Castilla-La Mancha es tierra de verbenas. Hace más de 25 años, cuando las orquestas y la música en directo acaparaban todas las miradas y presupuestos de los ayuntamientos, un matrimonio de Toledo formado por David y Miriam decidió romper con moldes y adelantarse al futuro montando su propio camión-discoteca.
"Cogimos una cabeza de camión con el chasis de Alemania, nos fuimos a Orense, y allí un ingeniero y un taller especializado nos hicieron el primer escenario portátil". Así recuerda David que nació Makro Disco Hook —el proyecto de sus vidas que se ha consolidado como el gran dinamizador de muchas fiestas populares en España.
Lo que comenzó como una apuesta arriesgada es hoy uno de los pilares del ocio nocturno. La precariedad, la fuga de talento y el aumento de costes han provocado la desaparición masiva de las orquestas tradicionales, algunos representantes del sector hablan de una reducción de entre el 30 y el 40%.
Discotecamóvil Hook en una de sus actuaciones.
La Asociación de Orquestas Tradicionalistas ao Vivo (OTAVI) lleva tiempo denunciando que los músicos encuentran serias dificultades para sostenerse económicamente. Mientras una gran orquesta de espectáculo puede superar fácilmente los 12.000 euros, una macrodiscomóvil ofrece pantallas LED y efectos especiales por menos de 6.000 euros.
Lo que diferenció a la Hook fue concebir la discoteca móvil no como un simple DJ pinchando discos, sino como un despliegue artístico total. "Nos hemos diferenciado siempre porque el espectáculo ha estado enfocado como si fuera una mini orquesta enlatada", apunta Miriam.
El show de la Hook incluye bailarines, vestuario y efectos especiales.
Sus orígenes se remontan al año 2000. David, que entonces tenía 18 años, recorría el país como batería y técnico de sonido en la Orquesta Boreal. Tras fijarse en el auge de este tipo de show portátiles en la Comunidad Valenciana, decidió emprender en su tierra: "Fuimos uno de los pioneros en Toledo".
El crecimiento fue meteórico. "Empezamos a hacer discotecas pequeñas y en menos de dos años teníamos cinco furgones, nos gusta invertir", detalla David. En aquellos primeros compases todo era muy rudimentario, la verdadera revolución llegó en 2004 con aquel chasis alemán carrozado en Galicia que les forjó un nombre en la escena.
David y sus hijas en los comienzos de la discoteca móvil.
"Empezamos con dos tarimas y no eran bailarinas como ahora, eran gogós que venían de las salas", explica Miriam. La marca Hook fue consolidándose y el apoyo de la familia fue clave. "Cuando nuestras hijas crecieron, ya entramos las tres a apoyarle. Llevan en el escenario con su padre desde los 12 o 13 años, es más, una todavía sigue con nosotros".
Hoy, ya son abuelos y las prioridades son otras, sin embargo, su sello artístico permanece intacto. Continúan cuidando meticulosamente el vestuario, los animadores y las bailarinas ya son profesionales. Además, la versatilidad musical sigue siendo una de sus mejores bazas: "Tenemos 10.000 canciones en el repertorio y eso es algo que las orquestas no pueden hacer".
Bailarinas de la discomóvil Hook.
Desde entonces, la flota ha seguido en aumento hasta llegar a los ocho camiones-escenario, aunque actualmente solo tiene operativos cinco. El público de las verbenas asocia inevitablemente a Hook con el mundo de las discomóviles, sin embargo, este matrimonio da soporte a las giras de los artistas más relevantes de España.
"La gente desconoce que nosotros ponemos camiones y escenarios a Camela, Ana Mena, Los Secretos, Andy y Lucas o Coti para sus conciertos", subrayan.
La cara amarga de la fiesta
Detrás de las luces y el confeti se esconden jornadas de trabajo infinitas que se repiten cada verano y que no distinguen de horarios y turnos fijados. "Aquí no hay vida ni descanso; no tienes tiempo ni para ducharte. Llegas a las diez al pueblo y no te vas hasta el otro día. Es duro", confiesa David.
El invierno tampoco ofrece tregua. Es la época de negociación con los ayuntamientos, una tarea que catalogan como "lo peor" debido a la falta de seriedad de algunas administraciones locales. En este sentido, narran decenas de viajes a municipios para cerrar contratos de actuación que en ocasiones se acaban cancelando por desavenencias políticas.
Discomóvil Hook.
La larga sombra del DJ
El sector de la música en directo sigue modulándose y las tendencias ahora son otras. Los antiguos repertorios que incluían pasodobles, chachachás y vals han dado paso a la cultura del DJ, la música urbana y las fiestas temáticas de los años 80 y 90.
"Ahora lo que se impone es eso, menos baile y espectáculo. Te contratan el camión, pero para hacer un festival de DJ", apunta. Ante esto, la única opción es la evolución. Por ello, la Hook ofrece tributos, macrofiestas en un mercado donde mantenerse exige riesgos financieros — David atesora una inversión en material de primera calidad que supera los 500.000 euros.
En cambio, el mayor obstáculo actual en ojos de este matrimonio pionero del sector es la preocupante falta de relevo generacional. "La gente joven no quiere trabajar sábados, domingos, ni perderse fiestas. Esta vida implica acostarte de día, levantarte por la tarde y volver a marcharte a otro lugar", señalan.
Hook en una verbena de pueblo.
Tras cientos de noches sin pegar ojo y miles de kilómetros a las espaldas, para Miriam y David el balance de estas casi tres décadas se resume en orgullo y gratitud. "Llevamos 26 años recorriendo pueblos. El respeto y el cariño del público ha merecido mucho la pena", concluyen con la satisfacción de que la Hook ya es historia viva de las verbenas de Toledo.
