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Laura García Yebra aterrizó, casi por casualidad, en Tu historia de verdad importa, un programa de voluntariado que une generaciones y que busca algo que es sencillo y complejo a la vez: que la memoria de los mayores no se borre con el paso del tiempo.

Fue así como hace tres años conoció a Ángel, un hombre que vivía en la misma residencia de ancianos donde su abuela había fallecido durante la época de la pandemia de la covid-19. "De alguna manera estábamos destinados a conocernos", dice ella al otro lado del teléfono.

Comenzaba entonces su andadura en este proyecto de la asociación sin ánimo de lucro Lo que de verdad importa (LQDVI), que ha recibido una inyección de fondos de la mano de Tendam y su iniciativa Involucrados.

A García, este voluntariado le enganchó, pues, como dice, le ha ayudado a "sanar" la pérdida de sus abuelos. Y es que, matiza, para ella "fue un impacto muy fuerte entrar de nuevo por las puertas de aquella residencia" y conocer a Ángel.

Desde el "minuto uno", asegura García, Ángel y ella se aferraron el uno al otro: "Era como si nos conociéramos de toda la vida". Y, de hecho, seguirán siendo uña y carne hasta el fin de sus días.

Pero, como cuenta la voluntaria, esto no siempre pasa: "Los protagonistas (como se denomina a los ancianos que participan en el proyecto) son personas mayores y cuando entra un desconocido en su habitación, en su residencia o en su casa, tienen miedo de contar su vida".

Sin embargo, el match con Ángel fue inmediato. "Él perdió a su esposa poco después de la pandemia, y ya el primer día me lloró su pérdida", explica García, quien descubrió en ese momento que "el libro que escribiría la tendría a ella como hilo conductor, por el cariño que le mostraba".

Un libro de vida

Y es que esa es la labor de los voluntarios como Laura García Yebra, ser narradores de vidas ajenas, tejer los lienzos de personas mayores como Ángel para que sus historias no se pierdan. Para que estas, apunta ella, "no se queden encerradas entre cuatro paredes, que es lo que suele pasar".

Tu historia de verdad importa es, a fin de cuentas, un proyecto que hace un "homenaje a las personas mayores que viven en residencias, pero también en sus domicilios", cuenta Manuela Lacalle, social leader de LQDVI. Y lo hace a lo largo de un año de visitas y entrevistas semanales que culminan en un libro editado por la asociación.

En el texto final se "pone en valor toda la experiencia y sabiduría de las personas mayores, para que los más jóvenes nos nutramos de esa experiencia, de ese aprendizaje que ellos han tenido a lo largo de la vida", matiza Lacalle.

Y todo a la vez que se lucha contra la soledad no deseada, tanto en los centros de mayores como fuera de ellos."Pero verdaderamente en lo que queremos poner el foco es en la generación de vínculos intergeneracionales, que tienen un valor impresionante", admite Lacalle.

En las nueve ediciones que ha habido ya de este proyecto, se han editado más de 700 libros en Madrid, País Vasco y Galicia, con alguna edición puntual en Valencia. Cada año, esta iniciativa germina en 100 obras en los que las personas mayores ven sus vidas reflejadas y que pueden compartir con sus familiares y amigos.

Nuevas historias que contar

"El libro que escribí no lo hice para que gustara a nadie, sólo para que le gustara a Ángel", admite García, quien recuerda la llamada del hombre tras leerlo: "Llorando, me dio las gracias por lo que había hecho".

La experiencia supuso tanto para García que, desde entonces, no se ha desvinculado de Lo que de verdad importa: "Empecé como narradora, escribiendo la historia de Ángel, y ahora soy mentora, y ayudo a otras personas a narrar las vidas de sus protagonistas".

Ella es una de las encargadas de guiar a los nuevos voluntarios en este proceso "que a veces da miedo". Porque, como indica, "da vértigo" eso de meterse en la vida de desconocidos y conseguir que se abran.

Y es que, como recuerda García, las historias como la de Ángel son "muy sencillas", pero no dejan de ser "muy bonitas". Y, sin duda, merece la pena contarlas y no dejarlas caer en el olvido.