que las situaciones de vulnerabilidad se cronifiquen.
