La Guardia Civil de Toledo se ha teñido de luto esta semana por la muerte de Marta Gelado, una agente de 24 años destinada en el puesto de Mora que el miércoles fallecía a causa de una leucemia.
Este luctuoso desenlace se ha producido después de que a la joven le diagnosticaran la enfermedad hace apenas un mes. Desde aquel momento, permanecía ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de un hospital madrileño, según ha informado el Diario Sur.
Las circunstancias de este fallecimiento hacen más duro, si cabe, este golpe entre familia, compañeros y todos los que conocían a la agente, quien después de haber accedido al cuerpo y haber realizado las prácticas en Nerja (Málaga), había tomado posesión de su cargo en julio de 2025, momento en el que fue destinada al municipio toledano.
Y es que Marta se ha criado en una familia profundamente ligada al Instituto Armado. Su padre, que actualmente ostenta el cargo de capitán en Manzanares (Ciudad Real) también estuvo destinado en el municipio malagueño a finales de la década de los 90. Allí conocería a la que iba a ser su esposa y madre de sus dos hijas, Marta y Laura, también Guardia Civil en prácticas precisamente en Nerja.
Los restos mortales de la joven agente llegaban este jueves hasta el tanatorio del cementerio nerjeño para ser velados por sus seres queridos y conocidos. Allí, en la tierra de su familia materna, está previsto que reciba sepultura este viernes.
Fatal desenlace
La rapidez con la que se han desencadenado los hechos, multiplica si cabe la conmoción que la muerte de Marta ha causado entre los que la conocían.
En las últimas horas, las redes sociales se han inundado de palabras de cariño y consuelo para sus allegados.
La hermandad de los Desamparados y Cautivo de Nerja, de la que Marta era integrante, ha expresado su "más profundo y sincero pésame" a la familia y seres queridos en un sentido comunicado.
"Marta era pura alegría. Su sonrisa estaba presente en todos y cada uno de los actos de nuestro Grupo Parroquial, en aquellas interminables noches de montaje de altares o preparativos de las procesiones y en cada momento en el que se necesitaban unas manos para colaborar. Siempre dispuesta, siempre con una sonrisa y siempre con el cariño que la caracterizaba", recuerdan.
De ahí que reconozcan que "nos cuesta asimilar que ya no volveremos a compartir esos momentos contigo". Eso sí, sienten sentirse reconfortados por "el consuelo de saber que te has reunido con tu Cautivo y tu Virgen de los Desamparados, a quienes tanto querías y venías desde donde fuera; Jaén, Madrid o Toledo para estar con ellos y a quienes, desde hoy, pedimos que te tengan siempre bajo su amparo".
