Raquel Nogueira
Publicada

En el Pirineo catalán se registran de media entre 250 y 300 aludes por temporada. El número total para España, incluso para Europa, sin embargo, no cuenta con datos oficiales. Lo que sí parece es que este invierno las montañas de la península están sufriendo más corrimientos de nieve de los que estamos acostumbrados.

Según AEMET, la actividad de aludes este invierno en el Pirineo español está siendo elevada, con varios episodios de peligro 3 (notable) o 4 (fuerte). Las avalanchas medianas y grandes son posibles, especialmente en cotas altas. Y es que, los boletines de la agencia meteorológica patria afirman que los mantos están cargados por nevadas intensas y viento, con placas de nieve reciente inestable.

Este invierno, en el que el frío ha vuelto a la península, está recuperando imágenes que llevaban varios años sin producirse: corrimientos intensos derivados por la casi desaparición de la nieve seca. Algo en lo que el aumento de temperaturas tiene mucho que ver.

Eso sí, la evidencia científica y los datos oficiales no respaldan la idea de que en general haya hoy más riesgo de alud por el cambio climático, aunque sí muestran algo más preocupante: se reducen las avalanchas secas en cotas bajas, pero aumenta la nieve húmeda, los episodios extremos de lluvia sobre nieve y el riesgo de que se produzcan en alta montaña —donde tradicionalmente no afectaban a las personas—.

El problema, y motivo por el cual estamos viendo un incremento de accidentes relacionados, es sencillo: al desaparecer el manto nival en las zonas de baja montaña o quedar reducido, las actividades humanas van subiendo a cotas más altas. La paradoja, por tanto, está servida: no hay más riesgo de alud; más bien, los que se producen lo hacen en condiciones inusuales.

Cinco muertos en España

Según los datos de la red oficial de la UE European Avalanche Warning Services (EAWS), que recopila todas las víctimas mortales por aludes comunicadas por los servicios nacionales desde 1970, la temporada de invierno en curso suma 34 fallecidos hasta el 19 de enero —fecha de su última actualización—. De ellos, cinco se han registrado en España; en concreto, en el Pirineo aragonés.

Desde 2017 habría habido una media de 94 muertes anuales como consecuencia de avalanchas en toda Europa, con un pico de 147 en 2017-2018.

A nivel nacional, la temporada 2025‑2026 ya ha alcanzado la media histórica española en apenas unas semanas y podría acabar situándose entre las más trágicas de los últimos años si se producen más accidentes.

Qué dice la ciencia

Un estudio científico publicado a finales de 2024 en la revista Snow/Seasonal Snow asegura que, en una situación de calentamiento global creciente, habrá cada vez más avalanchas de nieve húmeda durante la temporada alta del turismo en Suiza, país en el que se centra la investigación.

Y si bien este tipo de aludes no se pueden prevenir replicándolos artificialmente y de manera controlada, se pueden evitar accidentes cerrando las zonas de riesgo.

Eso es lo que propone el estudio, que alerta a quienes practican deportes de invierno: deberán prestar cada vez más atención a los avisos de los servicios meteorológicos.

Lo bueno, dice el texto, es que como los aludes se producen cada vez en cotas más altas, es menos probable que el corrimiento de nieve llegue a los valles, donde normalmente se encuentran los asentamientos humanos.

Esta investigación se puede extrapolar con cierta facilidad a España, pues vemos que lo que está ocurriendo en Pirineo es, precisamente, la actividad que describe el estudio.

Así, AEMET también aconseja a quienes acudan a la montaña a informarse antes de las condiciones que se van a encontrar en el Boletín especial nivo-meteorológico, donde se refleja el riesgo de alud.