La Audiencia Provincial de Ciudad Real celebra desde este lunes el juicio con tribunal popular contra Antonio C.V., de 52 años, acusado de asesinar a dos empresarios de Manzanares y ocultar sus cadáveres.
En ambos crímenes, perpetrados en 2019 y 2022, el acusado se habría apoderado de importantes cantidades de dinero de las víctimas y habría contado con la colaboración de otra persona de 77 años, G.R.E.
La Fiscalía solicita para el primero 46 años de prisión, 23 por cada asesinato, mientras que para el segundo reclama un total de 19 años, nueve años y seis meses por cada crimen, al apreciar en su caso la atenuante de confesión.
Según el escrito de la acusación, el primero de los crímenes ocurrió el 19 de julio de 2019. Antonio mantenía una relación de amistad con un empresario de Manzanares, que ya le había prestado en dos ocasiones 10.000 y 14.380 euros, cantidades que no le había devuelto.
Unos días antes de su muerte, el acusado había intermediado en la venta de un Mercedes del empresario, por lo que ambos se citaron en una nave para que Antonio le diera los 14.000 euros de la venta. Sin embargo, este acabó presuntamente con su vida de forma violenta y se quedó con el dinero.
Después del crimen, el acusado habría llamado al otro procesado para descuartizar el cadáver y trasladar los restos a dos lugares. Mientras el torso fue llevado a una finca para quemarlo en una chimenea, la cabeza y las extremidades fueron arrojadas a un pozo de 80 metros de profundidad ubicado en otra propiedad.
El segundo acusado habría llevado también el teléfono móvil de la víctima hasta las inmediaciones de Santa Cruz de Mudela, donde lo arrojó a un arroyo dentro de una bolsa de plástico.
Los restos del empresario permanecieron ocultos durante casi cuatro años y no fueron encontrados hasta junio de 2023.
Segundo crimen
El segundo crimen ocurrió el 22 de julio de 2022 y presenta varias similitudes con el primero. La víctima fue Juan Miguel Isla, otro empresario de Manzanares con el que también mantenía una relación de amistad.
El acusado había intervenido en la venta de una finca, cerrada por 1,35 millones de euros. Acompañó al empresario hasta La Solana para recibir 50.000 euros en efectivo como parte del pago, pero al volver acabó de forma violenta con su vida y se apoderó del dinero.
Tras la muerte, el principal recurrió de nuevo al otro procesado. Ambos trasladaron el coche de la víctima hasta un polígono industrial de Albacete, donde lo abandonaron y volvieron hasta Valdepeñas en transporte público.
Al día siguiente los dos se desplazaron hasta una finca de Valdepeñas y arrojaron el cadáver a otro pozo, donde permaneció hasta que la Guardia Civil lo encontró durante un registro el 14 de marzo de 2023.
Los dos acusados ingresaron en prisión provisional en marzo de 2023, después de que la Guardia Civil localizara en un pozo de una finca de Valdepeñas el cadáver del empresario desaparecido en 2022. Dos meses después, el segundo acusado declaró voluntariamente ante la Fiscalía de Ciudad Real y aportó información sobre el otro empresario desaparecido.
Versiones enfrentadas en el juicio
La sesión judicial del lunes arrancó con dos versiones completamente enfrentadas. La defensa de Antonio ha centrado su estrategia en cuestionar las pruebas que existen contra el principal acusado.
Su abogado ha asegurado que entre los más de 3.000 documentos que componen el procedimiento no existe una prueba que demuestre de forma concluyente que su defendido acabara con la vida de los empresarios.
Además, ha asegurado que el equipo cinológico de la Guardia Civil no encontró elementos que acreditaran que el primer empresario fue descuartizado en la nave señalada por la acusación y ha apuntado que también se descartó que Isla muriera por un disparo.
Por su parte, la defensa de G.R.E. ha centrado su intervención en separar su participación en la ocultación de los cadáveres de las propias muertes.
"Una cosa es matar a una persona y otra muy distinta es intervenir con posterioridad para ocultar un cuerpo sin vida", ha señalado su abogado, pidiendo que sea juzgado por lo que hizo posteriormente y no como cómplice de las muertes.
Además, ha sostenido que "colaboró por miedo", ya que Antonio "lo amenazó para que ayudase".
Móvil económico
La segunda sesión se ha celebrado este miércoles y se ha centrado en la muerte del segundo empresario, Juan Miguel Isla.
El principal instructor de aquella investigación, entonces capitán de la Sección de Homicidios de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ha reconstruido ante el jurado las pistas que llevaron a los agentes a centrar sus sospechas en Antonio.
Según ha detallado, la investigación detectó que a las 9.15 horas del día del segundo crimen se produjo una conversación entre los dos acusados. Y un minuto después el teléfono de Antonio quedó apagado durante horas.
Además, en la venta de la finca hubo cuatro entregas. Fue en la última, el 22 de julio de 2022, de 50.000 euros, cuando el empresario desapareció.
Otra de las pistas llegó por las cámaras de seguridad de Manzanares. Los investigadores comprobaron que el vehículo de Isla salió de la localidad en dirección a La Solana y que quien lo conducía no era la víctima. El capitán ha asegurado que identificaron al volante a G.R.E.
El vehículo permaneció desaparecido durante meses y no fue localizado hasta el 25 de enero de 2023 en Albacete. Tras hacerse público el hallazgo, las intervenciones telefónicas permitieron detectar "nerviosismo" entre los investigados.
La UCO había puesto también el foco en una pequeña finca de Valdepeñas relacionada con una operación realizada pocos días antes de la desaparición. Cuando desde la inmobiliaria comunicaron a G.R.E. que la Guardia Civil había preguntado por aquella propiedad, este contactó de manera urgente con Antonio.
El momento decisivo llegó el 3 de marzo de 2023. Según el capitán, ambos quedaron en un bar de Membrilla, dejaron sus teléfonos en el coche de G.R.E. y continuaron el trayecto en el BMW de Antonio para desplazarse hasta un punto de la autovía desde donde podía observar la finca de Valdepeñas.
Once días después, el 14 de marzo, la Guardia Civil registró la propiedad y localizó en el fondo del pozo los restos de Isla.
El capitán ha afirmado que la UCO considera que "el móvil de la muerte fue económico". Y a preguntas de la defensa de Antonio, ha dejado clara cuál fue la conclusión policial de la investigación, aunque ha remarcado que corresponde a los tribunales determinar la responsabilidad penal de los acusados.
"Policialmente, Antonio mató a Isla, aunque judicialmente lo tiene que decir la Justicia", ha afirmado.
Dos acusados más
En el transcurso del juicio se sentarán también en el banquillo otros dos procesados relacionados con la supuesta ocultación de los hechos.
Sin embargo, el Ministerio Fiscal no formula acusación contra ellos y son las acusaciones particulares las que mantienen cargos.
Los cuatro acusados declararán en último lugar, después de la práctica de las pruebas testificales y periciales
