Julia Toledano
Publicada

La sexta edición de La Velada del Año volvió a confirmar el pasado sábado por qué se ha convertido en uno de los mayores fenómenos del entretenimiento en español.

El evento organizado por el creador de contenido Ibai Llanos, celebrado en el Estadio de La Cartuja de Sevilla, reunió a algunos de los influencers y streamers más conocidos del mundo hispanohablante en una cita que mezcló boxeo, música y espectáculo y que volvió a congregar a millones de espectadores.

Pero el éxito del evento también ha abierto el debate sobre los mensajes que transmite a niños y adolescentes.

Una de las expertas que ha alzado la voz es Eva M. Sonseca Tendero, licenciada en Psicopedagogía y psicóloga infanto-juvenil, quien ha publicado un artículo en el que analiza el impacto educativo de La Velada y lanza una advertencia: "Lo verdaderamente inquietante es el contenido que envuelve todo el espectáculo".

La especialista explica que decidió escribir esta reflexión tras analizar "el enorme impacto que este evento está teniendo sobre millones de niños y adolescentes" y con el objetivo de "abrir un debate serio sobre los referentes que estamos ofreciendo a las nuevas generaciones".

En su artículo, Sonseca deja claro que su preocupación no radica en el éxito de La Velada ni en el boxeo como deporte, sino en los valores que, a su juicio, rodean el espectáculo. "No me preocupa el éxito de un evento. Me preocupa aquello que transmite", afirma.

Boxeo desvirtuado

La psicopedagoga recuerda que el boxeo representa "disciplina, respeto, autocontrol, esfuerzo, sacrificio, resiliencia, humildad y superación personal", pero considera que convertirlo en un espectáculo mediático centrado en la audiencia y la repercusión social supone "desvirtuar completamente la esencia de este deporte".

No obstante, insiste en que esa ni siquiera es su principal preocupación. "Lo verdaderamente inquietante es el contenido que envuelve todo el espectáculo", sostiene.

En este sentido, critica la presencia de "canciones con letras de un contenido sexual cada vez más explícito", "coreografías basadas en el perreo y en movimientos claramente sexualizados" y "una puesta en escena donde la provocación parece convertirse en el principal recurso artístico".

En La Velada del Año VI actuaron conocidos artistas como Yandel, Juanes, Lucho RK y La Pantera, Bad Gyal y Anuel AA.

La especialista aclara que no cuestiona "la libertad de expresión ni la libertad creativa de ningún artista", pero aclara: "Lo que sí cuestiono profundamente es que estos mensajes sean consumidos de forma masiva por millones de menores y acaben convirtiéndose en referentes educativos y culturales".

"Los referentes importan"

Desde la Psicología Evolutiva, Sonseca recuerda que la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable, en la que los jóvenes construyen buena parte de su identidad observando e imitando modelos. "Los referentes importan. Y mucho", resume.

Por ello, advierte del riesgo de que el reconocimiento social acabe asociándose a la viralidad o a la polémica. "Muchos adolescentes pueden llegar a interiorizar que el conocimiento importa menos que la fama, que el esfuerzo vale menos que hacerse viral y que el reconocimiento depende más de llamar la atención que de aportar algo valioso a la sociedad", asegura.

La psicopedagoga explica que, en su trabajo diario con niños, adolescentes y familias, observa cada vez más dificultades para "mantener la atención, tolerar la frustración, desarrollar hábitos de estudio, gestionar las emociones o construir una autoestima sólida".

Por eso considera especialmente preocupante que, mientras familias y centros educativos intentan transmitir valores como "el respeto, el esfuerzo, la responsabilidad, la empatía y el pensamiento crítico", buena parte de la industria del entretenimiento proyecte modelos muy distintos.

"¿Qué están enseñando?"

Para Sonseca, el debate no debería centrarse únicamente en si La Velada entretiene. "La pregunta realmente importante es: ¿Qué están enseñando?"

Y responde con una reflexión que resume el sentido de todo su artículo. "Porque toda forma de entretenimiento educa. Todo referente transmite valores. Todo aquello que una sociedad convierte en admiración acaba siendo imitado por quienes todavía están construyendo su identidad".

La autora también aborda la cuestión desde una perspectiva personal, como madre de una adolescente. "Me avergüenza que una parte importante del ocio dirigido a millones de jóvenes esté presidido por letras que considero vulgares, por una hipersexualización constante, por el perreo como elemento central de muchas actuaciones y por una cultura donde la apariencia parece pesar más que la preparación", afirma.

En este sentido, explica que en su hogar ha tomado una decisión clara. "En mi casa este tipo de espectáculos queda completamente vetado. No porque crea en la censura, sino porque creo profundamente en la responsabilidad educativa que tenemos las familias".

"Mi obligación no es que mi hija consuma todo aquello que se convierte en tendencia. Mi obligación es enseñarle a desarrollar criterio propio, pensamiento crítico y capacidad para distinguir entre aquello que simplemente genera audiencia y aquello que verdaderamente aporta valor a su crecimiento como persona", sostiene.

El artículo concluye con una última reflexión dirigida al conjunto de la sociedad: "Quizá el verdadero problema no sea que existan espectáculos como este. El verdadero problema sería aceptar sin reflexión que estos sean los referentes culturales predominantes para toda una generación. Nuestros hijos merecen mucho más. Y como sociedad, también".