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El Polígono de Toledo tiene casi 24.000 vecinos, es el barrio más poblado de la ciudad y cuenta con una identidad propia que va mucho más allá de su nombre oficial: Santa María de Benquerencia.

Precisamente esa denominación ha abierto un intenso debate en las redes sociales después de que Antonio González Mayo, arquitecto, aparejador y perito judicial toledano conocido en las redes sociales como 'El Arquitecto de Insta', haya propuesto cambiarla para acabar con lo que considera un gentilicio peyorativo.

Con casi 250.000 seguidores en Instagram, González Mayo ha publicado un vídeo en el que cuestiona que el barrio siga siendo conocido popularmente como el Polígono y que a sus residentes se les llame "poligoneros".

"Ya está bien, no se puede condenar a 20.000 vecinos, residentes en la mejor y más avanzada zona de la ciudad, a ser llamados poligoneros porque a su barrio incluso en televisión se le sigue denominando el Polígono", comienza diciendo en su última publicación.

'El Arquitecto de Insta' considera que el nombre oficial, Santa María de Benquerencia, resulta demasiado largo y poco práctico. "Está formado por cuatro palabras y 24 letras que no cabe entero ni en los autobuses", argumenta.

A su juicio, esa dificultad ha contribuido a que se mantenga el nombre popular de el Polígono, asociado a su origen industrial, pese a que el barrio ha evolucionado hasta convertirse en una de las principales zonas residenciales de Toledo.

González Mayo destaca sus "amplias avenidas, extensos parques y plazas, viviendas de alta calidad y de todas las tipologías", además de sus parroquias, zonas de ocio, centros comerciales, edificios administrativos y el Hospital Universitario de Toledo.

Sin embargo, entiende que el barrio continúa arrastrando un estigma. "Pero sigue con el sambenito del Polígono y, en consecuencia, a sus vecinos con el peyorativo poligoneros", sostiene.

Oposición mayoritaria

La propuesta no ha convencido, al menos de momento, a buena parte de quienes han respondido al vídeo. Muchos vecinos han salido en defensa de una denominación que consideran inseparable de la historia del barrio y de su propia identidad obrera.

"Creo que este post ha pinchado en hueso, los poligoneros y poligoneras sienten mucho orgullo de llamarse así", responde uno de los usuarios. Otros comentarios van en la misma dirección: "Sambenito será para ti", "el Polígono mola" o "de toda la vida poligonero y a mucha honra".

"Lo que para unos es un sambenito y un término peyorativo, para nosotros es un motivo de orgullo y una seña de identidad", escribe otro vecino del barrio.

Pero, aunque de forma muy minoritaria, también hay quien respalda la reflexión de González Mayo. "Por mucho que la gente quiera ponerse el título como galardón, ser un poligonero está a la altura de barriobajero. Está muy bien no sentir complejos, pero eso no cambia la realidad", sostiene uno de los usuarios de Instagram.

Un nombre con historia

Más allá de la discusión abierta en las redes sociales, el nombre del barrio más poblado de Toledo tiene una historia particular. El actual Santa María de Benquerencia nació en los años sesenta, al calor del Plan de Descongestión de Madrid de 1959, que buscaba aliviar la presión demográfica y residencial de la capital mediante la creación de nuevos núcleos industriales y de viviendas.

Toledo fue una de las ciudades elegidas para desarrollar uno de estos polígonos, con una zona industrial y otra residencial. Las obras de la primera comenzaron en 1964 y los primeros vecinos se instalaron en el barrio en 1971.

La denominación oficial de Santa María de Benquerencia llegó en 1978, cuando el Ayuntamiento decidió buscar un nombre que sustituyera a las referencias al polígono industrial y de descongestión. La elección, sin embargo, presenta una particularidad histórica.

El archivero municipal de Toledo, Mariano García Ruipérez, analizó el origen del topónimo y concluyó que el nombre de Benquerencia no guarda relación con los terrenos sobre los que se levantó el barrio actual, tradicionalmente conocidos como la dehesa o finca de Calabazas y, más concretamente, Calabazas Bajas.

Según su investigación, en esa zona existió una parroquia bajo la advocación de Santa María Magdalena, pero no hay constancia de que hubiera una iglesia o imagen de Santa María de Benquerencia en ese paraje. El topónimo Benquerencia sí cuenta con antecedentes históricos vinculados a otros terrenos, documentados desde la Edad Media.

García Ruipérez plantea que la elección pudo responder a motivos ajenos a la historia del lugar, entre ellos el significado positivo de la palabra "benquerencia", asociada a la buena voluntad y al cariño.

¿Propuesta consensuada?

Casi medio siglo después de que el Ayuntamiento de Toledo oficializara el nombre, 'El Arquitecto de Insta' ha puesto sobre la mesa una propuesta. Su idea es que el consistorio y los propios residentes consensúen una nueva denominación.

"Propongo al consistorio, que es la autoridad competente en esta materia, y a los vecinos, verdaderos soberanos de su barrio, que colegiadamente consensúen un nombre digno y a la vez sencillo", afirma.

Como punto de partida, propone tres alternativas: "Santa María", el acrónimo "Samabén" o alguno de los sinónimos de Benquerencia que ofrece la lengua española.