Alrededor del 80% del microplástico que se encuentran en los océanos procede de la industria textil. Y el 35%, del lavado de textiles sintéticos.
Estos pequeños fragmentos, derivados de materiales sintéticos que no se degradan con facilidad, son invisibles a simple vista. Sin embargo, están presentes en el aire, el agua, los alimentos… e incluso la sangre.
Los microplásticos se han convertido, sin duda, en una de las mayores amenazas silenciosas para el planeta. Pues se estima que cada año entre 10 y 40 millones de toneladas de estas partículas se liberan al medio ambiente, cifra que podría duplicarse para 2040 si no se actúa con urgencia.
Su impacto, además, no es sólo ambiental: diversos estudios calculan que cada persona ingiere unos cinco gramos de microplásticos a la semana, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito, lo que provoca efectos también en la salud humana.
En este contexto, cualquier esfuerzo para reducir la contaminación por estos materiales es notable. Y uno de los principales cambios puede venir de algo tan cotidiano como poner una lavadora.
María Asunción San Cirilo, responsable de Medioambiente de BSH Electrodomésticos en España, asegura que "combatir la contaminación por microplásticos requiere no sólo un compromiso firme por parte de los fabricantes mediante innovación y tecnología, sino también de los consumidores para adoptar hábitos más responsables".
San Cirilio recuerda que cada europeo libera al mar unos 25 gramos de microplásticos al año procedentes del lavado de ropa sintética. Una cifra, asegura, que "evidencia la urgencia de actuar". De ahí que proponga una serie de pequeños cambios en nuestro día a día para que las coladas sean más respetuosas con los océanos.
Fibras naturales
San Cirilio recomienda comprar ropa de fibras naturales como algodón o lana, que generan muchas menos microfibras que los tejidos sintéticos, como el poliéster, nailon o poliamida.
Un sólo lavado de poliéster puede liberar hasta 1,5 millones de partículas al agua, por lo que "optar por fibras naturales reduce significativamente la contaminación desde el armario", indica.
Imagen de archivo de una lavadora.
Además, la experta aconseja "evitar tejidos rugosos o de alta abrasión", pues los suaves son menos susceptibles a desprender microfibras.
"Cuanto más áspero es el tejido, mayor es la abrasión", dice. Y pone un ejemplo: "Las chaquetas de forro polar y los jerséis gruesos liberan más microplásticos que las camisetas o prendas de tejido liso". Así que elegir ropa menos propensa a la fricción ayuda a reducir la liberación de fibras en cada lavado.
Lavar menos pero mejor
Antes de lavar, es importante valorar si la prenda realmente lo necesita o si basta con airearla. La ropa sintética, por ejemplo, como el poliéster, retiene olores más fácilmente que el algodón y, por tanto, requiere lavados más frecuentes.
Evitar lavar prendas innecesariamente no sólo reduce la liberación de microfibras, sino que además alargará la vida útil de la ropa.
Cerrar cremalleras
Antes de hacer la lavadora es crucial cerrar las cremalleras y abotonar las prendas como camisas o jerséis. Esto disminuye la fricción entre ellas y evita que se desprendan más fibras.
A baja temperatura
Siempre que sea posible, se recomienda lavar las prendas a temperaturas bajas para disminuir el desprendimiento de microplásticos. Además, supone un ahorro energético que reduce la huella de carbono y la factura eléctrica.
Si la lavadora lo incorpora, también es interesante usar programas especiales de cuidado de fibras o antimicroplásticos. Y es que estos reducen la fricción entre las prendas y limitan la liberación de partículas.
Estos ciclos suaves son ideales para ropa sintética o deportiva, aunque también pueden aplicarse a otro tipo de prendas.
No sobrecargar el tambor
Sobrecargar en exceso la lavadora aumenta la fricción entre las prendas, lo que desprende aún más microplásticos. La recomendación es seguir siempre las indicaciones del fabricante y dejar espacio suficiente para que la ropa se mueva libremente durante el lavado.
Ojo al detergente
Aunque no existe evidencia de que los detergentes influyan en la liberación de estas partículas, se recomienda evitar las monodosis, ya que contendrían más plástico y no siempre se degradan completamente.
El detergente líquido, además, permite ajustar la dosis según las necesidades reales y necesita menos temperatura para su completa disolución, lo que favorece la utilización de ciclos cortos.
Cuestión de filtros
La acumulación de residuos en el filtro interno de la lavadora puede afectar la eficiencia del lavado y aumentar la liberación de microfibras. Revisarlo y limpiarlo regularmente ayuda a un lavado más sostenible.
Además, existen filtros adicionales que se instalan fuera de la lavadora y ayudan a reducir la liberación de microfibras al medioambiente. En algunos casos, estos pueden retener hasta el 97% de las partículas liberadas durante el lavado.
